Hoy por hoy
Sábado 21 de Octubre de 2017

Sin veda para Maldonado

A horas de las elecciones está prohibido difundir cualquier tipo de publicidad o hecho de gobierno que intente torcer cualquiera de esas decenas de miles de votos de voluntad débil, zigzagueante y de convencimiento fácil que andan dando vueltas por el país. Nadie mencionó a Santiago Maldonado entre los temas vedados. Era tanta la ansiedad por saber su paradero, que todos los datos en torno a su caso fueron difundidos hasta el hartazgo y consumidos ávidamente por millones de argentinos ansiosos. Y cuando menos se lo esperaba, Santiago apareció.

Inoportuno o beneficioso, a horas de las elecciones nadie supo bien de qué lado lo encontró el desenlace. Pero la política lo usó. Los políticos, unos y otros, lo usaron. Su utilización electoral no necesitó de spots televisivos ni "espacios cedidos", su cuerpo, sus harapos mojados y desteñidos se usaron sin miramientos y a la vista de todos.

Desde los que esperaban encontrar la marca de Gendarmería en el cráneo de un cadáver "plantado", hasta los que aguardaban la confirmación "inequívoca" de la marca de algún arbusto en el que accidentalmente Santiago se tropezó y cayó al río donde se ahogó solo y sin la intervención de nadie más.

En plena campaña todos buscaron un culpable o, en el mejor de los casos, demostrar que no tuvieron nada que ver con esa muerte. Cada dato del hallazgo, el traslado y de la autopsia se transformó en una herramienta con la que se pretendía restar votos a quien resultara con algún sesgo de responsabilidad. Que si flotaba, si estuvo siempre ahí, si tenía lesiones, si no las tenía, si el hermano, si la abogada, si el Presidente, si la Ministra, si la expresidenta, si el futuro, si el pasado.

Ochenta y un días desaparecido y cinco en medio de una campaña política.

Quizá mañana, con el resultado de la elección ya conocido, finalmente comience a aparecer Santiago Maldonado, el verdadero, ese chico de 28 años muerto en un lejano rincón helado del sur, y buscado por una familia que ya tiene millones de hermanos que lo lloran de verdad. Quizá con ese Santiago, también aparezca la verdad.

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