Educación
Domingo 16 de Octubre de 2016

Aprender: otro diagnóstico sobre una verdad revelada

Prueba polémica. El Gobierno propone medir cuánto sabe un chico, sin relevar las estrategias pedagógicas, ni reconocer contextos, realidades o trayectorias educativas. El interés por una radiografía escolar, realizada en un día. Puntos de vista

Para medir los conocimientos sobre Matemática, Lengua, Ciencias Naturales y Ciencias Sociales, el martes no habrá dictado de clases en los niveles primario y secundario de todo el país, debido a la realización de la evaluación nacional Aprender. El operativo impulsado por el gobierno nacional y avalado por las provincias –en el marco del Consejo Federal de Educación– propone examinar la realidad educativa en todos los alumnos de 6º grado y del último año de la Secundaria –durante dos días– y a través de una muestra representativa, en 3º grado del primer nivel, y en 2º o 3º Año de la Secundaria.
La prueba reemplaza al Operativo Nacional de Evaluación (ONE) que se realizaba cada tres años, y estaba vigente desde 1993.
Tanto su perfil, su mecanismo y su modo de intervención fue severamente cuestionado por los sindicatos docentes de todo el país, y también por especialistas en Educación.
Por otra parte, la realidad diaria de una situación lamentablemente consolidada en los últimos años, es claramente perceptible para padres, directivos, docentes y hasta para los propios alumnos. Problemas de aprendizaje que se arrastran, que van dejando por el camino a muchos, y que a otros los hace fracasar cuando deben ingresar a la universidad o desempeñarse en el mercado laboral.
Evaluar no es nuevo, y casi siempre es positivo. Pero en este caso, son tantos los interrogantes, las dudas, la falta de certezas y claridad de procedimientos y metas, y los cuestionamientos pedagógicos al operativo del Gobierno, que no resulta extraño la casi nula fundamentación o silencio desde el Consejo General de Educación (CGE). La herramienta había sido aprobada a principios de año por todos los ministros del país, incluyendo al entrerriano José Luis Panozzo.
Por las formas y modos, no está claro el objetivo del Aprender: no indaga sobre los actuales procesos de enseñanza-aprendizaje, sino que se centra en los resultados; es decir, quiere medir el conocimiento que tiene un chico, en detrimento de comprender cómo se está llevando a cabo la experiencia educativa.
El diagnóstico educativo es harto conocido, hace rato, y no es necesaria una megaevaluación educativa para avizorarlo, y para intervenir, luego de casi un año de gestión. Se dilapidan más gastos y recursos, se prolongan las demoras en acciones concretas, mientras más y nuevos niños siguen cargando en sus mochilas un déficit escolar que impactará profundamente en la sociedad futura. ¿Es suficiente un día, para tener esa radiografía?
¿Para qué se evalúa? ¿Para medir cuánto sabe un alumno, si más importante es tratar de conocer y comprender qué y cómo se está enseñando? En la opción de cantidad se posiciona el Aprender, frente a la calidad, a través de la recolección informativa sobre el conocimiento de un niño, utilizando el sistema múltiple choice –modalidad no utilizada actualmente en las aulas–, con el que se pretende sobrevalorar el interés por aprobar, por encima del conocer o aprender.
¿Cómo se evaluarán en esta provincia, a los chicos del 3º y 6º grado del norte entrerriano que permaneció inundado y sin clases varias semanas? ¿Tendrán los mismos saberes y alcanzarán los mismos resultados que los niños de su misma edad de Paraná? ¿Surgirán diferencias entre los alumnos de las escuelas privadas o públicas de gestión privadas que no sufren asambleas ni paros, con aquellas públicas? ¿Responderán con los mismos niveles, los chicos de barrios como Lomas del Mirador o Anacleto Medina, que aquellos que asisten a escuelas públicas del centro? ¿Cómo saldrá calificado el alumno o el grado de una escuela que sufrió suplencias reiteradas?
