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¡Oíd mortales!

Domingo 31 de Marzo de 2019

El jueves se llevó a cabo la emotiva ceremonia en la que San Antonio homenajeó a Emanuel Ginóbili, retirando la camiseta 20 de los Spurs, que usó durante 16 temporadas y con la que ganó cuatro anillos; y Manu agradeció la infinidad de muestras de cariño.

Pero además del protagonista indiscutido del encuentro, quien se llevó gran parte de la atención fue Michelle Leclercq, una joven argentina de 23 años que vive en los Estados Unidos, quien cantó el himno nacional, que por primera vez sonó en un estadio de la NBA. Lejos de una gran interpretación, Leclercq hizo un mea culpa y confió en las redes sociales que los nervios le jugaron una mala pasada: "Acabo de cantar el Himno, veo que me están poniendo muchos comentarios positivos y negativos. Algunos me dicen que les dolieron los oídos", señaló dolida en un video en el que manifestó: "Me puse re nerviosa. Para mí di el 70% de lo que doy en el ensayo. La prueba de sonido salió increíble, todo bárbaro".

Pero como es costumbre, miles de compatriotas exitistas le dejaron en su cuenta de Instagram, que es púbica, mensajes hirientes y ofensivos. "No solo desafinaste sino que encimas cantabas con esos falsetes que te lastimaban los oídos. ¿Habiendo tantas cantantes buenas en Argentina te llamaron a vos? No te conozco pero la primera impresión fue de vergüenza", le dijo una chica, joven como ella que tal vez nunca pueda llegar a estar en un lugar tan importante. Otro seguidor joven de la red, con su cuenta privada para que nadie pueda husmear qué tan bien le va en la vida, señaló: "No fue tu culpa sino de quien te contrató, porque tenés una voz muy pobre. Qué lástima".Y un adulto, que debería opinar con sensatez, también con su cuenta privada, la espetó: "¿Cómo te da la cara para insultar de esa manera a nuestro Himno nacional? Una vergüenza catastrófica. ¿Te escuchaste la forma en que desafinaste? Fue una tortura, destruía mis oídos. Tu interpretación fue espantosa y alguien cantando en un karaoke y sin mucho esfuerzo lo hubiera hecho mejor. Triste Michelle".

Además de observar el grado de agresión con el que mucha gente proyecta en los demás sus propias frustraciones, el episodio me llevó a recordar que en numerosos actos patrios, escolares y otros eventos en los que se entona el himno argentino, son pocos los que cantan, en un país como el nuestro, en el que los dólares estadounidenses condicionan el hambre y el bienestar de un pueblo.

¿Cuántos de los que insultaron a la chica, que si bien desafinó interpretó con sentimiento el himno, lo cantan cuando se debe? ¿Cuántos entienden que ser patriota también es ser solidario con el que cae en desventura en una desgracia y no hacer leña del árbol caído? Son discusiones que se dan en un país donde un 32% de la gente es pobre y sin embargo se sigue atacando a quien cobra unos miserables 2.000 y pico de pesos de un plan social que ya no alcanza para contener el hambre. Lejos de que esos mortales puedan oíd el ruido de rotas cadenas, están más presos que nunca de la insensibilidad que rompe los lazos solidarias y el entramado de la contención social, y nos está llevando a un desastre sin retorno.

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