(Aclaración: esta columna de opinión fue escrita el viernes 20 de octubre de 2023, 48 horas previo a las elecciones generales).
Elecciones 2023: Mensaje para el país del futuro
Foto UNO/Mateo Oviedo
El miércoles 16 de agosto de este año, UNO publicó una pieza titulada “El escenario político tras las PASO 2023 y el fenómeno Milei”. En este artículo se ofreció el punto de vista del politólogo, Gustavo Tarragona, quien dialogó con este medio a raíz de los -en ese entonces- resultados de las elecciones primarias, donde Javier Milei (La Libertad Avanza) fue el sorprendente ganador con el 30,04% de los votos. En ese marco, el especialista había comentado: “Hay posibilidades de modificar lo que sucedió el domingo 13”.
Faltando dos días para una elección que, independientemente de sus resultados, definirá rotundamente el destino que tomará el país es válido preguntarnos, ¿Qué nos espera después del 22 de octubre?
Lo único que es seguro en estos momentos es que efectivamente estamos ante el inicio de un país distinto porque las reglas, los consensos e incluso lo que parecía tan seguro, ahora ya no lo es. Así que lo único que me animo a hacer desde este humilde lugar de opinión que me ofrece UNO es invitarle a que me diga, estimado lector o lectora, en qué país se está despertando este lunes cuando, al momento de redactar esta pieza, aún nada está definido.
Como sociedad y pueblo argentino, estamos atravesando un momento sumamente complejo en una gran cantidad de aspectos que, irrevocablemente, nos trajeron hasta esta instancia que no se vivió en años anteriores o que se reprodujera en los libros de Historia que se imparten en los colegios o la universidad. Este momento es el resultado de una multiplicidad de factores: en primer lugar, una pandemia global que significó el inicio de una nueva normalidad, caracterizada por el inicio de una crisis económica de la que muchos, aún hoy, sienten las consecuencias. En segundo lugar se hallan las necesidades que no fueron escuchadas o interpeladas en este tiempo, lo que causó que la desesperación de la gente se transformara en enojo, el cual terminó volcándose activamente en las urnas o en el ausentismo de las mismas. Finalmente, tenemos a una clase política con amplia trayectoria en distintos puestos de decisión que no logró identificar esas emociones de la gente, su sufrimiento, su ira o sus problemas diarios.
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A partir de estos múltiples factores es como nació un personaje como Javier Milei y que, en este momento, es quien más cerca estaría al Sillón de Rivadavia. Asimismo los medios de comunicación también fuimos una parte responsables del ascenso del libertario, pues su popularidad surgió en principio por las plataformas que se le otorgaban con el fin de obtener rating, vistas o clicks, lo que invita a cuestionarse qué tan valiosas son estas cifras en comparación con el futuro tan inseguro que tenemos por delante.
Por otro lado, sin importar el ganador o ganadora de esta elección, que además es histórica por darse en el marco de los 40 años del retorno a la democracia, es importante preguntarnos en qué tipo de sociedad nos estamos convirtiendo y en el significado que toma el acto de ejercer el voto para los ciudadanos hoy en día. Resulta preocupante, por no decir peligroso, que el voto se haya vuelto una herramienta para castigar o escarmentar a personas, en otras palabras, una especie de vendetta individual contra un funcionario, candidato o político que aspira a un cargo de poder. Por definición, el voto “es el mecanismo de participación ciudadana por excelencia, donde los ciudadanos pueden expresar su opinión o preferencia”, ¿Cuándo pasamos de considerar a las elecciones como una acto de comunidad a un acto de odio?
Posiblemente, este lunes usted despierte en un país que ya tenga elegido un nuevo presidente o presidenta, quien deberá velar por los derechos de todos, no solo de unos pocos, lo cual conlleva una responsabilidad inconmensurable. Independientemente de qué boleta haya puesto en el sobre el domingo, ojalá que haya ejercido este derecho y obligación pensando en su comunidad, su familia y lo que aspira para el país en el futuro, no por “rajar” a algunos. Comprendo, empatizo y hasta adhiero en muchos casos al enojo y la frustración, porque un gran grupo de personas nos falló, ¿Pero qué costo tendrá el voto castigo?
Ahora dígame, ¿Quién salió primero?
















