Hoy por hoy
Viernes 19 de Enero de 2018

El miedo a que tu hijo sea gay

Carlitos Tevez le sacó hipocresía al pensamiento dominante. Sus palabras en una entrevista en TyC Sports hubieran pasado como si nada unos 10 o 15 años antes. Desde la amplia discusión por la ley del matrimonio igualitario hace unos siete años, las opiniones en favor de la inclusión le fueron ganando en argumentos a la discriminación y por eso su frase fue un escándalo.

Sin embargo, este avance no significó un abrupto cambio en la mentalidad de la sociedad, sino que muchos se llamaron al silencio con sus comentarios homofóbicos en público o en ámbitos donde creen que podrían recibir reproches.

Pero a Carlitos esto no le importa nada. Así nomás, dijo que lleva a su hijo a Fuerte Apache para que no sea gay. "A Lito yo lo llevo al barrio conmigo, es chico todavía, pero imaginate... la madre, los abuelos, el único varón, si no lo llevo al barrio a que le den un par de cachetazos está ahí de doblar la muñeca". Algunos periodistas intérpretes de Tevez salieron a explicarlo sin que el jugador se lo pidiera. Lo que quiso decir, lo dijo clarito.

No sorprende la descalificación a la diversidad sexual cuando viene del ambiente del fútbol. Seguimos yendo a la cancha y cantamos que los rivales son todos putos. Hace poco circuló como cargada que un exjugador de River se puso de novio con un compañero en su equipo en España. Ejemplos sobran.

El lamentable atraso que evidencian las palabras de Tevez, remarca un aspecto particular de la homofobia: que a los hijos varones hay que criarlos con todas las de la ley del macho para que no sea gay.

La generación que tenemos hoy hijos chicos estamos en la bisagra: nos criaron con una mentalidad machista hétero patriarcal y, con mucho esfuerzo, tratamos de empezar a ver el mundo de otra manera. Y a casi todos nos brotan las contradicciones cuando el niño juega con una muñeca o con ropa y accesorios de la madre. Al mismo tiempo, surge la pregunta ¿en qué cabeza cabe pensar que la elección de un juego implica la elección de algún tipo de sexualidad? En muchas a lo largo de la historia. Y le sigue otra: ¿en qué cabeza existe la idea de que hay posibilidad de determinar previamente la elección sexual de una persona? Como en la de Tevez, en millones. Aunque llevar a un niño a cazar ciervos con fusiles, enseñarles a hacerse respetar hostigando al débil, a atrapar tiburones con los dientes o llevarlo a una villa, ya se ha visto, no defina ninguna orientación sexual.

A su vez, se observa una versión edulcorada de la tolerancia: si es gay, hay que aceptarlo. Una especie de resignación sobre lo que sigue siendo un mal. Como si tuviéramos algún derecho en siquiera opinar respecto a esa decisión. Una remake en padre del célebre "tengo un amigo gay".

Tristemente, el protocolo de crianza para que un hijo salga bien hombre no ha modificado los índices de homosexualidad, sino que ha multiplicado la violencia en todos los sentidos. El citado protocolo identifica la masculinidad con una especie de rudeza a la cual se llega por "un par de cachetazos". Esto sí es algo que se aprende y determina conductas para el futuro del niño.

En este sentido, lo que sí pueden definir los juegos que se les imponen o reprimen a los niños son los roles en la sociedad. Si un padre se escandaliza porque su hijo juega a cambiarle los pañales a un muñeco bebé, lo único que demuestra es que el papá nunca se levantó para limpiarle la caca al nene. Y quiere que su hijo tampoco lo haga, llegado el momento.

Tantas energías puestas en educar al macho (y discriminar al que no lo es) se podrían invertir en inculcar valores, el trato y la mirada hacia los demás. El ambiente futbolero, como instalador y reproductor de ideas, especialmente sus abanderados como Tevez, podrían empezar a actualizarse. No digo que los hinchas de clubes históricamente adversarios empecemos a compartir las gradas (eso no tiene nada que ver con la tolerancia), pero el folclore tribunero podría empezar a reemplazar el "puto" en los cánticos como casi exclusivo golpe al rival.

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