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Educación, otra deuda que crece

Lunes 17 de Junio de 2019

En los últimos años no solo se acrecentó formidable y ruinosamente la deuda externa argentina con empréstitos destinados a solventar la especulación financiera, que condicionará a varias generaciones. Entre tantas otras cosas pendientes que quedarán como saldo está la Educación, prioridad que consideran todas las gestiones, pero que poco y nada han venido haciendo para modificar su estado de colapso. Luego de los años de kirchnerismo, el aporte de la gestión de Mauricio Macri fue agravar el deterioro de todos los índices, aquellos que en campaña política, allá por 2015, prometía mejorar.

Es así que aspectos básicos del sistema educativo trazados con la Ley Nacional Nº 26.026 de 2006, en los albores de la tercera década del siglo XXI siguen sin cumplirse. En esa normativa se fijaron políticas como el cumplimiento obligatorio de 180 días de clases, la universalización de la sala de 3 años, la implementación de jornada escolar extendida, el incremento progresivo del presupuesto educativo, entre otras. Un informe nacional difundido en estos días vuelve a exponer esa realidad. La jornada escolar extendida, un ambicioso proyecto político, social y pedagógico, fue pensada para ampliar conocimientos y saberes mediante nuevos talleres, como Computación, Arte, Inglés, Música y Deportes.

Esa mayor carga horaria escolar, además, sería prioritaria para los alumnos que provienen de zonas de mayor vulnerabilidad. La ley, allá por 2006, exigía un piso de cobertura del 30% en los primeros cuatro años, para alcanzarse el 100% en forma progresiva. Trece años después, la meta sigue lejos de cumplirse. En este período pasó del 5,5% al 13,9%, según los datos correspondientes al Anuario Educativo de 2018. La situación relevada por el Centro de Estudios de Educación de la Universidad de Belgrano muestra también la disparidad entre las provincias. Mientras Tierra del Fuego ostenta el mayor porcentaje de chicos con jornada extendida (78,2% en escuelas públicas y 79,5%, en privadas), seguida por Córdoba que tiene casi la mitad de su servicio público con jornada extendida y el 23,5% en el privado, y Ciudad de Buenos Aires (48,83% y 41,1% respectivamente), en el otro extremo se encuentran Chaco (5,7% de alumnos en el sector estatal y 3,9% en el ámbito privado); y Corrientes (3,9% y 9,6%), por ejemplo. Entre Ríos tiene 17,8% de sus estudiantes primarios de escuelas públicas con jornada extendida, y el 9,6% en el sector privado.

En materia de Educación, el Presidente prometió la construcción de 3.000 jardines, mantener el programa Conectar Igualdad, implementar la Computadora de 1º grado, llevar Internet a todas las escuelas, además de lo mencionado: universalización de la sala de 3, mayor presupuesto, más días de clases.

Esta disociación entre promesa electoral y gestión de gobierno, que no es propiedad solo de la actual gestión, obliga a pensar de qué vale la realización del Debate Presidencial, donde estas y otras ideas fueron expuestas como compromiso ciudadano.

¿Con qué expectativas se podrá seguir el próximo, que se realizará en Santa Fe, el 13 de octubre? No muchas, a la luz de los hechos y resultados. Mientras tanto, el deterioro educativo frustra a nuevas generaciones, condena el desarrollo y la transformación social, y nos hace más pobres.

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