El martes una mamá estaba amamantando a su beba en un banco de la peatonal San Martín de Paraná cuando advirtió que un hombre de unos 50 años las miraba y se masturbaba.
Amamantar en público no es pecado
29 de enero 2017 · 11:58hs
Foto de Internet/Ilustrativa
La mujer se sintió desprotegida, estaba sola con su nena en brazos, a pocos metros del depravado. Fue por eso que decidió avisarle al policía que estaba de guardia en San Martín, entre 25 de Junio y Cervantes, para que esté al tanto de la situación. La respuesta del efectivo policial: "Ah sí, siempre está ahí. Ahora lo voy hablar".
Abandonó el banco, caminó unos metros y tomó fuerzas para sacarle una foto al tipo que la había mirado con total impunidad. Cuando retornó, el sujeto ya no estaba y el policía había vuelto a su puesto de control. Decidió postear su mala experiencia en Facebook y entre otras sensaciones que volcó a la red social, mencionó: "Salí huyendo!!! como si hubiera cometido un delito, con una sensación de asco, miedo, angustia impotencia y todo lo contrario a la vez", expresó en su cuenta. ¡Como si ella hubiese cometido un delito!
El sitio digital de UNO se hizo eco de su relato, la noticia publicada en las redes recibió muchísimos comentarios y se generó un gran debate. Hubo quienes aplaudieron la decisión de contarlo públicamente, otros se solidarizaron con la chica de 28 años y hasta narraron experiencias propias, estuvieron quienes focalizaron su desagrado en la actitud de la chica; la cuestionaron por amamantar en la vía pública sin cubrirse, por "provocarlo", por deambular por la Peatonal sola y casi de noche con una pequeña en brazos, no dijeron nada de la actitud del hombre, ni siquiera una referencia mínima. Lo más llamativo es que muchos de los comentarios provenían de mujeres.
Naturalizamos tanto los escotes, los trajes de baño diminutos, las poses provocadoras, ahora si a una mamá que está alimentando a su hijo se le ve un pedacito de seno, esto genera todo tipo de reacciones negativas, incluso, como en el caso de esta mamá, se la ataca a ella en vez de solidarizarse.
¿Amamantar a demanda? ¿Dar la teta en el banco de la plaza? ¿Cómo puede ser? Ahora sí, los senos pensados como estímulo de venta están ahí todo el tiempo: colgados de los carteles en rutas, a la salida de la escuela, en la parada del colectivo, en las publicidades, en los locales comerciales.
En una sociedad en la que los senos son asociados a lo sexual, es claro que se habla más del valor estético de los pechos que de su función como fuente de alimento.
Por los mensajes, muchos de ellos dotados de hipocresía, no veían en el hecho a un niño alimentándose, sino un acto grotesco y provocativo. Cuestionaban que la mamá no haya tenido en cuenta taparse para preservarse. ¿A quién le gusta comer con un trapo en la cara?
Amamantar es un acto de amor único y las madres deben alimentar a sus bebés en el lugar en que haga falta. Ni el acosador callejero ni el policía que tomó con poca seriedad los dichos de la mamá ni nadie puede revertir esto.














