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Turismo Carretera

"Gurí viejo nomás"

En 2005 Omar Martínez había empezado a pasar competidores, tenía más de 10 por delante y se los comió a todos.

Viernes 20 de Septiembre de 2019

Siempre lo escuché a mi papá, los domingos al mediodía mientras hacía el asado y se servía un Gancia, gritarle al televisor: “Gurí viejo nomás” y así me fui interesando en la historia de Omar Martínez y el Turismo Carretera (TC).

En agosto de 2005 era cronista y me faltaban todavía cuatro meses para ingresar como redactor al Diario UNO de Entre Ríos, conseguí que José Luis Ballesteros, el periodista de Automovilismo, con el que nos recibimos juntos en la Escuela de Periodismo Deportivo, me ayudara a conseguir la acreditación para ir por primera vez a una carrera en el Club de Volantes Entrerrianos.

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En 2005 los fanáticos saludando el paso del campeón.
En 2005 los fanáticos saludando el paso del campeón.

El bautismo fue en la Más Popular justo cuando Omar, al que no conozco pero me encantaría que alguien le cuente de estas líneas, venía de consagrarse Campeón del TC en la temporada 2004.

Explotaba el autódromo con 25.000 personas en la clasificación del sábado que fue bastante compleja para el 1 porque “cargó 60 kilos de lastre a consecuencia del cambio de motor en la noche del viernes”.

El Gurí clasificó 12° y los hinchas de Ford sabían que el domingo tenía una tremenda lucha para pilotear un auto más pesado que el resto de sus contrincantes. Con los años aprendí que los seguidores del automovilismo saben mucho de todo lo que sucede en cada equipo, cómo trabajan los ingenieros, conocen de aerodinámica, neumáticos, tiempos.

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Boxes. 2005. La sonrisa del campeón.
Boxes. 2005. La sonrisa del campeón.

Por eso quiero aclarar que aquella fue la única carrera que presencié en mi vida y que esto no es una columna de opinión fierrera.

Lo que trato de explicar son las sensaciones, y todos sabemos que eso es bien difícil.

Con la acreditación en la mano, ingresé al autódromo cerca de las 8 de la mañana, porque a la carrera se va temprano me dijeron, y me di cuenta de que estaba en uno de los sectores populares en donde se arma “la fiesta” del TC. Prendían el fuego para el asado, tomaban en jarras el desayuno, era obvio que varios habían dormido poco y escuchaban la radio entre las banderas.

Ya había ruido de motores rápidos y rabiosos. Hace 14 años para cruzar a los boxes, el sector privilegiado, había que subir por la pasarela que pasaba por arriba de la recta principal.

Bajando la mirada los autos que se veían entre las maderas cruzaban a unos 250 kilómetros por hora. Antes de traspasar el límite un mago de feria jugaba por plata contra los que trataban de adivinar debajo de qué vaso estaba la pelotita.

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La hinchada del Gurí en Paraná.
La hinchada del Gurí en Paraná.

Una vez ubicado en el sector más caro de todo el circuito de la capital entrerriana entendí lo que significa la combinación perfecta entre gente linda y autos de carreras. Para completar la experiencia suman espacios con livings para seguir la carrera por televisión y unos patios de comidas increíbles con carne asada de altísima calidad.

El tiempo pasó rápido y de repente, cerca del mediodía, estaba caminando entre los autos que esperaban en sus lugares que se largara la final. Los pilotos se contagian y aceleran. Son gritos de fieras mecánicas que ingenieros y mecánicos calibraron como relojes.

Se despejó la recta y algunos de los fotógrafos corrieron directo hacia el curvón, que sale de la recta y los seguí para quedarme bien ubicado atrás del paredón. La primera vuelta fue dentro de todo tranquila, pero cuando aparecieron lanzados en velocidad, en la parte de la pista más rápida, me estallaron los oídos y la cabeza.

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Encabezando la fila india en 2005.
Encabezando la fila india en 2005.

Cuando me acostumbré empecé a escuchar cómo, por sectores, explotaban de pasión las tribunas. Martínez había empezado a pasar competidores, tenía más de 10 por delante y se los comió a todos, salvo a Fontana que terminó primero.

A los pocos minutos se conoció que el motor del ex-Fórmula 1 estaba fuera de reglamento y entonces Omar Martínez pasó a ganar por primera vez en su provincia.

Miles de fanáticos desbordaron todo para llegar cerca del podio y festejar. Ese domingo el campeón celebró con su hijo Agustín en brazos. Omar se despide del automovilismo profesional el domingo, y seguro que será para respaldar al heredero: “Gurí Viejo Nomás”.

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Omar antes de salir a la pista.
Omar antes de salir a la pista.

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