¿Sabrá lo mismo un niño o un adolescente del conurbano bonaerense, o de la periferia rosarina, que otros del centro de La Docta o de Capital Federal?
Vale recordar que la Universidad Autónoma de Entre Ríos, en uso de la autonomía que poseen las casas de altos estudios, rechazó el Aprender y directamente no participarán del operativo sus instituciones educativas, como la emblemática Escuela Normal José María Torres, o las rurales Almafuerte y Juan Bautista Alberdi, dependientes de la Facultad de Humanidades.
Conocer si una escuela es mejor que otra, o una provincia sobre otra, no tiene sentido, y lamentablemente será una de las realidades que quedarán expuestas cuando en el primer semestre del próximo año, comiencen a aparecer esos datos, cuyos contrastes seguramente generarán tanto atractivo periodístico en letras de molde, con un impacto dantesco en la opinión pública, y estigmatización de centros educativos y comunidades barriales, regiones o provincias determinadas.
Una de las características más cuestionadas del Aprender es, justamente, que los cuestionarios están estandarizados a través de sistemas múltiple choice, cerrados, lo que no permitirá tampoco observar esas diversidades de contextos, las condiciones de distintas situaciones emergentes.
Luego de más de una década, no admite dudas que la calidad educativa fue en pendiente hacia abajo. Ya los mismos resultados de los operativos realizados por el gobierno anterior –ONE 2010 y ONE 2013– dejaron en evidencia esa caída.
El gobierno que se fue trató de ocultar o maquillar estadísticas; la educación no quedó exenta de esa estrategia. Sin embargo, como en toda decisión política, siempre hay un uso político de las estadísticas, y el gobierno actual, con Aprender, no es la excepción. ¿Cuál o cuáles son, entonces, las situaciones que se pretenden poner en mayor visibilidad? ¿Qué la calidad de la escuela pública está rezagada en relación a la privada? ¿Qué los docentes son mejores, en aquellos lugares donde no hacen paro? ¿Qué los chicos no saben comprender un texto o resolver un problema matemático? ¿Qué es muy baja o casi nula, la incorporación de TIC en las aulas? ¿Que estamos peor de lo mal que ya estamos?
Si el diagnóstico está dado hace años y advertido incluso como eje de campaña durante la última contienda electoral, ¿no se pudo hacer nada en un primer año de gobierno, que concluirá con menos días de clases que los anteriores?
En los últimos años, especialistas en Educación han planteado la necesidad de poner la mira en la trayectoria educativa de los niños. Vale entonces preguntarse si en el marco de un solo día de pruebas, se puede reconocer ese proceso.
La educación en Argentina durante este siglo XXI, osciló entre algunas acciones fundamentalmente destinadas a lograr una mayor inclusión a través de la obligación de asistencia a clases a beneficiarios de planes sociales –como la Asignación Universal por Hijo– o para la finalización de estudios; programas de accesibilidad digital como Conectar Igualdad; o de contención social y de promoción de cultura como el programa de orquestas infanto juveniles, por ejemplo. Estas dos últimos fueron prácticamente discontinuados por el gobierno actual, a partir del recorte de presupuesto y la prácticamente nula distribución de netbooks.
Sin embargo, se agravó seriamente la repitencia, la sobre-edad escolar, la baja graduación en la Secundaria y hasta en las universidades. Es muy preocupante el nivel de aprensión de los chicos, sobre conocimientos básicos, y también la formación docente y la falta de adaptación de las escuelas a la realidad de los nativos digitales.
