Miradas
Lunes 23 de Julio de 2018

Jugar con la vida de los demás

No es la primera vez que un sistema de emergencias y de salud fallan, por lo que nadie se sorprendería con la novedad. Lo que sí se impone a partir de esto es un replanteo profundo.

No es la primera vez que un sistema de emergencias y de salud fallan, por lo que nadie se sorprendería con la novedad. Lo que sí se impone a partir de esto es un replanteo profundo. No se cómo se justificará, o cómo se lo aclarará, pero lo cierto es que hay un fuerte malestar en el sur de Entre Ríos con el servicio de ambulancias y la prestación de la cobertura en las rutas. A UNO llegó la información por el aporte de policías y bomberos que se vieron superados por las absurdas situaciones que se acumularon en el tiempo.

La gota que rebalsó el vaso ocurrió días pasados, con el vuelco de un auto en cercanías de Ceibas, accidente en el que murieron la conductora y su pequeña hija. Lo que no fue novedad fue la pelea por la búsqueda de ambulancias para trasladar a los heridos a los nosocomios de la zona.

Se hizo notar que hace pocas semanas autoridades de la provincia entregaron en el sur de Entre Ríos ambulancias nuevas, equipadas y listas para la atención de todo tipo de pacientes y heridos. Lo que no se debe debatir es si el herido o lesionado se muere pese al esfuerzo del traslado. El intento siempre se debe hacer, por poco probable que sea el salvarle la vida. La noticia marca que la concesionaria de la autovía envió una ambulancia al vuelco. Como había cuatro lesionados graves, hubo momentos de desesperación porque los hospitales públicos de la zona no quisieron, por motivos inentendibles, enviar vehículos sanitarios.

Quiso el destino, que cruzara una ambulancia del hospital Masvernat que se dirigía hacia Buenos Aires a buscar un paciente. Con gran solidaridad el chofer decidió dar vuelta y llevar los heridos del vuelco. Según la información oficial, tardaron casi dos horas para llegar un par de ambulancias y buscar a los dos heridos restantes que estaban tirados al costado de la ruta. Las explicaciones sobre las no llamativas ausencias serían múltiples, y muchas hasta entendibles. Lo que no tiene ninguna justificación es la falta de ambulancias en un siniestro vial.

Lo que sí se debe marcar con fuerza, es que la concesionaria tiene la primaria responsabilidad del servicio sanitario, y para ello cobra en los peajes el dinero necesario para disponer de una cobertura adecuada.

Es de esperar que esto no vuelva a repetirse. Las autoridades del Ministerio de Salud de la provincia al menos mostraron predisposición para ajustar todos los detalles que permitan terminar con esta negligencia que se mantiene en el tiempo. Se informó que habrá próximamente una nueva reunión de los sectores que tienen que ver con el aspecto sanitario en las rutas, en especial en el sur entrerriano. Se les recordará las prioridades y respuestas inmediatas que se deben tener, y ante la duda, quedará establecido que la ambulancia de un hospital o centro de salud público, salen sí o sí. Luego se verá si tenía que llegar primero la de la concesionaria o la de otro referente sanitario. La premisa será que ante un llamado de la Policía, bomberos o un vecino, el vehículo sanitario saldrá. La verdad es que si esto se hubiera registrado en Paraná, hubiera sido un escándalo. El servicio de ambulancias públicas en la capital provincial sigue ofreciendo problemas de todo tipo.

Las internas de algunos grupos de trabajadores, más la precariedad de un par de unidades sanitarias, sumado esto a "desinteligencias" de los responsables, llevan a que cada tanto los policías deban analizar seriamente en trasladar al herido en los móviles, sabiendo que estas acciones les están prohibidas.

El Estado invirtió en la compra de ambulancias, lo que es una medida más que acertada, y hay un gran esfuerzo en tratar de terminar con las "roturas sin justificación" de las unidades o agilizar los trámites burocráticos para que los traslados y servicios de los hospitales hacia otros lugares del país, se realicen sin tantas dilaciones. La urgencia no tiene un tiempo de espera, debe ser inmediata sin burocracia. Habrá que recordar que en Paraná hasta no hace mucho tiempo, una ambulancia tardaba casi una hora en buscar a un herido de cualquier calle de la ciudad. Había pocas unidades, pocos trabajadores, un gran desorden y una alarmante cantidad de intervenciones.

El sistema estaba colapsado y no daba para más. Ahora, con varias medidas de sentido común desde Salud, cambió en algo el panorama que daba cuenta que el sistema de emergencias no funcionaba. Aunque parezca increíble hay personas, sistemas, vicios, pocas ganas de trabajar y la propia negligencia que llevan a jugar con la vida de los demás.

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