Secciones
Hoy por Hoy

La historia detrás de la puerta

Domingo 30 de Junio de 2019

Sabido es que una noticia tapa a otra y a veces son tantas novedades en el día que analizar, pensar y discernir se torna muy complicado. Sin embargo a la distancia y no en la vorágine se pueden ver diferentes aristas sobre un mismo tema. Como en el caso de una joven que vivió un hecho desgarrador en una clínica de Paraná. Según dio cuenta la Policía, por razones que son materia de investigación, la chica dio a luz en el baño del lugar y posteriormente desechó el feto en la basura. Después se conoció –también por la intervención policial que tomó testimonio– que no sabía que estaba embarazada, que tendría alrededor de 20 años, sería estudiante universitaria, oriunda de Islas del Ibicuy y viviría con sus abuelos en la capital provincial. Detalles que permitieron a muchos hilvanar una historia condenatoria en esta realidad paralela que son las redes, donde se tejen conjeturas y se castiga o perdona a los señalados de turno. La primera piedra la arrojaron enseguida de conocer el hecho: “¿por qué no pidió ayuda, en vez de decir «ya salgo?»”; “¿por qué a la basura y no se lo dio a los que le golpeaban la puerta?”, “esto es lo que están fogoneando las supuestas feministas”, “parece que todos saben más que el forense, entonces dictaminan y condenan”; “si estudiaba en la Uner sabía lo que hacía” y así un sinfín de contestaciones entre gente anónima que no sirve nada más que para que cada uno se saque de encima un pensamiento. Pero ninguno escribió en su cuenta por ejemplo sobre el rol de las personas del lugar donde estaba la persona descompuesta, de los que golpeaban la puerta del baño, del servicio de guardia, de la seguridad. Porque si se tiene en cuenta el informe de la Policía, que indica “una persona se habría hecho presente alrededor de las 22 porque estaba descompuesta. A las 22.30 pidió un baño. Ingresó y estuvo adentro durante una hora. El personal le golpeó en varias oportunidades, pero ella respondía que estaba descompuesta, que ya iba a salir. Luego salió por sus propios medios. Ingresó personal de la clínica y halló en el cesto de basura un feto”; la pregunta que también pueden hacerse es ¿por qué no se abrió esa puerta antes? En el caso de que ante los golpes no se recibiera respuesta ¿no se hubiera abierto a la fuerza? ¿por qué esperar una hora? ¿Cuánto es el tiempo prudencial para esperar y ayudar a quien contesta que tiene un malestar? Tal vez tenga que ver con que el del baño es un momento íntimo, pero al estar en uno público, con gente golpeando, pidiendo que abra la puerta, seguramente se podría haber intervenido de otra forma, porque algo no estaba bien. Podría esa persona estar sufriendo una descompensación, un ataque al corazón, una parálisis o pariendo sin saber. Es fácil abrir juicio sobre la joven por su decisión, pero es difícil mirar alrededor y hacerse preguntas, analizar, entender, debatir y abrir más puertas.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario