FMI
Martes 08 de Mayo de 2018

Y como si fuera poco, vuelve el FMI

Todo tiempo pasado fue mejor. Una frase que hemos escuchado miles de veces y que es aplicable a ciertas circunstancias. A hermosos recuerdos que podemos llegar a tener de nuestra niñez o nuestra juventud. Nuestro primer juguete, ese que tus viejos te compraron con mucho esfuerzo. Los cumpleaños donde abundaban las papas fritas y las albóndigas redonditas. Más adelante, el primer beso. Y así puedo seguir refrescando la memoria buscando gratos recuerdos para olvidar las penas actuales. Pero estamos en Argentina, un país donde en pocas ocasiones está bueno recordar épocas pasadas. Ayer, un anuncio nos hizo erizar la piel. Para colmo, realizado en un momento desde lo económico donde se buscan soluciones que son de carácter urgente. Fueron tres palabras que hicieron temblar a más de uno: Fondo Monetario Internacional. Sí señores, el FMI desembarca otra vez en el país.
Pasaron 12 años desde aquel 3 de enero de 2006, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner canceló en un solo pago la deuda que la Argentina mantenía con el Fondo por más de 9.800 millones de dólares. Las divisas fueron giradas directo desde las Reservas del Banco Central, en una medida que despidió la ingerencia que tenía la entidad financiera en nuestro país.
Quizás en ese momento pocos entendieron la importancia de esa decisión, aunque también es cierto que el kirchnerismo se encargó con todo su potencial comunicativo de hacérselo saber al ciudadano. Otros mirábamos de reojo y buscábamos respuestas en personas que más o menos entendían de economía.
Que el dinero salga del Banco Central para pagar la deuda no es un dato menor, teniendo en cuenta que en la actualidad es la entidad que está interviniendo para frenar la escalada del dólar (otro de los temas que ocupa la agenda en todos los medios de comunicación, además de encadenar el humor de la gente por la inflación y la suba de las tarifas). Y este aspecto es importante, porque sin entender demasiado en el tema, los argentinos sabemos en nuestro interior que recurrir al FMI se puede interpretar como un manotazo de ahogado. En la calle se palpa que esto es así, no hace falta ser un experto para llegar a esta conclusión.
El anuncio del presidente Mauricio Macri causó terror. "He decidido iniciar conversaciones con el FMI para que nos otorgue una línea de apoyo financiero. Hace minutos hablé con Christine Lagarde, su directora. Nos confirmó que vamos a arrancar hoy mismo a trabajar en un acuerdo", informó en un mensaje grabado en la Casa Rosada. El jefe de Estado consideró necesario volver al FMI por la "nueva situación internacional", que en los últimos meses combinó el aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal (el Banco Central de Estados Unidos), la suba del petróleo en el mercado mundial y la devaluación de las monedas en los países emergentes.
Palabras que ya hemos escuchado con anterioridad, volviendo al tema del pasado. Lo concreto es que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, viajará a Washington DC, capital de los Estados Unidos, para acelerar la reunión con la directora del FMI, en la que pedirá un préstamo por 30.000 millones de dólares para la Argentina. La noticia nos llena de temor, de suspicacia, y nos hace estar atentos a lo que pueda ocurrir. En definitiva, nos hace vivir incómodos, como hace tiempo no sucedía. Todo ayudado por algunos inescrupulosos que antes de analizar el tema con objetividad siguen anunciando el fin de nuestros días como país. Espero que se equivoquen, como también creo que es un error abrirle las puertas nuevamente al FMI.
Todo este contexto habla a las claras de la incapacidad que asoma en gran porcentaje de la clase política. La que nos gobierna y la que se hace llamar oposición. Terminan siempre en lo mismo y dándole la espalda al que se rompe el lomo todos los días para tener un pasar medianamente venturoso. Pero con noticias como estas te tiran la moral al piso. Algunos asimilan el golpe y siguen, otros ya no lo pueden hacer. La realidad nos indica que a las palabras tarifazos, desempleo, inflación y despidos deberemos agregarle la sigla FMI. Una combinación explosiva que ya nos dejó un sabor muy amargo a comienzos de este siglo.

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