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Mamá Selección de Nuevos Cuentos por Fernanda Álvarez

El cuento de la tarde

Cuentos para las infancias con perspectiva regional. Convocatoria conjunta de Editorial Municipal Paraná, CGE, Facultad de Humanidades de Uader, Diario UNO y El Once.

Miércoles 21 de Abril de 2021

En mi casa, la mesa de la computadora está justo al lado de la ventana. Esto, a veces, trae grandes problemas porque me distraigo con las líneas de las plantas, los vecinos que pasan charlando, el pájaro que baja a bañarse al bebedero, las mariposas y los pompones del palo borracho que vuelan llevándose semillas.

Un día algo muy extraño pasó. Acababa de llover y yo estaba mirando por la ventana mientras intentaba escribir una historia.

¡Oh! ¡Cuántas señales en esta nueva luz de la tarde! pensé.

La puerta de mi jardín siempre está abierta, y por allí entró la luz a bordo de una brisa montaraz. Movió las campanitas y saludó al tótem blanco y musgo de la entrada que la dejó pasar.

La luz de la tarde venía con buenas intenciones. Llegó a mi ventana, nos miramos. Quería contarme una historia, me dijo. ¡Por fin, una historia! pensé yo.

Era una luz muy particular. Parecía que venía del río empujada por el chasquido de las olas. Gracias a la lluvia, el aire estaba húmedo y limpio. El sol con las gotas armaban, en los huecos de las hojas del taco de reina, unos mundos acuáticos y tembleques .

Escuché muy atenta lo que esta luz traía, y como tenía la compu encendida lo escribí rápido, cosa de no olvidar detalle.

¿La quieren escuchar?

Ahora se las comparto:

Eran las seis de la tarde de un domingo de primavera. La mamá, descalza y de vestido floreado, regaba las plantas en el jardín con una manguera verde y blanda. Echaba agua sobre los yuyos, la melisa, los helechos, la azalea, los jazmines y de vuelta a los yuyos. En las partes de tierra se hacían charquitos y chapoteaban los perros intentando cazar el chorro con los dientes. La danza de los mosquitos iba subiendo en velocidad mientras se mezclaba con cascadas de agua a los pies, a los animales, a los árboles, a la madreselva y así, en círculo. De tanto en tanto, aparecía un arco iris cuando el agua pasaba entre los rayos perpendiculares del sol que se colaba entre las ramas.

En eso estaba cuando una brisa densa y liviana (¿cómo puede ser algo denso y liviano a la vez?) se hizo presente anunciando la llegada de La Tarde:

— ¡Hola señora tarde! Dice la mamá mientras sigue en su tarea

— ¡Buenas tardes soy yo!

— ¡Claro que sí! ¿Qué desea?

—Ando trabajando, quiero hacerle una pregunta.

—Sí, dígame en qué puedo ayudarla.

—Aquí vive un niño ¿verdad?

—Sí, así es.

—Con él vengo a hablar.

— ¿Quién la manda, señora tarde?

— Unos de allá, de la isla, es algo importante.

—Pero él no está ahora.

—Bueno, me quedo a esperarlo si no le molesta.

—Pase por favor.

El pequeño regresó a la noche. La tarde se había quedado dormida, hecha una esponja vegetal, espuma té con leche, en la orilla de la cama del niño.

La mamá se concentró en sus tareas y no le contó nada de la visita. Puso el fuentón para el baño, peló unas papas, sacó del remojo al arroz, batió huevos, revisó el celular y revolvió. El niño, panza al piso, jugaba con las historias que le salían del celebro, no quería bañarse hasta que “sí o sí”, que no hay más paciencia (a veces la paciencia es como el pan caliente, generoso pero de un momento a otro, se acaba).

Cuando se fueron a acostar la mamá le leyó un cuento y se quedó dormida balbuceando incoherencias, mezcla de cachos de historias con sueños del momento. El niño, acostumbrado a su mamá, también terminó por dormirse. Y empezó a soñar:

Soñó que un árbol muy alto se lo tragaba. Que aparecían unos bichos gigantescos y se le metían por debajo de la piel. Soñó con flechas que caían como cacas de pájaros, con las puntas encendidas fuego. Que saltaba desde lo alto al vacío y en la caída aparecía un estanque lleno de agua donde se hundía, y justo ahí, mientras más profundo iba, algo como un pez raro le contaba un secreto llenándolo de burbujas.

El secreto decía así:

“Cuando el sol se va a la hora donde una quietud cuelga y tensa un hilo verde, salen unos caballos brillantes, fuertes y calientes a correr en círculos alrededor de las casas donde viven niños y niñas. Con su vigor les protegen de los monstruos de la noche.

Y al amanecer, con los golpes de sus patas contra la tierra, les sueltan preguntas, entusiasmos, trotes valientes y por esto es que les dan unas ganas tremendas de despertar. Al abrir los ojos, ven el día nuevo como un regalo posible.”

La Tarde, satisfecha, luego de haberse colado en el sueño del niño, se fue por la ventana entreabierta. Había logrado la noble tarea de contarle al pequeño sobre las criaturas de la noche. Para que no se asuste tanto y para que sepa preguntar.

También la noche fue haciendo su recorrido, de estrella en estrella, sin demasiados sobresaltos. Hasta llegar al este por dónde entró la mañana a sacudir las sábanas y revolver los pelos, junto al canto de los pájaros y el perfume del rocío fresco.

La mamá y el niño pronto despegaron los párpados para mirarse y ver comenzar un nuevo lunes.

¡Oh! ¿¡Vieron cuántas señales en esta luz de la tarde!? ¡Y no sólo fueron señales, también nos han contado un cuento!

¿Alguna vez los visitó la tarde?

¿Les contaron un secreto al dormir? ¿Cómo se despiertan?

¿Tienen miedos? ¿Los cuentan?

Y acá termino yo, de preguntar y de decir.

Ya sé, no es lindo que las historias que nos gustan tengan un final. Pero a veces pasa.

¿Y si ahora cuentan ustedes?

Fernanda Álvarez

Soy escritora, bailarina, performer, videasta, directora y productora. Realicé mi formación en CABA como Guionista Cinematográfica en la ENERC. Y en Rosario, Paraná y Buenos Aires como bailarina clásica y contemporánea.

Publiqué cuatro libros, dos de literatura infantil, y dos de poesía. Obtuve el primer premio del Poema Ilustrado Salón Municipal. Formo parte de la Antología Federal de poesía del CFI. Participé como co directora, guionista e intérprete en obras de danza teatro. Soy parte de una productora audiovisual Pequeño Cine.

Continúo mi formación en la carrera de Lengua y literatura y en talleres de escritura y espacios de danza y arte.

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