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Elecciones 2019

¿Qué puede cambiar..? Nada

Sábado 01 de Junio de 2019

Transitamos la última semana de proselitismo en Entre Ríos. La presencia de Elisa Carrió y de Rogelio Frigerio ayer, apoyando a los candidatos de Cambiemos, le puso una mínima dosis de picante a una campaña poco atractiva.

Es obvio que poco puede llegar a igualar, por ejemplo, el cierre de campaña de 2003, cuando los principales candidatos salían en los diarios más que por sus discursos por ser blanco de cascotazos o balazos. Obvio que eso no, pero un poquito más de fuerza, de ingenio, hubiera generado tal vez más interés. En el centro del ring, dos moderados, conciliadores, amables como Bordet y Benedetti.

Uno muestra lo que hizo y cuenta lo que va a hacer, el otro cuestiona como pidiendo permiso. Lo más grave que dijo fue la metáfora natatoria de que Bordet hace la plancha. Este escrito no pretende ser una crítica, porque si el que escribe supiera cómo hacer una campaña novedosa, aportaría sus ideas para alguno de los dos bandos, con honorarios más interesantes que los que regula el convenio de prensa. Un ciudadano cualquiera, que sabe que Bordet ganó por 25 o 30 puntos en las PASO, y que entre las elecciones primarias y las generales no pasó nada, o casi nada... ¿Qué se va a imaginar? Lo obvio, que la elección de la semana que viene va a tener el mismo resultado. ¿Podía Benedetti cambiar las cosas? Sinceramente parece muy difícil.

No por él, o no principalmente por él, sino por ser el representante del gobierno de Mauricio Macri. A ciencia cierta uno no puede saber si la economía va a dar signos de recuperación para las elecciones generales, pero para las de la semana que viene... no parece. Por más que Benedetti quiera creer lo contrario. Si Bordet alcanza o supera el 60% de los votos no dejará de ser una anécdota. Será un dato para analizar la política, su posicionamiento en Alternativa Federal o la decisión que tome en el plano nacional, de la que prefiere no hablar hasta después del 9. Pero para los entrerrianos de a pie el porcentaje no tendrá posiblemente mayor significación.

Esos entrerrianos ya le manifestaron su confianza frente al gobierno nacional del ajuste, la pérdida del empleo y la inflación astronómica. "No es que seamos tan buenos...", dicen que solía repetir el General. Y en el caso de los intendentes de Cambiemos a los que les fue bien, puede pensarse que es porque en nada se parecen al gobierno nacional. Entonces, ¿qué puede cambiar en estos pocos días? ¿Qué pudo haberse cambiado? Asistimos a una campaña donde los dirigentes se disputaron la paternidad de algunas obras, sobreestimando tal vez la importancia de que el ciudadano le da al nombre que está en la placa recordatoria. Me pregunto qué diría un ciudadano noruego si al mismo tiempo el gobierno municipal se atribuye una obra que se atribuye también la Provincia, y también de paso algún legislador que tiene llegada al gobierno nacional. Tal vez diría "Turren, pengene er våre", para señalar que al fin y al cabo esos funcionarios administran nuestro dinero.

Es lo que hay. Para mejorar la cosa, Cambiemos mandó a Elisa Carrió a recorrer estas lomadas. La mujer se pasa de rosca con el método de decir alguna frase altisonante pasa llamar la atención. A su lado se lo vio a Benedetti sentado, calladito la boca, cuando la mediática aseguraba que no estuvo en Paraná porque Sergio Varisco tiene vinculaciones con el narcotráfico, pero en Paraná Benedetti está en todos los afiches con Varisco (sobre quien no pesa todavía ninguna condena judicial). Los peronistas tienen lo suyo en la materia, pero eso no libera al ciudadano de cierta sorpresa. Carrió decidió fundar Cambiemos rezando frente a la tumba de Urquiza. ¿El de Caseros o el de Pavón, Elisa? Urquiza no puede defenderse, de Carrió, claro. Frigerio, tal vez para despegarse de la acusación de Carrió de ser socio político de Bordet, vino ayer con 80 millones de pesos en obras para los intendentes de Cambiemos solamente. Qué decir de los que votaron a Cambiemos y viven en municipios gobernados por el peronismo, qué culpa tienen. Así va cerrando este proceso electoral al que –salvo en algunos municipios– las PASO le quitaron expectativa. Pero no solo las PASO. También la escasa creatividad de los políticos, la mirada parcial de los medios y, en general, la ficticia igualdad de condiciones para afrontar la campaña

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