Hoy por hoy
Lunes 16 de Octubre de 2017

Trabajo para todas y todos


Los empresarios afirman que sin reforma laboral aunque sea gradual no se avanzará contra la pobreza, porque en la Argentina es muy caro crear empleo formal. Pero no se hacen responsables de los conflictos que generará una nueva flexibilización, cuando las anteriores no trajeron más que zozobra.
Los sindicalistas sospechan que el oficialismo avanzará en una reforma laboral. Esos sindicalistas herederos del tradeunionismo fragmentario, que se sostiene en compartimentos estancos y se desobliga de los intereses comunes, no se sienten responsables por los millones de desocupados del sistema y los indigentes. Atienden a los asalariados formales.
Un sinceramiento no nos vendría nada mal.
Hay maneras de facilitar el empleo preservando derechos conquistados. Para complementar esas medidas insuficientes, los gobernantes podrían ofrecer oportunidades a millones a través de la recuperación del trabajo estable en relación con las riquezas del suelo y los alimentos sanos. Con ello lograríamos revertir dos flagelos hermanados: el desempleo y el hacinamiento. Si queremos superar la exclusión de millones, la Argentina guarda una riqueza milenaria: la tierra. Claro: si vamos a improvisar, mejor dejemos las cosas como están.

Desde Rocamora
Durante la colonia, Tomás de Rocamora debió pelear contra los latifundistas. ¿Cómo es que llegado el siglo XXI seguimos haciendo oídos sordos? ¿Qué nos ata?
La semana pasada, en el Coloquio de Idea, el problema del empleo ganó los debates, y le siguió el problema del conurbano bonaerense. Trabajo y hacinamiento. Hay millones de desocupados. Antes, una buena inversión generaba 1.000 puestos de trabajo, hoy damos gracias al cielo si crea 20. El mundo cambió. Y mientras nos despabilamos frente al avance arrollador y despótico de la tecnología, la Argentina puede dar respuestas desde sus riquezas. Son condiciones imprescindibles: capacitación adecuada, recuperación de saberes; mirada ecológica, cooperativa, comunitaria; protección contra la erosión y la contaminación del suelo, cuidado del agua y la biodiversidad. Desde la filosofía del vivir bien, con la armonía del humano en la naturaleza, y asegurando la soberanía alimentaria, estaremos pintando varios pájaros de una sola pincelada.

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