Hoy por Hoy
Miércoles 25 de Octubre de 2017

Cruento resabio de la Inquisición

Entre la aparición del cadáver de Santiago Maldonado el 17 de octubre y los comicios del domingo, abundaron las cadenas de WhatsApp desacreditando a toda la familia del artesano fallecido, a la víctima misma y a un pueblo originario que habitó el sur mucho antes de la fortuita llegada de los invasores que arribaron a América.
En las redes sociales pululó una serie de fantasías sobre un supuesto uso político del caso, con juicios de valor de cualquier vecino creyéndose juez o erudito, basados meramente en un desaforado consumo mediático, en un contexto en el que hubo títulos nacionales distorsionando intencionadamente lo que se dijo hasta entonces sobre la práctica de la autopsia, afirmando que el joven se ahogó en el río Chubut, simplemente porque los estudios preliminares arrojaron como resultado que el cuerpo de Maldonado no presentaba lesiones, según anunció el juez federal de Rawson, Gustavo Lleral.
No obstante, si bien no se observaron golpes, los peritos esperan los resultados de una serie de estudios de laboratorio complementarios que permitirán determinar cómo falleció el joven. Pero la pseudo-certeza se instaló de antemano en el precipicio de los lugares comunes y sirvió para exacerbar los odios desmesurados de un sector de la sociedad que establece condenas como una lógica semejante a la de la Inquisición.
Esta semana la polémica está centrada en el supuesto "Testigo E", sobre el cual el juez Lleral afirmó: "No existe en la causa, nunca declaró". Mientras tanto, ya se habían desparramado las versiones de que fue esta persona quien hizo el llamado alertando dónde estaba el cuerpo, que había reclamado la recompensa de 2 millones de pesos, que se arrepintió, que mintió, que se fugó a las montañas y otras tantas fábulas sobre cuestiones no probadas y varias de ellas improbables.
Mientras tanto, pudieron leerse mensajes en estos tiempos donde las agresiones, el odio visceral, las etiquetas discriminatorias se emiten con total impunidad sobre un ser humano que falleció y no puede defenderse, y sobre una familia que después de dos meses de angustiosa búsqueda se encontró con la peor noticia.
Se puede pensar distinto, se puede optar por creer en alguna de las numerosas versiones y conjeturas acerca de qué pasó con Santiago Maldonado. Pero verter tanto desprecio por la vida de alguien, es inusitado. La falta de misericordia, de consideración y de compasión es lo que no deja de asombrar. Habrá qué preguntarse qué proyectan en los demás y de qué hoguera querrán salvarse aquellos que odian tanto.

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