Una foto en instagram de Yamila Palavecino tatuando en febrero –antes de la cuarentena– a una abuela de 86 años, fue el puntapié inicial para entrevistarla y conocer su oficio y su historia. Ella es tatuadora y perforadora, tiene 25 años y desde hace tres que se dedica a realizar esta actividad por cuenta propia. Se define como familiera, creativa y detallista; además de soñadora y profesional. Vivencias personales y el mundo del diseño en la piel van de la mano. “Desde que murió mi hermano solo veo posibilidades”, expresó Yamila al describir una ausencia que marcó su corazón. “Creo que todo es posible si lo hacemos con ganas y amor. Además, lo siento a él, que está ahí siempre, conmigo, ayudándome”.
Imprime su arte en la piel: Yamila Palavecino y la libertad de crear
Por Dina Puntín
—¿Cuánto hace que te dedicás a tatuar?
—Me dedico a tatuar sola hace tres años, primero empecé perforando (haciendo piercing) en un local donde había varios tatuadores. A mí me gustaba mucho el tema del tatuaje y un día hablando con uno de los chicos me preguntó por qué no probaba, que era muy prolija, detallista. Y como de chica me gustó mucho lo relacionado al arte y siempre fui de hacer manualidades, dibujo, pintura, empecé a probar, a dibujar, a practicar con frutas, piel sintética y estuve un buen tiempo hasta que me animé a hacerlo en piel.
—¿Cómo es el tema? ¿Cómo se empieza?
—Hay un montón de seminarios que te enseñan desde cero y después específicos que te dan el estilo, los cursos generalmente son en Buenos Aires, Córdoba, Rosario. También se puede aprender con un tatuador que te vaya enseñando, ir preguntando. Buscando información desde muchos lugares, pero desde mi opinión es fundamental formarse con gente capacitada. Por eso trato de tomar todas las capacitaciones que se puedan.
—¿Es difícil el oficio?
—Es difícil, sobre todo al principio, como en cualquier práctica. Te encontrás con un montón de complicaciones como saber a qué profundidad pinchar, conocer las capas de la piel, hay cuestiones milimétricas, calidad de máquinas, saber calibrarlas, conocer las combinaciones de las agujas, los nombres de los instrumentos que necesitamos, es bastante complejo, pero no imposible, es una combinación de práctica, estudio y ser muy responsable. Un tatuaje es algo que va debajo de la piel, y estamos trabajando con el cuerpo de una persona, por lo que hay que tener cuidado y responsabilidad, trabajamos con agujas y para eso necesitamos tener en cuenta esterilización, limpieza, desinfección, usar material descartable, porque no es joda, es complejo. Para mi es un punto muy importante.
—Calculo que hay clientes que llegan decididos y muchos que buscan asesoramiento. ¿Cómo es la consulta o charla previa?
—Generalmente se trabaja por Instagram que es el medio más masivo para promocionar nuestro trabajo. Hay gente que viene decidida y sabe lo que se quiere hacer, tamaño, lugar. Y hay gente que pregunta qué lugares duele más, qué lugares menos, qué recomendamos nosotros, nos piden que le hagamos un diseño. Se va charlando hasta llegar a la figura específica que la persona quiere y después se tatúa. Siempre está la pregunta por el dolor, lo que más asusta. En el caso de los piercings, la zona suele inflamarse y doler un poco, sabemos que no son cosas propias del cuerpo y por eso reacciona. Para eso están los cuidados post piercing y post tatuaje. El dolor es el tema principal de las consultas.
—¿Es caro tatuarse?
—El costo es relativo. Cada uno tiene su forma de cobrar y poner el precio a su trabajo. En mi caso evalúo tamaño, diseño, lugar (porque en las diferentes partes del cuerpo la piel va cambiando), es más complejo o más tranquilo, tiene que ver con mi forma de trabajar, los materiales que uso, trato de estar siempre mejorando, compro insumos de mejor calidad, mejores máquinas, todo lo que se invierte en el estudio, el tiempo que lleva uno de profesión, la experiencia, es bastante subjetivo el tema del costo.
