Abusos en el Seminario
Jueves 26 de Abril de 2018

Los sobrevivientes del Seminario

Una colega se preguntaba en los pasillos de Tribunales de Paraná qué debían sentir las víctimas de abuso del cura Ilarraz. Y la respuesta llegó de uno de los integrantes de la organización Así Basta, una ONG contra el abuso sexual infantil: "Es muy difícil poder entenderlo si al abuso no se lo vive en carne propia". Todos ellos vienen atravesando un largo proceso de reparación que se inició en 2012, cuando se hicieron públicas las primeras denuncias y la Justicia comenzó a investigar al clero de Paraná. Ese momento para las víctimas significó un punto de quiebre, donde asumieron el compromiso de contar la verdad pese a que enfrente tenían a una de las estructuras con mayor poder en la historia de la humanidad.

Semejante desafío debía ser acompañado de una dosis de valentía, porque no sabían a lo que se enfrentaban. Algo que rompió el molde en esta historia de profundo dolor sucedió puertas adentro de la curia. Entre crucifijos, sotanas y plegarias a Dios, se produjo un guerra silenciosa entre aquellos curas que protegieron a Ilarraz, y aquellos que prometieron contar –sin importar el costo– todas las aberraciones y actos depravados que fueron destapando el escándalo. Algo así como un fuego cruzado entre la vieja generación y la sangre nueva en ese territorio considerado sagrado.

Fueron sacerdotes coherentes con sus principios y que defendieron siempre los mismos valores. Leonardo Tovar y José Dumoulin le pusieron al cuerpo a las denuncias y fueron pilares fundamentales cuando hubo que sostener emocional y psíquicamente a los sobrevivientes. A lo largo del tiempo mantuvieron esa entereza, pese a las permanentes presiones del poder eclesiástico y de las constantes dilaciones en el proceso judicial.

Aquellos jóvenes que habían elegido formarse en la vida sacerdotal vieron truncados su proyecto por las prácticas perversas de un cura que había prometido guiarlos en la vía espiritual. Así lo dejaron asentados en sus denuncias, que luego fue alimentando el expediente. Tiempo después volvieron a ratificarlo en el juicio oral que esperó seis años para convertirse en realidad. Gurises que comenzaban a construir su personalidad, a configurar su sexualidad, fueron salvajemente corrompidos de un día para otro sin poder asimilar semejante impacto. Ni siquiera vale mencionar los detalles de cómo sucedieron los abusos: fueron abusos y punto. Un delito gravísimo, en la medida que atenta contra derechos consagrados por tratados internacionales y en nuestra Constitución nacional.

La contención familiar también aparece como uno de los valores fundamentales para las víctimas. La capacidad de escucha y el apoyo para asimilar todas las secuelas provocadas por los abusos, fueron reconocidas luego positivamente, incluso para animarse a denunciar los hechos. Es el caso de Fabián Schunk, quien luego de declarar en el juicio contó que gracias a su mujer pudo darse cuenta de la importancia de romper el silencio. "Pensá si esto le hubiera pasado a tu hijo, ¿qué hubieras hecho", lo interpeló su pareja.

La psicóloga de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico, Liliana Rodríguez, comparó los abusos con el plan sistemático desplegado durante la dictadura, en cuanto a cadena de entendimientos, secreto y traslados. La jerarquía eclesiástica no está contando todo lo que sabe, y por eso todos los testigos que han desfilado por Tribunales exigen la presencia de Juan Alberto Puiggari y Estanislao Karlic, superiores de Ilarraz y máximas autoridades de la Iglesia local.

"Este plan tiene bastante que ver, sus características, con lo que fue el plan sistemático de la dictadura. En los distintos relatos vamos viendo el funcionamiento de la Iglesia como institución y a su vez vamos sabiendo con cada relato cómo funciona ese mecanismo. Es decir, qué características tiene el agresor y qué va generando, entretejiendo alrededor de esa persona, parándose en los puntos vulnerables para cometer ese delito", describió la profesional de la salud.

Al parecer, el cardenal emérito Estanislao Esteban Karlic deberá sentarse frente al tribunal para brindar explicaciones, como cualquier hijo de vecino y sin los privilegios en los que se ampararon en todos estos años.

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