Gerardo Laube, titular de la cátedra de Microbiología y de la cátedra de Infectología de la Facultad de Medicina aseguró: “Los cambios bruscos de temperatura, la alta presencia de humedad y polen favorecen las alergias en esta época del año. Además, la llegada de los primeros fríos irrita las vías respiratorias, modificando su funcionamiento y haciéndolas más susceptibles a las infecciones”.
Mientras que el doctor Carlos Tajer, director del curso de formación de Investigadores Clínicas de Fundación Barceló, indicó: “Otro factor que incide es el descenso de la temperatura, ya que esto hace que se cierren las ventanas, y las casas estén poco ventiladas. Eso, sumado al aumento de humedad, hace que los alérgenos de interior como los ácaros y los hongos aumenten sus concentraciones y contribuyan a las alergias respiratorias”.

Si bien los profesionales recomendaron la realización de "un test de alergia" para conocer las también hay medidas que pueden ayudar al bienestar diario: "Es aconsejable darse un baño antes de ir a dormir. El cabello y la piel atraen naturalmente a los alérgenos. Acostarse sin haberse duchado para quitarse el polen, el polvo, el moho y la caspa podrían hacer que te despiertes estornudando".
Piden ventilar la casa todo lo posible y no “clausurar” las ventanas cuando llegue el frío. Evitar las aglomeraciones en los espacios cerrados y poco ventilados, por la expansión de las virosis respiratorias. Además, es aconsejable retirar los muebles y las alfombras de los pisos.
En lo posible tratar evitar algunas actividades al aire libre, como por ejemplo rastrillar hojas. Además, es importante realizar esas actividades en horas de la tarde cuando los niveles de polen y esporas de moho suelen ser inferiores a cualquier otro momento del día.












