El fútbol argentino sigue dando que hablar. Desde la muerte de Julio Humberto Grondona a esta parte, la dirigencia ha transformado la Asociación del fútbol Argentino (AFA) en un verdadero campo de batalla por un poder que hasta ahora no ha podido heredar nadie, y no ha logrado tener un mínimo consenso para manejar los destinos de la casa madre del fútbol doméstico.
El fútbol y una dirigencia que no acompaña
24 de enero 2017 · 08:19hs
Los desaciertos de la Comisión Normalizadora, con Armando Pérez a la cabeza, han profundizado la crisis institucional y deportiva, y sumergido aún más a la institución en el aspecto estrictamente económico.
Nada está claro, o mejor dicho, lo único claro es que el fútbol no arranca y es más de lo mismo. Ahora, sin el aporte del Estado (Fútbol Para Todos) el problema se acrecienta y no hay un panorama alentador para el futuro cercano.
La gran mayoría de los clubes no pueden afrontar sus compromisos contractuales y sus dirigentes deberían hacer un mea culpa. Desde hace décadas se firman contratos imposibles de pagar y a nadie le ha importado nada. Es que la dirigencia no asumió jamás el rol que le toca: administrar los destinos de un club y pedir reglas claras a la AFA. Ni una cosa ni la otra. Es verdad que no todos los dirigentes son iguales y tampoco las instituciones que deben conducir.
Los clubes sobreviven por la televisación, los auspiciantes y la venta de alguna joyita que le permita equilibrar los números.
Marcelo Tinelli por un lado y Chiqui Tapia por el otro, buscan conducir al fútbol, en una pelea cuerpo a cuerpo, sin reparar en la crisis terminal en que se encuentran los clubes y la AFA. Entre reuniones secretas pasan los días y no hay una solución a un conflicto que se acrecienta y debilita al fútbol nacional.
Lo cierto, y no menos importante, es que los dirigentes del interior han encontrado su lugar en la mesa de debate. No es una cuestión menor en una estructura que siempre menospreció al fútbol de las provincias. El fútbol a cambiado, ahora falta que cambien los dirigentes.














