Hoy por Hoy
Miércoles 07 de Noviembre de 2018

El fútbol ayuda poco y nada

Los políticos utilizan el fútbol para hacer campaña. Cada vez que aparecen los fondos reparten pelotas y pecheras. Un joven concejal, en una de las últimas puestas en escena, regaló "conitos" en un potrero de barrio en donde todos sabemos que las necesidades reales son otras.
Consiguen las fotos y el video, de menos de un minuto de duración bien editado, que luego suben a las redes sociales y se van contentos a esperar el impacto, la repercusión.
Porque nada está librado al azar y todo está medido, controlado y estudiado. Cada Me Gusta en Facebook, la crítica, el reclamo, cuántas veces compartieron el posteo. Todo es contabilizado. Si generó buenos comentarios vuelven a otro barrio y buscan a protagonistas similares, porque saben que la estrategia rindió. El objetivo es construir un personaje que los votantes reconozcan.
Mientras tanto los chicos y las chicas (que se sumaron en forma masiva en los últimos años) se quedan soñando con los botines nuevos, los pantalones cómodos y las medias largas con elásticos tensos.
Es decir, todo lo que se necesita para jugar al fútbol de una manera más o menos digna. Seguro que alguno aparece diciendo que solo se necesitan ganas. Sí, seguro. Decile a los dedos rotos por un calzado inapropiado, al fastidio de ajustarte el cordón del short o subirte las medias después de cada corrida.
Además hay que avisarles que, después del desgaste físico querés comer, tenés hambre y como sabemos, en los últimos años se hace difícil asegurar la alimentación. Frutas, verduras, carnes, pastas, no la habitual factura con leche chocolatada caliente que entregan los ministerios.
Vamos a suponer que "la política de Estado" resumida en tirar una pelota para que jueguen en una canchita irregular, tenga efecto. Enseguida se habla del gran sueño que asegura la salvación económica y personal: jugar en un club de Primera División.
Bueno, a los políticos parece que es necesario recordarles que a esos equipos, en muchos casos, los manejan los barras bravas. Los líderes tienen tanta influencia que administran la tribuna y los negocios desde las cárceles.
Para entender rápido lo que sucede en el fútbol argentino es necesario recordar lo que pasó el viernes a la noche en Santa Fe.
Después del partido entre Unión y Patronato asesinaron con cuatro balazos a un chico de 22 años que estaba en la sede del club santafesino. Las primeras noticias policiales aseguraban que "lo mataron por ser miembro de una de las facciones que se disputa el poder en La Barra de La Bomba".
Teniendo en cuenta algunos de estos datos ¿En serio que piensan que el fútbol puede brindar salida a los más vulnerables?
En Argentina todo lo que rodea al fútbol profesional está manchado por las relaciones con la política, la Justicia, el narcotráfico y los negocios menores ilegales.
Mientras tanto son muchos los que se frotan las manos con los partidos entre Boca-River y River-Boca que se vienen. En la previa, el sábado, Estudiantes de La Plata jugaba de local frente a River Plate en el estadio de Quilmes.
Como una prueba, estaba previsto que el partido se disputara con público visitante. A metros del ingreso la Policía Bonaerense reprimió sin piedad y detuvo a unos 20 hinchas Millonarios porque advirtieron que tenían entradas truchas. El lunes, la Policía de Florencio Varela disparó balas de goma a los colectivos en donde llegaban los hinchas de Vélez Sársfield que luego ocuparon la tribuna visitante en la cancha de Defensa y Justicia.
En Argentina las canchas con dos hinchadas son hipotéticos escenarios bélicos. Si en cualquier partido oficial siempre se generan episodios de violencia ¿por qué siguen llevando pelotas de fútbol a los sectores más postergados de la sociedad?
A esta altura es obvio que evitan fomentar la práctica de otros deportes porque tienen miedo de perder el control.
Un chico o una chica que respire, piense, tenga conciencia de su cuerpo y no tenga ninguna intención de hacerle mal al rival, es más difícil de manejar.

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