Miradas
Domingo 18 de Marzo de 2018

Los números de la inmoralidad

"Lo inmoral no está en cuánto gana un obispo, sino en tener maestros, médicos, empleadas domésticas, policías, albañiles y otros profesionales que perciben un sueldo que está por debajo de la línea de la pobreza".

La que terminó fue una semana de números. De cifras que asustan a más de uno, desde los sueldos que ganan los obispos de la Iglesia católica hasta los que reciben los jueces. Ni hablar del dólar y la inflación, que parecen un tema de difícil resolución para el gobierno que encabeza Mauricio Macri. Es evidente que los números manejan al mundo, o por lo menos dependemos de las cifras en diferentes etapas de nuestras vidas. Muchos dicen que el dinero no hace la felicidad, pero ayuda a conseguirla.

En el centro de la escena se puso a la erogación que el Estado debe hacer para mantener a la Iglesia. Y todo en medio de la frialdad cada vez más notoria entre la Casa Rosada y el Vaticano. Este año se destinarán más de 130 millones de pesos en sueldos de la Iglesia. El dato fue, otra vez, revelado por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en su último parte al Congreso. Claro que esto salió a la luz luego de la pregunta que le hizo la diputada radical Carla Carrizo, compañera de Martín Lousteau del bloque Evolución. Para muchos, aliados al gobierno de Mauricio Macri. Y tras cartón, la carta del papa Francisco donde expresó su amor "grande e intenso" por la Argentina y pidió perdón a "los que puedan sentirse ofendidos" por algunos de sus gestos. El texto fue dirigido a los argentinos, enviada al presidente del Episcopado, Oscar Ojea, en la que también hace referencia a la "defensa de la vida", en medio del debate por la legalización del aborto.

Todo muy raro y no tengo dudas de que estos casos son verdaderas cortinas de humo para tapar una realidad que preocupa, más allá del uso político habitual que (oficialismo y oposición) quieren hacer. Todos muestran su indignación por el sueldo de un obispo, juez o diputado. Se escriben largos textos en las redes sociales, motivados por las cifras que se manejan y enseguida llega la comparación. Lo cierto es que lo inmoral no está en cuánto gana un obispo, sino en tener maestros, médicos, empleadas domésticas, policías, albañiles y otros profesionales que perciben un sueldo que está por debajo de la línea de la pobreza. Es ahí donde debemos poner el ojo y enfatizar nuestros reclamos.

Los números de la inmoralidad están en ver cómo en las paritarias se habla de un 15% cuando es un hecho que la inflación va a superar largamente esa cifra. Y lo preocupante es que los días pasen y se conozcan pocos acuerdos alrededor de los diferentes gremios, por caso el de la docencia para citar un ejemplo.

Lo indignante es ver el presupuesto que se destina a la salud, donde tenemos hospitales y centros de salud lejos de tener una atención acorde a las necesidades de la gente. Y nosotros preocupados por si en Bolivia nos cobran si nos queremos atender en un hospital público.

Otra cortina de humo impuesta por los medios de difusión para que nos olvidemos de temas más preocupantes. Insisto en que muchas veces tenemos una mirada equivocada de las cosas y salimos a criticar lo que poco nos debe importar. Pero sería bueno que nos sintamos tocados por otras cosas, como las nombradas anteriormente y que nos tocan el bolsillo de manera cotidiana. Creo que poco nos puede mover la aguja lo que se lleve del Estado la Iglesia católica.

Sí pueden molestar las declaraciones del arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, quien señaló: "La Iglesia no podría prescindir de eso, es un aporte importante. Hay una deseducación en los fieles católicos que no aportan, si nos fijamos lo que es la limosna en la misa es una colecta miserable". La verdad es que muchos quisieran tener esa "limosna miserable" para llegar sin sobresaltos a fin de mes.

En definitiva, más allá de masticar bronca por las palabras de algunos personajes, tenemos que mantener nuestros ojos puestos en los números que realmente tienen injerencia en nuestro día a día. Para algunos, lo que gana un obispo será inmoral. Para mí, el sueldo de un docente o lo que perciben los jubilados rayan lo inmoral. Miradas diferentes en la Argentina, donde indigna lo insignificante.

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