Miradas
Jueves 01 de Noviembre de 2018

La ilusión de llenar el changuito

Por más que el oportunismo de determinados sectores utilice las cifras finales del CiberMonday para intentar convencer al común de los mortales que el poder adquisitivo no cayó, el grueso de los trabajadores no da más y ya no sabe qué recortes hacer en su economía doméstica para estirar el sueldo

El miércoles culminó el CyberMonday, tras tres días de tentadoras ofertas de diversos rubros, con descuentos que en algunos casos alcanzaban el 60% y ofrecían la posibilidad de financiar hasta en 12 cuotas sin interés, como en los viejos tiempos que tantos extrañan.
Se trata de una maratón de descuentos para comprar online que se hace cada año en esta fecha, organizada por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico a nivel nacional, y que numerosos compradores aprovechan pensando en las vacaciones y las Fiestas.
Este año participaron 500 empresas, unas 150 más que en la edición anterior, y debido al interés que despierta, hasta mañana se extiende el CyberWeek, con una propuesta similar, con proveedores que brindan suculentas rebajas para adquirir bienes y servicios con valores más convenientes, con ofertas en electro y tecnología; viajes; muebles, hogar y decoración; indumentaria y calzado; deportes y fitness, alimentos y bebidas; cosmética y belleza, y hasta empresas del sector automotriz.
Todavía no se conoce cómo ha sido el resultado de las ventas este año, aunque estiman que a pesar de la situación del país van a superar a las del 2017. La percepción se basó en que al inicio de la presente edición, Mercado Libre anunció que durante la primera mitad del lunes superó en ventas a la del año anterior en un 40%. Los artículos que más demanda tuvieron en esta plataforma fueron de los rubros electrónica, indumentaria, viajes y muebles. De una forma más específica, en el caso de los electrónicos registraron grandes volúmenes de ventas de smartphones, televisores, notebooks y equipos de aire acondicionado.

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En este contexto, lo que preocupa es que muchos se prenden del fenómeno que generan estas bonificaciones virtuales a los consumidores como un signo de reactivación del consumo y hasta de la economía y opinan denostadamente que la gente en general se queja porque sí del rumbo del país y hasta ponen en duda que los sueldos de los asalariados no alcanzan para llegar a fin de mes con la mayor dignidad posible. Repiten sin ruborizarse el cliché del presidente Mauricio Macri "vamos bien", que parece más sacado de un manual básico de autoayuda que de un análisis serio de una realidad en el que ni siquiera hace falta un especialista para advertir que se contrapone con lo que pasa en los hogares de la mayoría de los argentinos, sino que con solo usar el sentido común se advierte la drástica pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores y el empobrecimiento cada vez mayor de la gente.
En septiembre el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) de Argentina informó que 27,3% de los argentinos está en situación de pobreza y que la Argentina es uno de los países que más se está empobreciendo en la región. A la par, y mientras el comercio tradicional trata de subsistir ante la tendencia de las compras a través de Internet, se puede considerar otro análisis de la eclosión de la inusitada demanda que provoca el CybeyMonday en un contexto de menor capacidad de consumo de los asalariados: con la oportunidad de buscar precios, comparar y adquirir algo sin tener que desembolsillar un centavo en lo inmediato sino que lo que se ofrece se puede con tarjeta y en muchas cuotas, explica por qué tanta gente se inclina por esta iniciativa. Este es un análisis basado en la experiencia de amigos, parientes y la propia, y califica porque quien pasa necesidades sabe se termina transformando en un experto economista.
Por más que el oportunismo de determinados sectores utilice las cifras finales que arroje este evento para intentar convencer al común de los mortales que el poder adquisitivo no cayó, el grueso de los trabajadores no da más y ya no sabe qué recortes hacer en su economía doméstica para estirar el sueldo.
Solo un sector minoritario y privilegiado de la población vive holgadamente, o al menos sin las urgencias cotidianas que apremian a las familias que tienen que afrontar constantemente las subas de alimentos, prepagas, impuestos, servicios esenciales como luz y gas, entre otros menesteres. En la mayoría de los casos, ya no pueden llenar el changuito como antes ni darse gustos. Y después de trabajar tanto para ganarse la vida, realmente no es justo.

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