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Desigualdad laboral, desigualdad política

Martes 25 de Junio de 2019

La última medición del desempleo en Argentina por parte del Indec confirmó una tendencia que sigue su curso creciente desde 2016 hasta ahora y que, por otro lado, es una consecuencia lógica de un plan económico que no pone el acento en la producción y en la generación de empleo, sino en la especulación y el endeudamiento externo. Si desde el gobierno nacional se planifica para favorecer a ciertos sectores de la economía, que no son justamente los que generan trabajo, el resultado no podría ser otro que el que muestra el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

La medición de la Encuesta Permanente de Hogares correspondiente al primer trimestre de 2019 arrojó un índice del 10,1% de desocupación. Esto es una población de 1.338.000 personas de los 31 aglomerados urbanos que entran en la encuesta. La evolución es la siguiente: 9,3% en el segundo semestre de 2016; 8,5% en el tercero y 7,6% en el cuarto de ese año. Esta tendencia a la baja se revirtió en 2017, cuando saltó a 9,2%, pero luego volvió a caer: 8,7%, 8,3% y 7,2% sucesivamente. En 2018 volvió a subir: 9,1%; 9,6%; 9% y 9,1%. De allí pasó al 10,1% actual.

Si se observan los números de los dos aglomerados urbanos de Entre Ríos incluidos, Gran Paraná y Concordia, la tasa fue del 5,6% y el 10,1% respectivamente. En el ránking nacional de las más perjudicadas, la ciudad de la costa del Uruguay está en el puesto 11, mientras que la capital provincial se ubica en el 22°. Concordia no está tan lejos del Ushuaia-Río Grande, que con un índice del 13% va a la cabeza, y ambas están a mucha distancia de Gran Resistencia, que está en el otro extremo con el 1,2%.

Respecto de los indicadores socioeconómicos se refleja un dato revelador del nivel de desigualdad que existe entre hombres y mujeres y que está también presente en el mercado laboral. Las mujeres de entre 14 y 29 años que están desempleadas son el 23,1%; en tanto que los varones de la misma edad son el 18,5%: La brecha es de casi cinco puntos. La distancia es un tanto menor, aunque también existe, entre mujeres y hombres de 30 a 64 años: el 7,5% y el 5,6% en uno y otro caso. El índice general, es del 11,2% y el 9,2% respectivamente.

También en Entre Ríos existe desigualdad por sexo. En Paraná la brecha entre hombres y mujeres es del 0,1% y se amplía en la franja de entre 14 y 29 años (15,2% contra 10,4%). Llamativamente, en Concordia la tasa de desocupación es mayor entre los hombres (10,9%) que entre las mujeres (10%); pero en la franja de 30 a 64 años es mayor entre las mujeres (8,2%) que entre los hombres (7,1%).

En consecuencia, todo el mundo del trabajo sufre las consecuencias del modelo económico desde la llegada al gobierno de Mauricio Macri, pero son las mujeres las que más han perdido. Ellas son las que más se perjudican con la pérdida de puestos de trabajo. Además en la Encuesta Permanente de Hogares no está reflejada otra desigualdad: la salarial. Ante un mismo trabajo, la tendencia es que los hombres perciben sueldos mayores. El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, uno de los reclamos del movimiento feminista en todo el país fue la abolición de esta brecha, estimada en un 28% en el empleo registrado y en un 32% en el no registrado.

La lucha feminista ha crecido durante los últimos años. Son cada vez más masivas y entusiastas las movilizaciones. Cada vez son más participativas y hay mayores niveles de organización en los colectivos que trabajan por el reconocimiento efectivo de los derechos de las mujeres, así como del colectivo LGBTTIQ+. Sin embargo, las consecuencias del ajuste económico golpean más a los sectores más vulnerables, y las mujeres siguen siendo uno de esos sectores.

Los avances son innegables y altamente valorables, pero justamente por eso las desigualdades que permanecen son más evidentes, inocultables y hasta obscenas. Como también lo es otro signo de esta injusticia: la falta de incorporación de las mujeres en las listas de candidatos en las que no hay cupo femenino. Entre los nueve postulantes a presidente de la Nación, solamente aparece Manuela Castañeira, del Nuevo Más, como una anomalía de la norma masculina.

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