—¿Qué se trabaja más? ¿Tatuajes o piercing?
—Lo que más sale es tatuaje pero también –como el costo– es relativo, hay temporadas. Hoy está bastante de moda, la gente se anima más, se ve que socialmente se están abriendo más las cabezas y sacando los prejuicios que hay en base a nuestra práctica, entonces tenemos más público, gente más grande que se va animando. Antes se tenía una visión mala y que los tatuajes eran solo para los presos, por ejemplo, con el tiempo se fue profesionalizando, se van sacando formas, técnicas, insumos, cada vez de mejor calidad para que todo el proceso pueda ser lo más llevadero, lindo, prolijo y profesional.
—¿Hay edad para tatuarse?
—Desde mi punto de vista no hay edad para tatuarse. Lo que sí en el caso de los menores de 18 años solicitamos que vengan con un adulto responsable para tener la garantía de que tienen permiso para hacerlo. Me tocó tatuar en el verano una abuela de 86 años que era su primer tatuaje. Se tatuó el nombre de sus bisnietos, llegó por intermedio de su nieta a la que yo también tatuaba. Ella la trajo, la acompañó y la señora comentó que había abierto su cabeza, que quedaban lindos y como vio que su nieta llevaba el nombre de su bisnieta, ella también quería. Liria es una divina, se fue chochísima y dijo que de haber sabido que no dolía se hubiera tatuado todo el brazo con flores. La verdad que mucha satisfacción, cada vez más gente grande se anima y a mi me encanta, es sumamente lindo que pase.
YamilaxYamila
Yamila tiene una familia numerosa. Por su mamá y papá son cinco hermanos, uno fallecido. Por parte de su papá tiene tres hermanos más. “Tenemos un vínculo relindo, nos encanta estar juntos”, expresó.
Al referirse a la lamentable pérdida de su hermano –hace tres años– señaló: “Cada persona tiene algún temor grande o lo que considera que puede ser lo peor que le puede pasar en la vida, en mi caso particular (calculo que porque aún no soy mamá) lo que más amo en esta vida y lo más importante para mí son mis hermanos, él justamente era muy especial, ya que había sido operado del corazón de bebé, entre otras cosas. Y su partida se llevó gran parte de mí, como siempre digo, porque realmente lo siento así. No soy la misma persona que era y difícilmente pueda volver a serlo, él se llevó la mitad de mi corazón”.
Sobre sueños y proyectos contó: “Mi sueño es tener un local completo, vender insumos a un buen precio para evitar que mis colegas tengan que viajar a Córdoba o Santa Fe para conseguir mejores precios, tener una instalación bien cómoda en cuanto a lo estético, lo sanitario. Y viajar por el mundo, tatuar, conocer gente, traer experiencias de todos lados, asistir a convenciones internacionales, seguir siendo cada vez mejor y más profesional. Como perforadora me gustaría ser miembro de la Asociación Latinoamericana de Body Piercing y de la Asociación de Perforadores Profesionales. Con el tatuaje lo mismo, llegar a ser reconocida por lo menos en mi país, y brindar un seminario”.
—¿Cómo es un día tuyo?
—Trabajo en un estudio privado (por instagram @yamitattopiercer) junto con mi pareja que también tatúa (@kevincomas.ink). Y al ser nuestros propios jefes podemos manejar nuestros horarios, tenemos consideración por los clientes y sus tiempos. Suelo trabajar desde la mañana hasta la tarde. Me levanto, desayuno, limpio el local, más ahora con el coronavirus hay que tener un protocolo más estricto, para cuidarme y cuidar a las personas que eligen trabajar conmigo. Me gusta hacer deportes, las artes marciales (muay thai o jiu jitsu), andar en bici. Trabajo de lo que me encanta y no pido más.














