Miradas
Jueves 11 de Abril de 2019

Puja de intereses en torno a Coceramic

—A mí lo que me importan son los puestos de trabajo. Mi puesto y el de todos –dice el hombre detrás de la reja cerrada del ingreso a la fábrica Coceramic, al final de una calle que se cruza con la Bajada de los Vascos.
De este lado de la reja están otros trabajadores, vecinos de Puerto Viejo y el Parque Urquiza y miembros de la Asamblea Ciudadana Vecinalista de Paraná. Se congregaron para manifestarse en contra del desmantelamiento de la fábrica y en defensa del patrimonio histórico de la ciudad. Tienen una visión contraria a la de Luis, el que está en el interior, pero discuten y confrontan en buenos términos, como se puede ver en el video registrado por UNO TV.
Luis ingresó a Coceramic en 1992, cuando tenía 14 años. Hoy realiza tareas de vigilancia en el predio donde ya no se hacen ladrillos ni tejas, y dice que está confirmado que allí se van a construir viviendas en la modalidad de barrio privado o algún otro tipo de emprendimiento inmobiliario. La fábrica –es la promesa– se trasladaría al Parque Industrial. Pero también les ofrecen trabajo en mantenimiento y vigilancia en el futuro barrio para paranaenses de clase alta.
Quienes están del lado de afuera, en su mayoría, pretenden que se frene el desguace de las instalaciones y que el lugar se preserve como lo que es: un patrimonio histórico y cultural de la ciudad. Inaugurada en 1925, la fábrica de tejas francesas, cerámica roja y ladrillos funcionó hasta su quiebra, en 1992, y luego de una gestión judicial quedó a cargo de la cooperativa conformada por los 50 obreros que eran el plantel en aquel entonces. En lo que fue una de las primeras experiencias del país de empresas recuperadas por sus trabajadores, levantaron una quiebra de 1 millón y medio de dólares y pusieron en marcha los hornos y las máquinas, hasta que a fines de 2014 debieron suspender sus actividades debido a las deudas existentes y demás dificultades económicas. Tras una intermediación del gobierno provincial, el empresario Juan Carlos Acevedo Díaz se hizo cargo del complejo industrial y de pagar sueldos con el compromiso de adquirir una fábrica en Salta que instalaría en el Parque Industrial de Paraná para poner nuevamente en funcionamiento a Coceramic.
Sobre la Bajada de los Vascos está José, uno de los que quedaron sin trabajo ya durante la gestión de Acevedo Díaz. Él cuenta que ingresó en 1975, cuando la propietaria era la familia Mutio. En ese momento eran 130 personas y la actividad era intensa. Él pudo jubilarse pero muchos otros debieron rebuscárselas en otros oficios y changas para poder subsistir.
—Casi toda la vida trabajé ahí. Es feo verla así desmantelada como está ahora a la fábrica –lamenta José.
Cinco años después del ingreso del empresario se están vendiendo todos los elementos de las instalaciones, que ahora parecen ruinas. Chapas, vigas, palos, herramientas son sacadas en camiones.
Ahora surgió el debate previsible acerca de qué destino tendrá el lugar. Los vecinos del Parque Urquiza se oponen a que se sigan levantando edificios altos en esa zona y pretenden que lo que allí se construya respete el entorno paisajístico y urbano. Desde la Asamblea Vecinalista son más estrictos y demandan que se frene el desguace y se resguarden las antiguas edificaciones existentes. La idea esbozada es que se le dé vida al lugar, pero con una propuesta cultural.
—No tiene que pasar lo mismo que pasó con la fábrica de fósforos –exclama la vecinalista Alicia Glauser del lado de afuera de la reja, comparando esta situación con la construcción en marcha de un shopping en el inmenso predio de calles San Lorenzo, Corrientes y San Juan–. Ahí se tendría que haber hecho una hermosa escuela técnica. Lamentablemente no nos opusimos lo suficiente los paranaenses.
Lo que está claro es que en ese espacio de tres hectáreas, metido en la barranca y muy cerca de Puerto Viejo, donde se fundó Paraná, ya no se fabricarán más ladrillos. Ante esa realidad, lo que debería prevalecer es el interés de la comunidad en su conjunto y no de un grupo privilegiado.

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