Miradas
Viernes 29 de Junio de 2018

Fuerza pibe

A Brian Farías le gusta el fútbol. Jugó en Sportivo Urquiza, donde hizo las inferiores. Hoy no podrá disfrutar del partido de Argentina contra Francia por octavos de final del Mundial. Está internado en el hospital San Martín, luchando por su vida en Terapia Intensiva. Un balazo en el pecho lo dejó en grave estado. Si logra salir de esta no podrá volver a patear una pelota: la bala que recibió le afectó la columna y quedará en una silla de ruedas.
A Brian Farías le gusta el fútbol, pero el partido más importante no lo jugaba en una cancha, sino contra la adicción a las drogas. Desde los 13 o 14 años fue una lucha con batallas a veces ganadas, a veces perdidas. Y últimamente, la estaba ganando junto a Mirta, su madre, quien nunca dio el brazo a torcer.
Quienes sufren este drama o tienen un familiar o amigo en esta situación, saben que el camino es largo, lleno de obstáculos. Los más difíciles son la siempre insuficiente (cuando no ausente) ayuda del Estado, el contexto adverso donde los chicos desarrollan sus relaciones, sus vínculos, que muchas veces llaman con más fuerza que las voces de la familia, y la carencia de oportunidades para proyectar otro futuro.
A Brian Farías casi lo mata de un balazo Oscar Siboldi, conocido como El Negro, un peso pesado del hampa en la zona oeste de Paraná. Un amigo lo había pasado a buscar por su casa, unas horas después estaban en una esquina junto a otras personas, se produjo una balacera y en la posterior represalia recibió el disparo al intentar defender al destinatario del proyectil, según una versión.
En UNO hemos contado las dos partes de esta historia que se cruzaron fatídicamente en la madrugada del 9 de junio, en calle Ituzaingó y Colombia, en el límite de los barrios La Floresta y Humito. Hace tres años, el relato de Mirta pidiendo ayuda para rescatar a su hijo que había caído como soldadito en la red de una banda narco. El año pasado, sobre Siboldi y su despliegue como un emergente jefe narco, con movimientos en la costa y propiedades en distintos barrios de Paraná.
Este final, con Brian internado y luchando día a día, demuestra el rotundo fracaso de todos los que tuvieron (y tuvimos) que ver en los últimos años: fracasaron todos los organismos del Estado y sus respectivos funcionarios que debían haber hecho todo lo necesario (no solo lo posible) para que Brian tenga otras posibilidades en su vida; fracasaron los que debían haber encarcelado y sancionado a Siboldi antes por otros delitos que desarrollaba a la vista de todos, y no ahora por homicida; fracasamos los periodistas que no le seguimos dando relevancia a la historia de Brian y Mirta para que se siga escuchando.
Los que no fracasaron son aquellos a quienes nunca les importaron los pibes como Brian: principalmente los políticos, que discursean sobre la droga y las adicciones para juntar votos. Los tres poderes del Estado provincial que pactaron en forma unánime la sanción de la Ley de Narcomenudeo. En numerosos procedimientos han encarcelado a muchos vendedores de droga a baja escala (¡hasta menores!), incluso ante denuncias y a pedido de vecinos, pero los Siboldi siguen en la suya.
La escalofriante y cinematográfica situación que se vive en Paraná con funcionarios municipales (desde el intendente Sergio Varisco, el concejal Pablo Hernández, la exsecretaria Griselda Bordeira y, posiblemente, el concejal Emanuel Gainza) procesados por narcotráfico, así como el saqueo del dinero del municipio que iba a parar a los bolsillos de la banda de Daniel Celis, demuestran que estamos cada vez más lejos de que pibes en situaciones como las de Brian Farías tengan otras opciones en la vida.
Podría haber una esperanza al pensar que el freno de la Justicia Federal a estos delincuentes provoque un giro copernicano en la política, donde se toman las decisiones para cambiar la realidad. Perdón, pero yo no la tengo, al menos a corto plazo. El año pasado el camino estuvo bastante despejado, con los principales pesos pesados del narcotráfico tras las rejas, para poder avanzar con inclusión y oportunidades en los barrios. Pero lo que sucedió fue todo lo contrario.
Ayer Brian Farías cumplió 20 años. Tal vez escuchó el saludo de su madre y sus hermanos en los minutos de visita que permiten en Terapia Intensiva.
Fuerza pibe.

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