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La industria del automovilismo parada

"Una industria tan pujante y que emplea a 40 o 50.000 personas en todo el país, está pidiendo por volver con todos los protocolos de por medio..."

Viernes 04 de Septiembre de 2020

“Ya van cinco meses y medio que la actividad está parada, mientras tanto estamos buscándole la vuelta para tratar de continuar con todos los integrantes del equipo, ya sea empleados, pilotos, hasta ahora se viene haciendo un esfuerzo muy grande de todas las partes”. Esas fueron las palabras de Omar Martínez ayer en el programa La Radio de UNO por La Red Paraná 97.UNO. Y esa es la mejor síntesis que pudo haber hecho el dos veces campeón entrerriano de Turismo Carretera sobre la situación del automovilismo. Un drama que se repite en todo el país.

Desde hace mucho tiempo el deporte motor es generador de puestos de trabajo, y sin dudas que dinamiza la economía de una industria para muchos desconocida. Por lo tanto no es solo una actividad deportiva, sino que también representa un beneficio para las ciudades y regiones que visita. Afortunadamente en Entre Ríos a eso se lo conoce muy bien porque tenemos muchos equipos de competición, que emplean a decenas de personas, además de los mismos proveedores que contratan los equipos. Y no solo están los equipos de TC, como el del Gurí, de Mariano Werner, de los hermanos Bonelli en Concepción del Uruguay, o el A&P Competición en Aldea Spatzenkutter (Diamante). También hay equipos de Turismo Nacional, Fórmula Renault, Metropolitana, Turismo Pista, además de los innumerables preparadores provinciales.

Pero eso no es todo. Digo que el entrerriano conoce lo rentable que es la actividad del deporte motor, ya que año a año –desde 2014– el gobierno provincial eroga una suma importante de dinero para contar con la presencia del Turismo Carretera en los tres autódromos: Paraná, Concordia y Concepción del Uruguay. Y se trata de una inversión. ¿Por qué? Porque existe un retorno y es el que cientos de personas que llegan de otras partes del país –ya sea equipos o espectadores– dejan su dinero en la provincia. Hoteleros, gastronómicos, estaciones de servicios, almaceneros de la zona son los principales beneficiados, además de aquella persona que se monta un kiosquito en el ingreso del autódromo, hasta ese grupo familiar que se las arregla para “encintar” un espacio y ofrecerlo como estacionamiento. Y sin lugar a dudas que uno de los sectores que la están sufriendo también son los autódromos. La realidad indica que desde marzo no se generaron ingresos por carreras y solo con la aprobación para pruebas libres logran ingresos por el alquiler del circuito. Los autódromos entrerrianos cuentan con empleados y las comisiones directivas hoy por hoy están haciendo un gran esfuerzo para cumplir con los sueldos, además del mantenimiento de los predios.“No es un hobby como algunos políticos creen”, dijo recientemente Facundo Ardusso, una afirmación del mal momento que muchas personas están atravesando en este contexto de pandemia mundial. Ahora bien, aparentemente el fin de semana próximo sí estaría la “bandera verde” para que el deporte motor se ponga en marcha. Sería el Turismo Carretera, que analiza volver a reflotar su fecha, después del papelón de esta semana en su anuncio de ir a Rafaela. Será fundamental e indispensable no volver a repetir los errores que se cometieron. ¿Cuál fue el principal? La falta de comunicación o información para los pobladores del lugar. Los dirigentes de la ACTC pensaron que teniendo el okey del gobernador Omar Perotti y ya tenían todo listo para volver a acelerar, pero se olvidaron del rafaelino. Al enterarse de que llegaría una carrera de TC al Templo de la Velocidad pusieron el grito en el cielo y hasta amenazaron con cruzar camiones en la ruta para impedir su ingreso. Ahí falló la ACTC. Con tiempo y anteponiendo la condición humana, debido al momento que vivimos, deberían haber dado a conocer el protocolo que fue aprobado por la Nación: las 400 personas ingresarían al autódromo el día jueves y saldrían el domingo para retornar, además de destacar que todos los integrantes llegarían hisopados, sin la enfermedad que aterra al mundo. En fin, una industria tan pujante y que emplea a 40 o 50.000 personas en todo el país, está pidiendo por volver con todos los protocolos de por medio. Será indispensable el buen accionar y responsable de todas las partes para que, finalmente, el semáforo rojo pase a verde.

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