Miradas
Jueves 06 de Septiembre de 2018

Alfonsín, el golpista

Lilita no cesa de provocar. Invoca hechos trágicos de América Latina, para darle entidad política a un proyecto que desprecia lo político, reduciéndolo a especulaciones marketineras, a una puesta en escena decadente, a un show televisivo propalado a través de la cadena (privada) nacional de medios.

Elisa Carrió pareciera estar fuera de sí. No cesa de realizar acusaciones y predicciones a diestra y siniestra. La cofundadora de Cambiemos no se detiene con su show (por momentos obsceno, casi pornográfico). Es más, dejó en claro que las crisis le generan adrenalina, mientras que a miles de argentinos que les toca padecerlas les provocan hambre y daños irreversibles en la salud. En su ataque sistemático a todo el arco político opositor para defender a los funcionarios que antes ella denunciaba en Día D junto a Jorge Lanata, porque los consideraba los destructores de la Argentina como lo hizo con la familia Macri; ahora cayó, víctimas de sus diatribas, don Raúl Alfonsín.
El primer presidente una vez culminada la sangrienta dictadura cívico-militar que asaltó el poder en 1976 fue catalogado como golpista por la abogada nacida en Chaco. Lo vinculó al expresidente Eduardo Duhalde, calificado como narcotraficante por Lilita. Según las elucubraciones de Carrió, ambos expresidentes habrían pergeñado la caída de Fernando De la Rúa en 2001, coalición de la que ella formó parte. Nada de autocrítica para la señora que fue miembro de un gobierno que destrozó el poder adquisitivo de los trabajadores y jubilados y que benefició al sistema financiero. Cualquier parecido con la actualidad es culpa de otro.
Carrió dice que cuando ella habla, el periodismo la distorsiona. Por ejemplo cuando dijo que no había que aflojar con la limosna y las changas. Otra barbaridad (obscena y pornográfica). Hace pocos días la diputada habló ante empresarios y reiteró su apoyo al Presidente: "No hay helicóptero, acá nos sacan como en la Casa de la Moneda de Chile".
Lilita no cesa de provocar. Invoca hechos trágicos de América Latina, epopeyas heroicas que nutren a los hombres y mujeres que aún intentan construir la Patria Grande de nuestros próceres, para darle entidad política a un proyecto que desprecia lo político, reduciéndolo a especulaciones marketineras, a una puesta en escena decadente, a un show televisivo propalado a través de la cadena (privada) nacional de medios.
Desde ese día no ha parado de agitar los fantasmas de los saqueos (que aquella cadena de medios, eufemísticamente comenzó a designar como "robos organizados"). Pero en su discurso, donde se la vio sonreír en varias oportunidades, dijo: "...Yo estaba en el 2001. Eso fue un golpe civil: Alfonsín y Duhalde". La UCR no dijo nada. Algo increíble porque si alguien defendió la democracia y mostró que tenía cojones fue Alfonsín.
Más allá del histórico juicio a las juntas, cuando todos los acusados todavía tenían poder, y de los alzamientos que padeció, Alfonsín defendió nuestras libertades. Obvio que habrá alguno que mientras lee se acuerde de la hiperinflación y se moleste, pero hoy se puede ver que los poderes fácticos, los que realmente tienen y ejercen el poder en Argentina, lo acorralaron y lo obligaron a entregar el gobierno con anticipación.
Esos son los mismos poderes que hoy empezaron a sacarle la escalera a Mauricio Macri. Habrá que seguir el derrotero político-mediático de Lilita. Ella siempre sabe caer bien parada. Porque nadie que no se mienta a sí mismo puede dudar que de esta crisis se saldrá con más ajuste y represión.

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