Hoy por hoy
Lunes 15 de Enero de 2018

El espectáculo macabro

Hay algo de lo que, parece, pocos se dieron cuenta, o muchos prefieren no ver: hay un chico muerto y una chica que va a estar presa por un larguísimo tiempo. Pocos casos como el homicidio de Fernando Pastorizzo estuvieron tan claros desde el primer día: a los fuertes indicios contra Nahir Galarza durante aquel viernes 29 de diciembre, siguió la confesión y luego un cúmulo de pruebas que despejaron todas las dudas alrededor del caso.

Sin embargo, siguieron escarbando en la relación, sembrando cizaña e inventando un misterio para poder montar el espectáculo del crimen del verano. Ni siquiera los detractores del Ni Una Menos pudieron sostener en el tiempo su teoría del Nadie Menos. Los femicidios (desde el quíntuple ocurrido en Santa Fe el mismo día) siguieron al ritmo de uno cada 30 horas y no les quedó otra que llamarse al silencio.

Con una repetición insoportable de datos inútiles para la causa, la televisión justifica la presencia del tema en la pantalla con las fotos de las redes sociales de la imputada. Con el anuncio de novedades de mínima relevancia para la investigación (y, por supuesto, más fotos de la acusada) muchos portales web mantuvieron el tema en la cúspide de la agenda periodística. Los clics de los lectores se correspondieron.

Desde el punto de vista judicial, no hay mucho más que informar. Si había o no vínculo entre víctima y victimaria en función de la pena que recibirá la acusada, lo terminará definiendo un Tribunal sobre lo que ya se ha ventilado de todas las formas posibles. Si ella era víctima de violencia de género, en función de lograr un atenuante, ya se han reproducido todas las versiones. Esta semana habrá nuevos datos que no cambiarán el curso de la causa, sino que serán resultados de informes de rigor que se deben producir en una investigación. Recién las pericias psicológicas y psiquiátricas que se realizarán durante febrero, podrían arrojar elementos de valor para alguna de las dos hipótesis en pugna.

Pese a la escasez de novedades, el caso sigue presente. Y sería un gran avance si siguiera en la agenda para que estemos hablando, una y otra vez, sobre las relaciones violentas en los adolescentes, sobre los modelos de noviazgos (y de mujeres y de varones) que instaura el sistema.

Si las muertes sirvieran para algo, la de Fernando podría habernos puesto a debatir sobre aquello que se tapa o se naturaliza tanto entre los adolescentes como a la vista de los adultos. Podría haber dado a conocer que en Entre Ríos hay una Ley que ordena que en todas las escuelas debe existir la educación sexual integral con perspectiva de género, y que todos los gobiernos de los últimos 10 años se negaron a implementar, por la presión que ejerce la iglesia católica. Estas voces fueron mínimas al lado del ruido morboso (¡y más fotos!) de quienes se regocijan en una trama novelesca que presenta, en carne y hueso, la excepción: no solo de que una mujer mate a un hombre, sino, principalmente, que una chica de aspecto angelical sea una asesina. Y más fotos.

La comparación de búsquedas en Google desde el 1° de enero muestra que solo el lunes 8 la palabra "Fernando" fue más buscada que "Nahir". En las consultas relacionadas a "Nahir", aparecen: "Nahir Galarza", "Nahir Galarza Instagram", "Nahir Galarza Fotos". En las relacionadas a Fernando, surgen: "Fernando Pastorizzo", "Nahir Galarza", "Nahir y Fernando".

La historia es la de una mujer asesina, y el producto es Nahir. A casi nadie le importa que el producto tenga su vida arruinada con un futuro tras las rejas, posiblemente, hasta que esté promediando la mediana edad. Tampoco interesa que en la historia hay un pibe muerto y una familia destrozada.

La entrada en escena de una figura de la farándula porteña como portavoz de la familia Galarza, le aportó cierta formalidad al espectáculo. Y pensar que cuervos es un mote que llevan solo los abogados. Lamentable papel el de muchos adultos en esta tragedia de la que, tristemente, no aprendimos nada.

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