Hoy por hoy
Jueves 28 de Junio de 2018

A los argentinos solo nos queda el fútbol

"A los argentinos no les queda ni el fútbol" titulaba allá por 2002 el diario El País de España tras la noticia de la eliminación del conjunto de Bielsa en un partido ante Suecia. Describían la contienda como "dramática" porque convertía a nuestro país en uno de los grandes que no clasificaba en los octavos de final.

El texto explicaba: "...Argentina es ahora un país que vive tumbado en el diván del psicólogo, buscando que alguien le explique la eliminación. Si han perdido hasta la ilusión por el fútbol, ¿a qué se va a agarrar ahora el pueblo?, piensan muchos".

Paralelamente acá el 13 de junio de 2002 la tapa de un medio de Buenos Aires se dividía entre la gran frustración por la salida poco decorosa del Mundial Corea-Japón, la tan comentada Reforma Política, una reunión del por entonces ministro de Economía Roberto Lavagna con el resto de los ministros y ... el arribo del Fondo Monetario Internacional (FMI) con John Thorton, especialista en temas de deuda, al frente de la misión. La misma estaba orientada a discutir un programa monetario y fiscal.

Cualquier parecido con la actualidad, no es mera coincidencia. La única diferencia es que por un gol de último momento seguimos en el Mundial.

En el mismo momento en que nosotros gritábamos los goles, nos embocaban una serie de cuestiones alarmantes, relacionadas con la ideología del Gobierno actual y con imposiciones del Fondo Monetario Internacional.

Mientras Argentina ganaba contra Nigeria el Indec admitió que cayó la actividad económica. Durante el partido, publicaron que sufrió un descenso del 0,9% en abril respecto del mismo mes de 2017, mientras que respecto a marzo de este año se registró una baja del 2,7%. La primera baja después de un año de suba continua. Ni hablar del índice de desocupación, difundido horas más tarde por el mismo organismo: se ubicó en el 9,1% en el primer trimestre del año y subió fuerte respecto de fines de 2017, cuando había sido del 7,2%.

También despidieron a un tercio de los trabajadores de prensa de la planta de Télam, la agencia estatal de noticias. Lo anunciaron en un comunicado, mientras que los despedidos se enteraron cuando les llegó su telegrama. Más tarde, Hernán Lombardi, el titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, confirmó que fueron 354 y lo celebró en sus redes sociales. Horas más tarde se sumaban a la lista de desocupados 30 colaboradores de El Diario de Paraná (a los 57 que recibieron su telegrama meses atrás y aún no cobraron sus correspondientes indemnizaciones), 500 empleados de la TV Pública, 1.400 del Renaper y 352 de Telecom.

El Gobierno aumentó la deuda. Fue por una suma de 800 millones de pesos al ampliar la emisión de dos Letras del Tesoro, las cuales vencen una en octubre y la otra en febrero de 2019. Hoy la deuda externa asciende a más 250.000 millones de dólares.

Mientras tanto nosotros mismos publicamos el miércoles que, aún con las tasas altas, hay demanda de préstamos para llegar a fin de mes. La noticia detallaba que en promedio, en 2017 se terminaba devolviendo alrededor de un 50% más del importe solicitado. Ahora se llega a cobrar cerca del 100%. Las causas, más que evidentes: la pérdida del poder adquisitivo, producto de la inflación y un peso cada vez más devaluado hace que a más sectores les cueste llegar a fin de mes.

Nos queda el fútbol, y la verdad me emocioné cuando Marcos Rojo metió la pelota en el arco nigeriano. Me alegré sin ser futbolera, porque entiendo que sobre todo en Argentina el fútbol despierta una pasión inusitada y porque un pueblo que viene tan golpeado se merece al menos una alegría. Acá, a 13.500 kilómetros del Mundial de Rusia, siempre pierden los mismos.

Por ahora la Selección Argentina sigue en el Mundial, pero es lo único que nos queda. A nivel social, cultural y económico todo es un déjà vu de lo sucedido en 2002, cuando el FMI, la desocupación, la recesión económica, la reforma fiscal y la crisis económica en toda su magnitud ocupaban los titulares de los diarios.

Por ahora, y ojalá que así continúe, Argentina sigue en carrera en lo futbolístico. Y aún si saliéramos campeones, la alegría sería pasajera y no alcanzaría para blindarnos de tantos momentos de zozobra.

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