Fiestas Patrias
Viernes 26 de Mayo de 2017

Autocrítico, Puiggari dijo: "Hay situaciones que avergüenzan"

En el Tedeum, el arzobispo mencionó "el abuso, que tanto nos duele a todos, especialmente a la Iglesia", y enumeró la drogadicción, el femicidio, la corrupción, la educación, la falta de trabajo e inseguridad "que desgarran nuestra alma"

Con el izamiento de la bandera en la Plaza 1º de Mayo, comenzaron ayer los festejos por un nuevo aniversario de la revolución de Mayo, tras lo cual dio inicio el Tedeum en la Catedral Metropolitana, presidido por monseñor Juan Alberto Puiggari. Estuvieron presentes ocupando una primera fila el gobernador de la provincia, Gustavo Bordet y el vicegobernador Adán Bahl, junto a sus respectivas esposas; y también el intendente de Paraná, Sergio Varisco. Además, asistieron el ministro de Gobierno, Mauro Urribarri, y la ministra de Desarrollo Social, Laura Stratta, entre otros; y diputados entrerrianos, concejales y funcionarios provinciales y municipales.


Recordando el hecho patrio de 1810, el arzobispo impartió una homilía con un fuerte contenido social y en un tramo de su discurso expresó: "En este día, en que se mezcla la preocupación y al esperanza, venimos a implorar al señor que ilumine nuestro camino y esclarezca nuestra alma, que dé sabiduría y prudencia a nuestras autoridades, fortalezca al que más sufre y a todos los ciudadanos, con compromiso y honestidad". Puiggari reclamó no ser indiferentes ante "las situaciones dolorosas por las que atraviesan los argentinos" e instó al "compromiso de todos, especialmente de aquellos que tienen en sus manos más posibilidades de encontrar las salvaciones". También hizo referencia a "las durezas que nos avergüenzan", entre las que mencionó: "La drogadicción, un flagelo para nuestros jóvenes; el femicidio, que nos humilla como sociedad; el abuso, que tanto nos duele a todos, especialmente a la Iglesia; la corrupción, causa de tanta inequidad; la educación, que hipoteca nuestro futuro; la inseguridad; la falta de trabajo y tantos otros problemas que desgarran nuestra alma argentina".


El referente máximo del Arzobispado local recalcó la necesidad de un trabajo conjunto y de una unión para solucionar los problemas y utilizando una referencia religiosa, señaló: "El rostro de los argentinos sufrientes no puede esperar. El señor no se quedó con la actitud pasiva del llanto frente a Jerusalén, sino que reaccionó amando, al entregar su vida por Jerusalén y por el mundo. Así debe ser la actitud del cristiano, la de todo hombre de buena voluntad: superar la parálisis frente al mal, vencer la tentación del aprovechamiento por algún tipo de interés personal, de la protesta por la protesta".


En este contexto, comparó: "Debemos reaccionar como Jesús: amando a la patria, que es lo mismo que servir a la patria; y no servirse de ella, como exigencia del mandamiento que nos pide a honrar al padre y a la madre, porque la patria es el conjunto de bienes que hemos recibido como herencia de nuestros antepasados. Es un bien común de todos los ciudadanos y como tal también es un gran deber. Como respuesta debemos cultivar en nosotros el patriotismo, que procura motivar el respeto y amor que debemos a la patria, mediante nuestro trabajo honesto y la contribución personal al bienestar común, que nos lleva a todos sin excepción a preguntarnos qué puedo y qué debo hacer para cooperar por el bien de nuestra querida Argentina".


"El verdadero patriota debe procurar y disponer los medios para poder cambiarla, pues no es correcto contemplar los problemas sin que hagamos algo, por más pequeño que sea (...). La indiferencia, el no te metas, es un pecado", remarcó Puiggari.


También invitó a pensar que es posible legar otra Argentina a las generaciones futuras e invitó a "ser constructores de un mundo más solidario, más justo, más humano". En este sentido, sostuvo: "Hoy nos toca a todos sacar a nuestra patria de estas dificultades que enumeramos, y también a nuestra ciudad. Para poder realizar esta noble tarea debemos superar el individualismo, el partidismo y los intereses egoístas, y trabajar decididamente sobre el bien común".


En otros tramos de su encendido discurso, en el que también destacó las bondades de la Nación, con sus recursos naturales, su riqueza y sobre todo su gente, aludió: "Mientras haya pobreza y otros males, estamos atados".


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Gobernantes valoraron la homilía



Al finalizar el Tedeum del 25 de Mayo, el gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, refirió concordar con el mensaje de monseñor Juan Alberto Puiggari y señaló a UNO: "Coincido en el hecho de que no debe haber un objetivo superior a pensar en la unidad de los argentinos, en el bien común y en cómo los sectores sociales pueden ir ascendiendo para salir de las situaciones de pobreza en que se encuentran. Estos son los desvelos que tenemos también día a día en la gestión; por eso compartimos lo expresado en la homilía".


El mandatario hizo alusión, además, a la paritaria estatal que se va a tratar el martes y expresó: "Vamos a hacer una nueva propuesta y tratar de llegar a un acuerdo, como lo hemos hecho con sectores docentes, que nos permita cerrar el ciclo de negociaciones. Siempre las negociaciones pueden llevar su tiempo, pero prefiero tener un diálogo permanente, las puertas abiertas y la disposición plena de los funcionarios para poder acordar y encontrar soluciones y posiciones que demandan ambos requerimientos".


Por su parte, Sergio Varisco, intendente de Paraná, destacó la importancia de esta fecha patria y manifestó: "Este acontecimiento significó el nacimiento de la Nación, si bien creo que la idea de la independencia se fue gestando antes, durante las invasiones ingleses en 1806 y 1807, con la decisión de generar un nuevo país con una identidad propia, que nada tiene que ver con la experiencia de otros países que nacieron al calor de temas económicos y religiosos. En el caso de la Argentina nació por un anhelo de libertad y esa rebelión contra España y contra Fernando VII fue fundamental para la historia, 207 años después".


Sobre la homilía, también afirmó estar de acuerdo con los dichos vertidos por Puiggari y opinó: "En 1810 se inició todo una revolución que todavía está inconclusa, porque hay muchas cosas por hacer en la patria. El obispo señaló varias de esas cuestiones, pero a la vez creo que hemos recorrido un largo camino y hoy tenemos una democracia plena".


"Es necesario más unión, hay que terminar con los enfrentamientos inútiles, con las crispaciones, con poner obstáculos entre los argentinos. Muchas cosas que nos separan y es parte del debate, pero también hay muchas que nos unen", concluyó Varisco.


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