Frente a la restricción para exportar carne por 30 días, dispuesta por el gobierno nacional, inició a la medianoche el paro dispuesto por la Sociedad Rural Argentina (SRA), las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Coninagro y la Federación Agraria Argentina (FAA). La Mesa de Enlace estableció que hasta el viernes 28 inclusive “no se venderá ninguna categoría bovina, tanto para faena como para cría”.
Carne: cómo impacta el conflicto por el control de precio
Por Vanesa Erbes
"La Tarjeta Alimentar ha permitido sostener un poco el nivel de actividad".
Este anuncio generó preocupación acerca de lo que pasará con los precios y la disponibilidad de stock en carnicerías y supermercados. No obstante, hay un fuerte hermetismo en sectores que se verán afectados por la imposición del presidente Alberto Fernández. Ante la consulta de UNO, Esteban Rodríguez, uno de los principales referentes del frigorífico Alberdi, situado en Oro Verde –uno de los exportadores en la provincia–, respondió que esperarán “a tener un comunicado oficial” para expresarse sobre el tema.
También la Cooperativa de Previsión de Carne de Paraná eligió el silencio, manifestando que dejarán pasar un tiempo para opinar al respecto, ya que “es una medida muy reciente”.
En las carnicerías esperan que no haya desabastecimiento, al menos mientras dure la interrupción de la comercialización que determinó el sector del campo, aguardando que haya stock en cámaras frigoríficas. Y si bien el cese de las exportaciones se definió para que “los altos precios internacionales no impacten en el precio de la carne que consumen los hogares argentinos”, según indicó Paula Español, secretaria de Comercio Interior, en general los comerciantes no creen que esto haga bajar los precios o pueda contenerlos por mucho tiempo.
Emanuel Satler, propietario de una carnicería de calle Blas Parera, opinó: “No creo que bajen los precios, a lo mejor se pueden sostener un tiempo”. Y recordó que el kilo de asado hoy ronda los 700 pesos, el de picada especial está alrededor de 750 pesos, el de la común 550, y el kilo de pulpa sale 800 pesos.
Emilio Reula, referente del frigorífico La Esperanza, de General Ramírez, evaluó: “No creo que la carne deje de subir por estas medidas. La carne va a seguir aumentando como están subiendo todas las cosas en nuestro país. Si venimos de un 4% de inflación mensual promedio, no puede ser que el resto de las variables suban y la carne no”.
En este marco, reflexionó: “Hoy lo que pasa es que la recomposición del asalariado no tiene relación con lo que han subido las cosas. Nos encontramos en una situación en la que a las empresas y los empleadores nos cuesta un montón poder pagar los sueldos y los aportes, más en empresas como la nuestra en que estamos 100% en blanco, y los 40.000 o 45.000 pesos que cobra un operario de planta, dependiendo de las horas, no le alcanza para nada”.
Además de lidiar con los precios, en el sector advierten que sigue cayendo el consumo: “Con respecto a la carne vacuna, todos los meses perdemos un poquito más de terreno, que nos lo esta ganando el pollo y el cerdo, porque la gente está buscando hacer rendir sus ingresos”, dijo Reula, y manifestó: “En nuestro caso nos golpea un poco menos por el hecho de que al abastecer al mercado interno. Ya nos vamos adaptando a esa disminución en el consumo y no hemos necesitado reducir personal y nada de eso. Pero cabe decir que venimos de un año de pandemia, donde ya de por sí estamos trabajando de una forma muy difícil”.
Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), señaló a UNO: “Diría que en lo inmediato puede ocurrir lo mismo que pasó en 2006. No sé si el precio de la carne va a bajar, probablemente durante dos o tres meses tengamos los precios fijos, sin ningún tipo de incrementos, pero eso va a redundar en que haya productores que van a dejar de producir carne. Entonces el stock va a bajar, y seguramente dentro de seis, ocho meses, o un año, va a haber una faltante mucho peor que va a hacer que incremente el precio”.
Asimismo, sostuvo: “Cuando se toman los índices históricos, no es que la carne esté cara. Está en valores normales y en muchos aspectos por debajo de lo que debería estar. El problema es el poder adquisitivo de la gente, que no le alcanza para comprar. Además, si se toman valores internacionales, se puede ver que el kilo de carne en Argentina, en promedio, vale 3 euros, y en cualquier lugar del mundo vale como barato está 10 euros y en otros sitios vale 20. Por eso, cuando el presidente (Alberto Fernández) sale a decir que no podemos pagar acá la carne a niveles internacionales, está diciendo una falacia”.
Impacto negativo
Sobre el impacto que puede tener la imposibilidad de exportar carne, el referente del frigorífico La Esperanza analizó: “Si bien nosotros producimos todo para consumo interno, creo que esta medida del gobierno nacional no va a generar un beneficio para nadie, porque vamos a empezar a ver que en una industria que todavía era una de las pocas que estaba sosteniendo empleo, e inclusive algunas plantas exportadoras estaban tomando más gente, eso se va a revertir”.
“A lo mejor, antes de haber tomado esta determinación, el gobierno debería haber tratado de buscar otro tipo de medidas. Tal vez lo intentó y no lo pudo hacer, porque esta discusión se lleva adelante con los grandes operadores de carne, que tiene mayor poder de compra y de participación del mercado y no con plantas chicas como la nuestra. Pero como productores ganaderos que también somos, esto genera una gran incertidumbre, porque uno no sabe cómo seguir de acá en más”, remarcó.
Por otra parte, Emilio Reula hizo referencia a la alta carga impositiva que impacta en los precios: “Los impuestos son altos no solo en la cadena de comercialización de la carne. La carga tributaria es muy pesada también en el resto del circuito: el productor paga IVA e Ingresos Brutos (IIBB), el intermediario también paga IVA, y aunque es otra normativa que es compensable, también paga IIBB, además nosotros y la carnicería tributamos IIBB. A todo se le van cargando un porcentaje que, a medida que va creciendo la inflación, tiene más peso sobre el valor. Eso es lo que nos está ocurriendo”.
Desde la CRA, Jorge Chemes, concordó y explicó: “En números, el promedio del precio de todos los cortes en abril fue de 550 pesos el kilo. El productor, que es el que hace nacer el ternero, se queda con 200 pesos. Al resto se lo lleva la cadena: la industria, la distribución, el matarife, la comercialización. Y además el Estado, que con los impuestos participa en 140 pesos de esos 550 pesos. Esto da cuenta del peso que tienen los impuestos lo que se compra en la góndola”.
Medida de fuerza
Chemes subrayó que la medida de fuerza que tomaron desde la Mesa de Enlace “es para hacer un llamado de atención al gobierno sobre todo”, y aseguró: “Hace tiempo que le venimos planteando que se equivoca en los objetivos, decisiones y políticas que se están llevando adelante hacia nuestro sector. Y en materia de carnes, sin dudas estamos pagando todavía las consecuencias del cierre de la exportación de 2006 y hoy se vuelve a repetir la historia, lo cual consideramos un error: hay mercados que se perdieron y no se recuperaron más, y otros que sí, pero ahora se vuelven a poner en riesgo si no cumplimos con los contratos, sobre todo porque estamos hablando de alimentos”.
“En lugar de esta determinación, deberían crear incentivos para que haya una mayor producción de carne, y en definitiva este abastecido el mercado interno y se pueda exportar”, concluyó.













