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El campo empuja para arriba

Sábado 30 de Mayo de 2020

La exportaciones de carnes bovinas, aviares y porcinas crecieron un 17% en el primer cuatrimestre del año, respecto del mismo período de 2019, al totalizar las 249.223 toneladas. Los datos revelados desde el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria implican que entre los tres tipos de alimentos se enviaron al exterior 36.132 toneladas más que en 2019, a pesar de los efectos en la economía mundial de la emergencia sanitaria.

Desde el sitio de noticias rurales campoenaccion.com consignan incluso que en lo que respecta a la carne vacuna, el crecimiento en los despachos fue del 19,5%, al pasar de 144.000 toneladas entre enero y abril de 2019 a 172.000 toneladas en la actualidad, lo que significó el envío de 28.000 toneladas más.

Los principales destinos para la carne bovina fueron China, la cual absorbió 124.729 toneladas, seguido por Chile con 11.641 toneladas; Israel, con 10.480 toneladas; y Alemania, con 6.345 toneladas.

Por su parte, la exportaciones de carne aviar se situaron en 70.251 toneladas entre enero y abril, lo que significó un aumento del 6% sobre las 66.115 toneladas enviadas en el primer cuatrimestre de 2019. Los primeros mercados de destino para este producto fueron China, con 26.361 toneladas; Sudáfrica, con 6.585 toneladas; Chile, con 5.689 toneladas; Emiratos Árabes Unidos, con 5.005 toneladas; y Arabia Saudita, con 4.616 toneladas. El salto más representativo lo tuvo la carne de cerdo, cuyas exportaciones crecieron en el mencionado período un 176% con respecto a 2019.

Así, los despachos de carne porcina totalizaron en el primer cuatrimestre en 6.684 toneladas, 4.261 toneladas más que en los primeros cuatro meses del año pasado. Los principales destinos fueron China, con 4.111 toneladas; Rusia, con 917 toneladas; Hong Kong, con 756 toneladas; Angola,con 387 toneladas; y Costa de Marfil, con 386 toneladas.

Desde el organismo nacional se dejó saber, de acuerdo al sitio A.24 que “en los establecimientos habilitados por el Senasa para exportar su producción de origen animal, los profesionales del organismo estatal, antes de firmar el certificado sanitario, verifican que se cumplan las pautas de inocuidad en la elaboración y las exigencias de calidad requeridas por los mercados de exportación”.

Los datos duros sirven para poner en valor la dinámica de al menos una porción de la agroindustria nacional en el contexto de la pandemia. Basta comprender que el ritmo de volúmenes exportados fue en aumento en un marco de recesión global. La población se sigue alimentando y la Argentina es una de las naciones proveedoras.

La información es útil para argumentar que el sector está vivo y en condiciones comparativamente mejores para salir adelante una vez que la emergencia sanitaria llegue a su fin. El comercio tradicional o la industria del turismo, por citar dos ejemplos, se exponen a un escenario de refundación cuando el campo y su industria no tendrán más que apretar el acelerador para volver a ocupar el lugar de privilegio en la generación de riquezas para el país.

Pero no es todo un jardín florido el espacio rural: la performance de la campaña sojera está lejos de ser óptima. En Entre Ríos la trilla está llegando a su fin y con los datos relevados de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos se proyecta una superficie total de 1,153 millones de hectáreas cosechadas con un rinde promedio provincial de 2.069 kilos por hectárea y una producción estimada de 2,38 toneladas.

En un detallado reporte de cifras ligadas a los rindes se señaló que solamente en el segmento de soja de primera el área entrerriana implantada se ubica en 773.400 hectáreas y con un rendimiento promedio 2.250 kilos. La producción será del 1,7 millones de toneladas. En tanto que en soja de segunda se sembraron 380.100 hectáreas y con un rendimiento promedio 1.700 kilos por hectárea y la producción esperada es de 646.170 toneladas. De concretarse estos valores, para los expertos de la Bolsa la producción de soja experimentaría una caída del 25%, lo cual equivale a una merma de 663.385 toneladas en relación al ciclo pasado. Marcas económicas muy por debajo de lo que Entre Ríos puede generar, pero más que muchas otras actividades paralizadas por imperio de la pandemia.

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