Felipe es un gato siamés de 6 años de vida al que le falta una pata. Las últimas horas fueron de angustia para sus dueños, y de sufrimiento para él. Este martes a la madrugada se ausentó de la casa donde vive, cosa que nunca hace dada su condición. Enseguida sospecharon que se trataba de un robo.
La cruel historia del gato Felipe tuvo un final feliz
El animal desapareció en calle Trinidad Laporte de Rancillac, entre Brollo y Newbery, en el barrio Santa Lucía de Paraná. Llamó la atención que no apareciera por ningún lado porque, como le falta la pata derecha trasera, no es de irse lejos ni treparse a techos y árboles, ni tampoco esconderse en lugares recónditos fuera de la casa, como suelen hacer los gatos cuando deciden estar solos un tiempo.
Con el transcurrir de las horas, como no regresaba, sus dueños reafirmaron la sospecha de que Felipe había sido robado. Así que publicaron sus fotos en las redes sociales, pegaron unos carteles en los alrededores y comenzaron a armar una red para tratar de llegar a quienes lo tuvieran en sus manos. También hicieron la denuncia en la Comisaría 13.
La foto del gato comenzó a ser compartida entonces por las redes y a ser mirada en muros y vidrieras, hasta llegar a los ojos de alguien que aportó un dato. Cerca de la casa, junto a las vías, habían arrojado a un siamés un poco maltrecho.
"A partir de las publicaciones y de los carteles, una vecina lo vio y llamó por teléfono", dijo Pablo, su dueño, a UNO. "Estaba tirado en las vías y, al parecer, efectivamente: se lo han robado. Cuando vieron que le faltaba una pata, lo han tirado", continuó.
"Está todo golpeado y un poco lastimado, pero está bien", dijo finalmente, agradecido por la colaboración de los vecinos y vecinas de Paraná que, solidariamente, se hicieron eco de la búsqueda.















