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Ni yanquis ni maoístas

Viernes 29 de Marzo de 2019

El refortalecimiento de Rusia, el ascenso de China y la creciente influencia de India cambian la política mundial. Actualmente, la mayoría de los analistas parten del supuesto de un nuevo orden multipolar. Al lado de Estados Unidos y la Unión Europea estarían "las nuevas potencias emergentes". Su confrontación con Estados Unidos y el resto de los países industrializados es, en líneas generales, el común denominador, aunque sus economías se mueven por dinámicas diferentes.
Algunos se animan a hablar de una tendencia hacia un nuevo orden mundial multipolar, aunque otros sostienen que ese orden es más una expresión de deseo que una posibilidad, ya que el enorme poder de China vendría a ocupar el lugar que en algún momento ocupó la Unión Soviética. Y las constantes alusiones de Trump hacia –y contra– el gigante asiático demuestran que así es.
Décadas atrás, cuando a nivel global había dos poderes en pugna y el capitalismo temía el avance del comunismo, el mundo estuvo un poco mejor. Había un equilibrio, frágil, pero equilibrio al fin. Y los países que mirábamos "desde afuera" –en el caso de que tal perspectiva fuera posible– disfrutamos de cierto bienestar a nivel económico.
Es así que aparecieron las primeras organizaciones y movimientos donde se agruparon países afroasiáticos y latinoamericanos subdesarrollados, a modo de mecanismo de defensa y de lucha frente a la explotación imperialista a la que siempre habíamos estado sujetos. Por nombrar un ejemplo, en 1960 se constituyó la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que agrupó a los principales países productores y exportadores de petróleo de Asia, África y América Latina.
Pero conflictos de poder internos y el vaciamiento ideológico de la URSS llevaron a su desintegración total en 1991. A la par, se fue ensanchando la brecha que separa a los países pobres de los ricos, a los desarrollados de los subdesarrollados, resultado de una mayor explotación, y la creciente agresividad de EE.UU., que junto a sus potencias satélite, se erigió en gendarme mundial.
Sin embargo, el actual surgimiento de China como nueva potencia mundial pone en jaque el poderío yanqui. Según sugiere en su nuevo informe anual el Centro de Investigación Económica y Empresarial de Londres, China superará a EE.UU. como mayor economía del mundo para 2032.
Los asiáticos están más que preparados para convertirse en el contrapeso de un nuevo orden bipolar y comenzaron a demostrarlo con su apoyo al gobierno de Venezuela, ante lo que el asesor de Seguridad Nacional del presidente de EE.UU., John Bolton, afirmó a través de su cuenta de Twitter que Washington no tolerará "potencias militares extranjeras hostiles que impiden alcanzar democracia, seguridad y el Estado de derecho, compartidos en el hemisferio occidental". Y la respuesta no se hizo esperar: el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Geng Shuang, declaró esta semana que las naciones latinoamericanas son países soberanos: "América Latina no pertenece a ningún país y no es el patio trasero de nadie", recalcó.

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