Miradas
Jueves 06 de Septiembre de 2018

El silencio, muchas veces es salud

El dirigente y actual senador nacional Alfredo De Angeli, quedó muy mal parado luego de defender el sistema de retenciones del gobierno de Macri. Años atrás cortó las rutas para oponerse a la medida fiscal

El oportunismo, la desesperación o vaya a saber qué, le jugaron una muy mala pasada al senador nacional por Entre Ríos de Cambiemos, Alfredo De Ángeli.

Tanto él como otros referentes del gobierno han quedado muy mal parados luego de tener que salir a defender el mecanismo de retenciones que se le comenzará a aplicar una vez más a los sectores productivos del campo.

Fue más que llamativo lo que le sucedió a 'Alfredo', como le dicen sus seguidores , ya que se había cuidado de no hablar en los medios de la provincia, sin embargo porque lo mandaron, lo obligaron o porque quiso quedar bien, salió a respaldar al presidente Mauricio Macri con una de las peores medidas que tomó: la de castigar nuevamente al sector del campo.

Sus palabras y frases retumbaron en TN y en un programa periodístico de Radio Continental, de Buenos Aires.

En esa línea, también quedó muy expuesto el ahora secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere.

Al funcionario nacional como al legislador oficialista no le perdonarán nunca en el campo la "traición" de defender lo que hasta hace poco tiempo despotricaban.

Cuántos cortes de rutas se realizaron en Entre Ríos. Todos justificados por el grave momento que vivía el sector productivo a manos del corrupto gobierno kirchnerista, que en su voracidad económica intentó avanzar con un sistema de retenciones. Tanto De Ángeli como Etchevehere encabezaron los piquetes jugando con las necesidades de los pequeños y medianos productores, es más, se los veía como dignos representantes que pelearían, incluso hasta romper relaciones con sus propios compañeros de proyectos políticos.

Siempre es bueno ver a las personas en las acciones, y el hombre que hasta preso terminó por encabezar los cortes en las rutas entrerrianas, ahora con precarios argumentos se dio vuelta o al menos se desdijo.

Hay palabras que en política hace mucho tiempo que dejaron de pronunciarse: coherencia, honradez, prestigio, criterio, honorabilidad, y por sobre todo conducta y principios.

Muchos de la clase política tiran por la borda todo a cambio de un sueldo seguro o estar cerca o dentro del poder, que en definitiva es efímero.

¿Cuál será el futuro político del senador De Ángeli o de otros que contrariando a las bases y a sus pensamientos son capaces de desdecirse defendiendo ahora lo que antes atacaban?

La historia argentina está llena de estos ejemplos, hasta los más insólitos, tal es el caso de los senadores y diputados del peronismo que en nombre del menemismo levantaron las manos para privatizar todas las empresas del Estado.

El dislate del dinamismo político partidario llevó a que muchos de esos legisladores tuvieran un poder de transformación que ocho o 10 años después fueron capaces de levantar la mano y aprobar la nacionalización de las mismas empresas que antes habían vendido.

Ni hablar del radicalismo, que ahora y en el pasado algunos de sus dirigentes "traicionaron" los postulados de Yrigoyen o Illia y no se pusieron colorados en aliarse con lo más rancio de la sociedad o el neoliberalismo.

Recuerdo a muchos gobernadores que en su crecimiento intelectual fueron peronistas, menemistas, kirchneristas y ahora son dialoguistas con el gobierno de Macri.

Tal vez uno le pide mucho a De Ángeli, viendo la película de las contradicciones en la Argentina, pero al menos se le puede reclamar con mayor firmeza al hombre que durante horas juró ante los pequeños y medianos productores entrerrianos jamás levantar la mano en contra de sus intereses.

Muchos dirán que el actual senador por Cambiemos está salvado económicamente, pero deberá saber que su capital electoral y político quedó en bancarrota.

Muchos creen que la dirigencia política juega con la falta de memoria de la comunidad, que en definitiva también es gran responsable de imponer el perdón electoral a los dirigentes que han tenido en su vida pública más de una contradicción.

Habrá que hacer un reconocimiento a los que en política mantienen la palabra, la coherencia, la honradez y los principios.

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