Miradas
Domingo 11 de Noviembre de 2018

Gente sin swing *

Gente sin swing
Lejos del borde

El gobierno nacional, por estas horas, se apresura a contar con su presupuesto para 2019, ayudado por una parte del peronismo que vuelve a traicionar a su historia popular y obrera. Causa tristeza, además, cómo festejan desde hace 15 días la quietud del dólar, como si esto no fuera ficticio, como si bastara eso para que todos seamos felices a partir de la estabilidad cambiaria, que nos brinda trabajo, seguridad y futuro.

Como un radar
Sin direcciones
Cómo serán sus corazones

Así andan, sin radar, sin que nadie sepa cómo son sus corazones. Ellos laten solo ganancias sin importarles el número de gente que dejan al margen del sistema a partir de la destrucción de empleos, de inflación galopante que se come día a día jubilaciones, asignaciones, el sueldo de los trabajadores. Su corazón late en torno a las ganancias con mínimos gastos y para mínimas empresas. Las de ellos y nadie más.

Son un poder, como naciones
Siempre estarán hasta que exploten

Ellos hablan, a partir de la quietud mencionada del dólar, que la crisis va pasando, lenta y dolorosa, pero va pasando. Mentiras. Ahí andan como locos detrás del presupuesto, detrás de bajar las jubilaciones, detrás de achicar lo que ellos llaman gastos en educación, salud y vivienda.

Y aunque te inviten a su mesa
No estarán de tu lado

Nunca estarán de este lado, del de hombres y mujeres de a pie, del que le duele el bolsillo para mandarle unos litros de nafta a sus autos o el girarle unos pesos a sus hijos cuando estudian (los que aún pueden) lejos de sus hogares. Nunca estarán de este lado por más que paseen por sus amigos mediáticos, esos que también estarán mientras prosiga la pauta publicitaria.

Gente sin swing
Son como halcones

Son como halcones con nuestro país, mientras hacen ganancias junto a los buitres. Por eso andan de amores con los préstamos del FMI, el único que aún les presta porque son aves de rapiñas como ellos. El resto del mundo, a nuestro pesar, observa intrigado, mientras se pregunta cuánto durará esto. Lo cierto de toda esa gente sin swing, es que nos empujó hacia un abismo y nos hizo saltar, sin paracaídas, sin nada que nos detenga o aplaque nuestra caída. Ellos y sus replicadores, cómplices, caerán con todos nosotros, porque serán arrastrados también ante semejante futuro negro que se nos viene. Y cuando estemos todos allá abajo tendremos que subir con las manos de los de siempre, los que le ponen el pecho a las balas, los que nunca han sido tibios, sabiendo siempre donde se debe estar, al lado de quien se debe estar, aunque esto implique barro en las manos, ensuciando en blanco republicanismo. Subiremos, sin ellos. Ojalá sea sin ellos, manteniéndola memoria de todas las muertes injustas de estos años.

* Canción de Fito Paez.

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