Miradas
Viernes 14 de Septiembre de 2018

El otro desguace

El programa Pro Huerta es una experiencia que nació en 1990 para democratizar el acceso de la población a una alimentación saludable y nutritiva, propiciando la participación y la organización de las comunidades con las que trabaja. Desde sus orígenes estuvo pensada como una política social para fomentar la producción y el desarrollo, ya sea para una mejor calidad de vida de pequeños grupos familiares o, en mayor escala, para el fortalecimiento de emprendimientos comerciales dedicados a la producción agrícola.
Entre Ríos no se quedó afuera de esta iniciativa que comenzó a expandirse en cada uno de los rincones del territorio provincial, con una modalidad simple pero efectiva: la entrega de semillas durante dos campañas anuales, otoño-invierno y primavera-verano. Se trata de variedades nacionales y adaptadas a la zona, pudiéndose sembrar: acelga, achicoria, lechuga, rabanito, perejil, tomate, pimiento, maíz, zanahoria, aromáticas y variedad de flores para evitar plagas.
El desguace ejecutado en la Subsecretaría de Agricultura Familiar, con cientos de despidos en todo el país y que incluyó en la sangría a profesionales entrerrianos, repercutirá directamente en el funcionamiento del programa Pro Huerta.
Sucede que los técnicos de la repartición no solo cumplían tareas específicas en el territorio, sino que además asesoraban y estaban a cargo del seguimiento de las huertas en diferentes departamentos a lo largo y ancho de la provincia. "El despido de la gente de Agricultura Familiar nos ha complicado mucho en el armado de los proyectos especiales, y sobre todo en el trabajo territorial han sido siempre unos grandes aliados. Eso resiente totalmente nuestro trabajo, porque es parte de lo que teníamos planificado", confió a UNO una fuente vinculada al programa a través del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Los agentes del antiguo Programa Social Agropecuario, que ahora dirige el entrerriano Luis Miguel Etchevehere, se dedicaban a aportar acompañamiento técnico y asistencia social a pequeños productores. En otras ocasiones prestaban colaboración en las capacitaciones dirigidas a los promotores, pero siempre participando en los proyectos articulados por el INTA para brindar asistencia a familias carenciadas. El desmantelamiento que se viene produciendo en Agricultura Familiar, sobre todo en la delegación provincial tras los últimos 20 despidos, le asestaron prácticamente un golpe de muerte a una estructura auxiliar, que entre otras cosas suplía la ausencia de técnicos del INTA en diferentes jurisdicciones abocados al Pro Huerta.
"Acompañamos a organizaciones, asistimos técnicamente a productores individuales y colectivos, trabajos con cooperativas y en huertas comunitarias. Dentro de todos los trabajos que hacíamos entregábamos las semillas del Pro Huerta, haciendo el acompañamiento de las huertas familiares.
Por el momento se asegura que el programa nacional sobrevivirá a las políticas de ajuste, e incluso en algunos departamentos comenzó las distribución de los packs de semillas para que los promotores pertenecientes a municipios y juntas de gobierno puedan hacerlo llegar grupos familiares urbanos y rurales en situación de pobreza; niños de escuelas ubicadas en áreas críticas y organizaciones públicas y privadas de la comunidad, entre los que se encuentran comedores comunitarios, centros de jubilados y entidades religiosas.
Las perspectivas no son las mejores, ni tampoco se sabe qué va a pasar con la situación de las familias que podían sostener los pequeños proyectos productivos destinados básicamente a la subsistencia familiar. Lo cierto es que el funcionamiento se verá seriamente resentido, sobre todo porque la delegación provincial de la SAF quedó con el 20% del total de su personal luego de las diferentes tandas de despidos que se produjeron en los últimos meses. Así las cosas, habrá que esperar que comience la distribución de semillas y ver cómo se puede sostener una estructura basada en la solidaridad, en la buena voluntad de trabajadores que se suma a los miles de despidos que agudizan la crisis política y económica de nuestro país.

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