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Semana de gestos

Miércoles 17 de Abril de 2019

La Semana Santa es el tiempo más intenso e importante del calendario litúrgico, ya que en el transcurso de la misma se recuerda y acompaña a Jesucristo en los últimos momentos de su vida, en su Pasión, muerte y Resurrección.

La muerte en la cruz y la Resurrección es lo que los católicos llaman Pascua, que significa "paso". Este es el mayor gesto de amor en la historia, por eso es la fiesta más importante para los creyentes.

La Semana Santa llega luego de un largo tiempo de preparación en el que se vivió una actitud de recogimiento y penitencia, de caridad y conversión.

Y fue el mismo papa Francisco quien a lo largo de este tiempo de preparación –que finalizó el domingo con la bendición de los ramos– dio gestos de humildad y tendió puentes para construir la paz entre las naciones.

Según dieron cuenta los periodistas que vivieron el acontecimiento, a sus 82 años y con una salud delicada –pero que nunca le impidió cumplir con sus labores–, el papa Francisco no dudó: con algo de dificultad, la respiración agitada y la ayuda de sus asistentes, se arrodilló ante sus invitados en el Vaticano y besó sus pies, para sorpresa de los presentes en la sala, que miraban incrédulos la escena.

Francisco ponía fin, de ese modo, en la mañana del jueves, al retiro espiritual que tuvo lugar en Santa Marta con el fin de que los líderes de los principales bandos enfrentados en Sudán del Sur pongan cese a los enfrentamientos y se comprometan a formar un gobierno de unidad el mes próximo.

"Te estoy pidiendo como hermano que te mantengas en paz. Te lo estoy pidiendo con mi corazón, sigamos adelante. Habrá muchos problemas, pero no nos superarán. Resuélvelos", dijo el Pontífice ante el presidente Salva Kiir; el exdiputado, que se convirtió en el líder rebelde, Riek Machar, y ante otros tres vicepresidentes, según publicó la Agencia Católica de Informaciones. El objetivo del encuentro era que respeten el armisticio que firmaron y que se comprometan a formar un gobierno de unidad.

"Deseo de corazón que definitivamente cesen las hostilidades... que las divisiones políticas y étnicas sean superadas y que la paz sea duradera, por el bien común de todos los ciudadanos que sueñan comenzar a construir la Nación", expresó el Papa antes de concluir con una invocación al Espíritu Santo, para que "los enemigos se abran al diálogo, los adversarios se estrechen la mano y los pueblos se encuentren en la concordia".

Así, Francisco caminó su preparación para esta semana especial que se vive plenamente desde hoy y que es signo de amor y fe.

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