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Paraná en una semana convulsionada

Trabajadores de la cultura, hoteleros y gastronómicos, de gimnasios, dueños de complejos deportivos hicieron oír su descontento por no poder abrir sus negocios.

Jueves 09 de Julio de 2020

El impacto de la pandemia abre frentes de conflicto en todos los sectores afectados y la ciudad Paraná tuvo una semana convulsionada por las protestas en el microcentro. Trabajadores de la cultura, hoteleros y gastronómicos, representantes de la cámaras de gimnasios, dueños de complejos deportivos hicieron oír su descontento ante las medidas restrictivas que impiden que puedan abrir sus negocios.

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La situación es dramática, angustiante y compleja al momento de tomar partida cuando en algún o en varios puntos los protagonistas cuentan con argumentos válidos para sostener una postura. “En mi comedor tuvimos que despedir a tres personas que nos acompañaban hace 30 años, eran como de la familia”, explicó Guillermo, dueño de un conocido restaurante de pastas, el miércoles por la mañana en la Radio de UNO. “Tenemos 14 empleados y la venta por delibery no llega ni al 5%”, remarcó otro de los gastronómicos apostado frente a la Municipalidad de Paraná.

El sector nuclea a 1.500 trabajadores y piden la ley de emergencia nacional. Al mismo tiempo entienden que cumpliendo el protocolo “las personas están seguras porque se respetan la distancia y las normas de higiene”. “Estamos cerrados y por la puerta del local transita mucha gente sin distanciamiento”, fustigó otro de los concurrentes durante la concentración.

Ese mismo miércoles los representantes de los gimnasios, instructores y profesores marcharon en caravana por la ciudad. Entendiendo que abrir sus instalaciones en este momento no sería adecuado, solicitan una “ayuda” ante los casi cuatro meses sin trabajar. “Necesitamos alguna exención de impuestos municipales. No da para más la situación, estamos con deudas y necesitamos urgente una solución”, señaló Andrea Sanfilipo representante de la cámara que tiene alrededor de 200 gimnasios en la capital provincial y según manifestaron “150 corren el riesgo de cerrar sus puertas”.

En el mismo sentido fue el reclamo de los trabajadores de complejos deportivos. “Hace más de 100 días que paramos la pelota, estamos quebrando. Ley de emergencia ya”, dice la consigna del comunicado de la Agrupación Pymes fútbol 5.

El mismo miércoles trabajadores y dueños de academias de danzas hicieron una intervención para visualizar su problemática y solicitaron a las autoridades “volver a trabajar”.

De “otro lado” el Gobierno, con la presencia del gobernador Gustavo Bordet, mostró sus cartas el lunes “alineando la tropa” para unificar criterios en el área metropolitana en pos de sostener el mensaje de cuidar la situación sanitaria de la zona tras el crecimiento exponencial de casos en la ciudad (hasta ayer sumaba 155 casos de los cuales 105 permanecen activos). La situación es preocupante porque en cada parte del área del Ministerio de Salud, en esta semana, siempre se informó sobre un caso en el que no se sabe el nexo epidemiológico.

Algunos cruces entre municipio y provincia la semana pasada alertaron que el panorama en la capital no es el esperado.

En este contexto en el cual cada decisión debe ser medida por lo sensible y los alcances del impacto, aparecen posturas más rígidas como la de la médica infectóloga y titular del Servicio de Infectología del Hospital San martín de Paraná, Adriana Bevacqua, quien manifestó que “en Paraná hay circulación comunitaria” y sugirió medidas “más restrictivas” en diálogo con La Red Paraná.

Mientras tanto los profesionales de la salud, al frente de la batalla, desde el primer momento remarcan que la pelea está en la responsabilidad civil. “Hay respetar el distanciamiento social, usar barbijo y circular lo menos posible. De esa manera se va evitar que se propague el virus”, insisten con frecuencia en cada alocución.

Las posturas son todas entendibles y razonables y tal vez pueda resultar “cómodo” ponerlas en palabras desde este lugar. Y aunque la conclusión suene a resignación lo que está claro en este conflicto, que lleva cuatro meses, es que en esta pandemia perdemos todos y nadie se salva solo.

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