Con poco más de 10 meses en el ejercicio del poder, no se podrá responsabilizar a la administración de Mauricio Macri y a sus funcionarios de la cartera educativa, sobre el estado de la educación argentina.
Sin embargo, en este período el Gobierno instaló tres grandes ejes de trabajo, mediante ambiciosos anuncios: ampliación de días de clases, extensión de la jornada escolar y la universalización del jardín de tres años.
Vale volver a repasar cada uno. En el 2003 se estableció la obligatoriedad, por ley, de un ciclo lectivo con un piso de 180 días de clases en todo el país; en 2010, el Consejo Federal de Educación –que reúne a los ministros de Educación de todo el país– fijó mediante Resolución Nº 94/10, llegar a 190 días de clases. En el año del Bicentenario, hace un mes, la Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción al proyecto de ley para elevar de 180 a 190 los días de asistencia a las aulas. Mientras tanto, en las aulas de las escuelas públicas de Entre Ríos –y del país–, los 180 días de clase son una quimera. Y sin jornadas de clases, el derecho a la educación está quebrantado, no hay aprendizajes posibles ni transformación educativa posible.
En relación a la ampliación de la jornada escolar, por la Ley Federal de Educación en el año 2010 el 30% de los alumnos primarios debían tener jornada extendida; hoy no supera el 15%; y frente a la anunciada universalización y obligatoriedad de la sala de 3 años, la sala de 4 años hoy obligatoria cubre al 75% de los niños: es decir, que hay un niño paranaense o entrerriano que de cada cuatro, que todavía no está escolarizado, pese a la obligatoriedad de ese nivel.
El Gobierno, tanto el anterior como el actual, no lograron salirse del laberinto del conflicto docente. Al Estado le cabe la falta de jerarquización de la profesión, el mejoramiento de la formación inicial y capacitación continua, y la asignación de mayores fondos para inversiones edilicias. A los gremios, la perpetuidad de un conflicto con legítimos reclamos, pero con fracasos en logros sectoriales que han impactado clara y negativamente en la formación de una generación de niños, y que también les ha quitado parte de respaldo social.
Unos y otros se paran frente al Aprender: el Gobierno, con su modelo CEO de gestión –avalado en Entre Ríos por el CGE–, que busca establecer un modelo de productividad y competitividad con menos netbooks, menos obras edilicias, con recategorizaciones de escuelas públicas que perdieron matrícula y sin mejora del salario docente. Los gremios –como en el caso de Agmer–impulsan la realización de asambleas durante las jornadas del operativo, en rechazo al carácter tecnócrata y privatista del esquema. Y en el medio, los padres que casi no saben de qué se trata Aprender, porque ni unos ni otros se encargaron de explicarles.
La radiografía que tendrá el gobierno con este operativo "permitirá conocer las necesidades de cada escuela", se afirma oficialmente. Los resultados –seguramente no serán novedosos– se comenzarán a conocer recién en los primeros meses del ciclo lectivo del año próximo, por lo que habrá que seguir esperando por medidas realmente transformadoras –y no mero recortes de gastos–, para aún más adelante.
Opción múltiple choice para evaluar saberes y capacidades
Como se dijo, todas las consignas serán de opción múltiple choice, esquema de trabajo al que no están familiarizados los alumnos, ni se utiliza hoy como método de trabajo en la escuela, lo que enfrenta a los chicos a una nueva situación. Este fue uno de los aspectos más cuestionados por especialistas de Educación.

