Hoy por hoy
Jueves 25 de Enero de 2018

Un insulto a todos los trabajadores

El escandaloso episodio que hoy tiene en la mira al ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca, salió a la luz a mediados de este mes, con la difusión de los audios en los que se escucha al funcionario denigrar a Sandra Heredia, quien hasta entonces había trabajado con él como casera, cumpliendo numerosas funciones.
Luego llegó el pedido de disculpas y un endeble argumento sobre el hecho esgrimido por Triaca, diciendo que era un "diálogo privado" y contando que la trabajadora insultada llegó tarde a la quinta familiar donde prestaba servicios y que por esto él no pudo ingresar con su silla de ruedas.
Si bien de ninguna forma se puede justificar el destrato y la violencia, mucho menos se debe tolerar un vínculo laboral irregular, sobre todo cuando el presunto empleador es justamente quien debe velar por el cumplimiento de las leyes que amparan a los trabajadores y que sus derechos no sean de ningún modo vulnerados. En este caso el dato alarmante fue que la relación laboral "en negro" existió desde 2012 hasta octubre de 2015. Fue Heredia quien reveló que fue blanqueada "20 días antes de las elecciones" en las que Mauricio Macri resultó electo presidente y que más tarde el ministro de Trabajo "la ubicó" en un puesto en el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) como delegada interventora, tras la detención del líder del gremio, Omar Caballo Suárez, donde tenía un contrato hasta febrero de este año y percibía "parte de su sueldo en negro".
Sorpresivamente en el gobierno nacional se mantuvieron impasibles ante una situación de tal magnitud y gravedad, y hasta ahora pocos se pronunciaron sobre el tema. Uno de los que habló fue el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien salió a defender a Triaca y dijo: "Si bien es un error no sentimos que sea algo que tenga que costarle el cargo".
Que en Argentina haya algún ministro acusado de mantener una relación laboral informal, con la consecuente evasión fiscal y la defraudación al Estado y por ende a todos los compatriotas, parece ser un tema menor para algunos, y eso es lo preocupante. Incluso existe otro ministro que salpicado por un delito de reducción a la servidumbre.
La situación es muy distinta en Brasil, por ejemplo, donde el Tribunal Superior de Justicia (STJ) impidió que la abogada Cristiane Brasil asumiera como ministra de Trabajo, "por carecer de condiciones morales para ejercer este cargo". El hecho ocurrió después de que un juez en primera instancia suspendiera el juramento por considerar que está inhabilitada tras haber sido condenada en un juicio laboral. La mujer, de 44 años y que actualmente transita un mandato como diputada, fue procesada por haber tenido dos choferes a su servicio sin contrato formal y sin garantías laborales, por lo cual fue condenada a indemnizar a uno de ellos con 18.750 dólares.
En el caso de Triaca, quien pretende desligarse del problema señalando que en realidad fue su hermano Carlos quien contrató a Heredia, si bien su situación es delicada, sigue manteniendo su cargo. Aunque finalmente se llegó a un acuerdo económico y la damnificada cobrará una suma que en algunos ámbitos afirman que llegaría a 340.000 pesos a modo de indemnización. A cambio, desistirá de toda acción legal contra el ministro.
Habrá que ver qué pasa en las próximas horas. Un pedido de renuncia sería lo más sensato, aunque en un país donde los desaciertos e incluso las artimañas a manos de funcionarios se minimizan y hasta se apañan, que eso no pase ya no causa asombro.
Eso quizás es lo más triste del caso: que no nos sorprenda significa que estamos naturalizando acciones que rozan la explotación laboral, la precarización, las relaciones de trabajo informales, en detrimento de las conquistas por las que lucharon tantos obreros en el siglo pasado en el país, dejando incluso su vida en una pelea que parece ser siempre desigual y en la que hay que resistir eternamente.

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