La risa tiene esa capacidad de reunir a personas de distintas edades alrededor de una misma historia. Cacho Buenaventura conoce bien ese secreto y, después de décadas de recorrer escenarios, conserva las ganas de compartir su humor con el público. El sábado 17 de octubre, el reconocido humorista llegará al Teatro 3 de Febrero de Paraná con ¡Qué Cacho de Show!, una propuesta con relatos, magia, música y baile para disfrutar en familia.
Cacho Buenaventura: "Tengo la bendición de hacer lo que me gusta"
Cacho Buenaventura llega al Teatro 3 de Febrero de Paraná y en exclusiva habló con UNO sobre su presentación "¡Qué Cacho de show!"
Por Fernanda Rivero
Cacho Buenaventura en Paraná
En diálogo con UNO, Buenaventura habló de la felicidad que le produce su profesión, de los aprendizajes que llegan con los años y de uno de los regalos más importantes que recibió a lo largo de su carrera: el cariño de espectadores que crecieron con sus espectáculos y hoy comparten esa experiencia con sus hijos y nietos.
“Todos mis espectáculos me dan alegría, me dan felicidad, me hacen sentir pleno porque tengo la bendición de hacer lo que me gusta y que encima les guste a la gente”, expresó. Esa satisfacción es el motor de una propuesta que tuvo su temporada de verano en Villa Carlos Paz y que ahora se prepara para encontrarse con el público entrerriano.
Durante 90 minutos, la obra reúne diferentes disciplinas artísticas en una puesta pensada para compartir. Buenaventura estará acompañado por Matías Ramírez, actor santafesino que realiza un tributo al personaje de Mamá Cora, popularizado por Antonio Gasalla; el mago Raffer (Christian Ferraris); los bailarines Fátima Brener y Rodrigo Navarro, ganadores del Premio Carlos 2024 a Mejor Pareja de Baile; y el músico Julio César Luján, en voz y guitarra.
La combinación propone una noche dinámica, en la que el humor de Buenaventura convive con la magia, el movimiento y la música. La invitación del artista es sencilla: acercarse al teatro con los seres queridos y dejarse llevar por la alegría del encuentro. La propuesta busca que el público se sienta parte de una reunión entre amigos, en la que las risas aparezcan sin necesidad de solemnidades y el tiempo pase casi sin darse cuenta.
El tiempo y los afectos
Con 70 años, Buenaventura reconoce que su relación con el trabajo cambió con el paso del tiempo. Si durante muchos años su rutina estuvo marcada por los viajes, las funciones y las largas jornadas, hoy busca un equilibrio que le permita disfrutar de otros aspectos de su vida.
“Antes había noches que hacía tres o cuatro shows, hacía miles de kilómetros entre un show y el otro y el fin de semana había hecho 3.000 kilómetros”, recordó. Ahora prefiere organizar sus presentaciones de otra manera y reservar más tiempo para la familia, el descanso y la salud.
En ese recorrido, su esposa ocupa un lugar fundamental. Llevan más de cinco décadas juntos y él reconoce el valor de su acompañamiento en las decisiones que tomó durante su carrera. También disfruta de trabajar con su hijo y de estar presente en la vida de sus nietos, una posibilidad que no siempre resultó sencilla cuando la profesión exigía tantas horas lejos de casa.
“El tiempo acomoda todo”, resumió. La frase sintetiza una mirada en la que el éxito profesional ya no se mide solamente por la cantidad de funciones o los kilómetros recorridos, sino también por la posibilidad de disfrutar lo construido. El humorista contó que aprendió a darle otro lugar a los afectos y a valorar los momentos cotidianos, desde acompañar a su familia hasta compartir una salida con su compañera de toda la vida.
Esa manera de vivir el presente también se refleja en su vínculo con el escenario. Aunque conserva las ganas y la energía de sus primeros años, asegura que hoy encuentra en cada función algo más que el entusiasmo de actuar. “Tengo 70 años y tengo las mismas ganas y las mismas energías que cuando tenía 20 o 30. O tal vez tengo mejor predisposición, porque antes era energía. Hoy es energía, es ganas, es placer, es sabiduría, es acompañamiento, es crecimiento”, reflexionó.
Atravesar generaciones
Si hay algo que todavía lo sorprende y emociona es encontrarse con familias que transmitieron su humor de una generación a otra. Durante la entrevista, recordó historias de espectadores que lo escuchaban en la radio durante las vacaciones y que, muchos años después, regresan al teatro acompañados por sus hijos y nietos.
También contó que, en ocasiones, personas mayores reciben como regalo una salida para verlo en Carlos Paz, mientras que jóvenes que crecieron mirando sus videos llegan a las funciones por recomendación de sus padres o abuelos.
Para Buenaventura, esas escenas tienen un valor que supera cualquier reconocimiento público. “No la admiración, el cariño de la gente, el amor de la gente”, señaló al explicar qué es lo que más disfruta de su vínculo con los espectadores.
En ese intercambio aparecen algunas de las historias que más lo conmueven: familias que comparten una fotografía después de la función, personas que vuelven a reír luego de atravesar momentos difíciles y espectadores que se acercan para agradecerle por haber acompañado tantos años de sus vidas.
Cara a cara
Entre los recuerdos que compartió, evocó el caso de un hombre que volvió a ver reír a su padre después de mucho tiempo cuando lo llevó al teatro. Son esos gestos, aseguró, los que le permiten dimensionar el alcance de su trabajo. Detrás de cada función hay historias personales, recuerdos familiares y emociones que muchas veces el artista conoce recién cuando se encuentra cara a cara con quienes lo siguen.
“Hay mucha gente grande y mucha gente joven”, destacó al recordar la observación de su esposa después de una función. Esa convivencia entre generaciones es, para el humorista, una de las recompensas más valiosas de su profesión. Las canciones, los relatos y los personajes pasan de una edad a otra, pero también lo hace la costumbre de compartir una noche de teatro y volver a casa con una anécdota para recordar.
A lo largo de los años, las anécdotas, los personajes y su particular manera de encontrar humor en las situaciones cotidianas construyeron una relación de cercanía con el público. Una relación que se renueva en cada encuentro y que Buenaventura disfruta desde un lugar cada vez más consciente del tiempo y de los afectos. El espectáculo que llegará a Paraná reúne esa experiencia sobre el escenario y propone una pausa en la rutina para compartir una noche de humor. Las entradas están disponibles a través de GradaTickets y en la boletería del teatro.
Y dejó una reflexión que resume el espíritu de la propuesta: “A esta vida no hemos venido a ser perfectos, hemos venido a ser felices”. Una frase que, entre risas y recuerdos, funciona también como una invitación a encontrarse, compartir y disfrutar de esos momentos que merecen un lugar en la memoria.
