Contenidos y capacidades que se evalúan en cada área.
Lengua
En el área de Lengua se evaluará la comprensión lectora de diversos tipos de textos literarios y no literarios. Se trabajará sobre las capacidades cognitivas como Extraer, Interpretar; y Reflexionar y evaluar.
• En 3° grado: cuentos y fábulas breves o de mediana extensión y textos expositivos extraídos de manuales de circulación escolar.
• En 6° grado: fábulas, leyendas, mitos, cuentos (realistas y fantásticos) y textos expositivos, crónicas periodísticas, artículos de divulgación científica sencillos, todos de extensión media, extraídos de periódicos de circulación masiva y manuales.
• En 2°/3° año: cuentos correspondientes a distintos subgéneros literarios y textos periodísticos, artículos de divulgación científica extraídos de publicaciones de circulación masiva.
• En 5°/6° año: cuentos breves de autores consagrados y textos expositivos o argumentativos, tales como columnas de opinión, ensayos breves y textos académicos o de divulgación científica provenientes de revistas especializadas o manuales.

Matemática
En el área de Matemática se evalúa una capacidad cognitiva general: la resolución de problemas. Puede requerir de los estudiantes: reconocer, relacionar y utilizar información; determinar la pertinencia, suficiencia y consistencia de los datos; reconocer, utilizar y relacionar conceptos; utilizar, transferir, modificar y generar procedimientos; juzgar la razonabilidad y coherencia de las soluciones y justificar y argumentar sus acciones.
*En 3º grado los bloques disciplinares serán Números y Operaciones; Geometría y Medida.
*En 6º grado, Números y Operaciones; Geometría y Medida; Estadística y Probabilidad.
*En 2º/3º Año: Números y Operaciones, Funciones; Ecuaciones e Inecuaciones; Geometría y Medida; Estadística y Probabilidad.
*En 5º/6º Año: Números reales; Funciones; Ecuaciones e Inecuaciones; Geometría y Medida; estadística y Probabilidad.

Ciencias Naturales
En el área de Ciencias Naturales se evalúan los contenidos principales de las tres disciplinas escolares que la componen: Biología, Química y Física, y tres capacidades cognitivas características y significativas para el área: reconocimiento de conceptos, Comunicación; y Análisis de situación.
*Abarca solo 5º y 6º Año de la Secundaria. Los bloques disciplinares serán Los seres vivos; Materia y Energía; Medio Ambiente.

Ciencias Sociales
En el área de Ciencias Sociales se evalúan los contenidos principales de las tres disciplinas escolares que la componen, Geografía, Historia y Educación Ciudadana, y cuatro capacidades cognitivas características y relevantes para el área: Reconocimiento de hechos/datos; Reconocimiento de conceptos; Interpretación y Exploración; Análisis de situaciones.
*Abarca solo 5º y 6º Año de la Secundaria. Los bloques disciplinares abarcan temáticas como pueblos originarios de América y de la Argentina; expansión ultramarina europea; el sistema colonial hispanoamericano; la era de las revoluciones; Independencia de las colonias españolas en América; Construcción del Estado Nacional argentino; Consecuencias de la crisis de 1929 a nivel mundial y su impacto en Argentina; Peronismo; y El mundo bipolar y la guerra fría (Historia); Configuración y dinámica del espacio geográfico mundial, americano y argentino; Las bases naturales del mundo, de América y de la Argentina; Ambientes y problemas ambientales en el mundo, en América y en la Argentina; Estructura y dinámica demográfica y social del mundo, de América y de la Argentina, entre otros (Geografía); y Los derechos humanos. Derechos políticos, sociales, económicos y culturales; La identidad individual y las identidades colectivas; Golpes de Estado en Argentina; Tipos de Estado, tipos de democracia y formas de gobierno; Sistema de partidos políticos; La participación ciudadana; y Los medios de comunicación como formadores de opinión (Educación Ciudadana).
Detalles del operativo de evaluación

Del operativo Aprender participarán alrededor de 1,4 millones de estudiantes, de más de 30.000 escuelas de todo el país. En Entre Ríos serán alrededor de 35.000 chicos, en aproximadamente 100 instituciones escolares.
Los docentes se convertirán en aplicadores, y los directivos de las escuelas en veedores, otra situación fuertemente cuestionada por los gremios docentes, más allá de supuestas listas de esperas de maestros para participar, interesados básicamente en obtener un ingreso adicional –los veedores 2.000 pesos, y los aplicadores, 1.000 pesos–a su magro salario.
La asistencia de los niños que serán examinados es obligatoria, y desde el Ministerio de Educación de la Nación se instó a la concurrencia, para mejorar la fiabilidad de los datos. Entre los distintos ítems marcados en el material didáctico distribuido a los docentes y directivos figura que los alumnos deberán dejar los celulares en el escritorio del docente
Los chicos tendrán 60 minutos para realizar la prueba. El martes asistirán los alumnos de 3º y 6º grado de la primaria, y de 2º/3º Año y 5º/6º Año de la Secundaria. El miércoles continuará la evaluación solo en los estudiantes de 5º y 6º Año, porque abarcan cuatro áreas.




Comentarios