Pablo Felizia
De la Redacción de UNO
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El metegol es el clásico más consultado en las jugueterías
Es un clásico y atravesó generaciones enteras. Por momentos parece desaparecer, pero sus jugadores no quedaron relegados a un grasoso mundo de olvidos. Los que dejaron de existir son los lugares donde poder comprar una ficha, y en Paraná quedan muy pocos.
La película de Campanella fue vista por más de 1 millón de personas y ante un inminente Día del Niño, el 18, con inquietudes se ha llegado hasta las jugueterías de la ciudad: padres, tíos y abuelos, bajo la justa excusa de regalarle un metegol a sus chicos, consultaron precios y compraron uno.
Hay opciones a la hora de elegir un metegol con precios y tácticas diferentes. Van desde los plásticos y de mesa hasta campos de juegos metálicos, con estadio y remeras numeradas.
En las jugueterías de Paraná las opiniones coinciden: desde hace un tiempo a esta parte, hay un incremento de las consultas para comprar el juego. Si bien casi todas reconocieron el hecho, no lo relacionaban con la película que se estrenó estas vacaciones. Con solo mencionarlo, un “claro”, “tenés razón” y “no me había dado cuenta”, apareció en cada vendedora.
“Vinieron muchos padres a consultar y también abuelos para sus nietos. Por momentos preguntan más para ellos que para los chicos”, dijo una vendedora en una juguetería de calle Perú.
En otro comercio de la Peatonal, Celeste Ortiz, la encargada, señaló: “Me consultó hasta una abuela para su nieta por facebook. Quería saber qué precios teníamos”. Por su parte, un vendedor de otro negocio del rubro destacó que entre él y sus compañeros ya vendieron tres para el próximo Día del Niño.
El precio de un partido en casa
Los precios varían según el metegol y el comercio que lo ofrece, pero es posible calcular costos generales. Entre los más comunes de plástico hay dos tamaños. El más chico cuesta 650 pesos en una juguetería, 699 en otra y 790 en una tercera. Es siempre el mismo: todo de plástico con patas no tan altas y destinado a niños de 4 años.
Después hay otros similares pero más grandes y altos, también plásticos y salen 899 y 995 pesos según la juguetería. Estos dos modelos son de industria nacional.
También hay extremos y extraños. Se puede conseguir un metegol a 1.000 pesos: es importado y mucho más grande que los anteriores aunque aseguran que es de menor calidad.
También se puede conseguir uno muy parecido a los metegoles de los clubes, todo de aluminio, con remeras numeradas y 10 pelotas, a 2.900 pesos. No se fabrica en Argentina pero con solo verlo dan ganas de probarlo.
Por último, el más barato es uno que se vende en un comercio de Pellegrini: es de mesa, por lo que no tiene patas y cuesta 290 pesos. Entre sus características aparece la madera en lugar del plástico, por lo menos en el campo de juego. Lo raro es la táctica: un apasionante 3-3-4 que lo transforma en el juego más agresivo y vertiginoso de todos, aunque al ser mucho más pequeño que el resto, el dos contra dos queda nulo y se condena a un mano a mano permanente.
Tácticas
Hay polémica. Están quienes sostienen que lo mejor es un 2-5-3. Así son los metegoles que requieren de una ficha para jugar. También el de plástico intermedio de los que se venden en Paraná emplea esta táctica.
Pero no todos están de acuerdo. A nivel nacional, algunas fábricas que los producen ofrecen otra posibilidad: un 3-4-3, más defensivo, menos engorroso en la mitad de la cancha y con un ataque que requiere más muñeca mañosa que fuerza y prohibido remolinete. El más caro, el de aluminio, es el que tiene esa táctica incorporada. Este tipo de juego se replica en los plásticos más baratos bajo la excusa de que al ser más chicos, es más fácil que entren todos los jugadores.
Una ficha, 1 peso
El metegol no es un invento argentino. Lo que es nuestro es la pasión y la picardía para jugarlo. Fontanarrosa escribió Memorias de un wing derecho y es el cuento que dio origen a la película de Campanella. Pero los comienzos del juego datan de la década del 30 y del 40 del siglo pasado. Hay quienes se lo atribuyen a España, donde es llamado Futbolín, pero su historia viajó por el mundo. En Uruguay le dicen futbolito, taca-taca en Chile, baby foot en Francia, table football en Inglaterra, Pebolim en Brasil y calcio balilla en Italia.
Cierto es que en Paraná no quedan muchos lugares donde poder jugar al metegol, pero aún hay tres en un pool sobre la Peatonal. La ficha sale 1 peso y lo transforma en el más popular, lejos de la inflación que se ve en los comercios de ropa a su alrededor.
River y Boca se enfrentan una y otra vez con remeras gastadas, campos de juego donde el esmalte verde está saltado; un armatoste de puro fierro, bueno y de calidad como las cosas de antes. Quizás algo falto de grasa en alguna defensa pero el vendedor de fichas detrás del mostrador juró que se juega todos los días.
En la mañana de ayer había estudiantes de Secundaria sobre las mesas de pool. Alrededor, estaban prendidas maquinitas ochentosas. Pero en el medio del salón los tres metegoles pedían cancha. Solos, a la espera de nuevos contrincantes, se abrían paso entre los sonidos de los teléfonos celulares inteligentes, Internet, la Play Station y otras tecnologías, que aún no lograron terminar con la pasión de un partido disputado a siete goles.
Las cifras
290 Es el más barato de encontrar ayer en Paraná. Un campo de juego de madera y sin patas, solo para apoyarlo en una mesa.
2.900 Es el más caro. Todo de aluminio y fabricado afuera del país. Es alto y muy parecido a los que requieren de una ficha para jugar.
2-5-3 Es la táctica más común que viene en metegoles, pero también hay 3-4-3, más defensivos.
Los chicos tendrán su día el domingo 18
En las jugueterías de Paraná comenzaron desde hace por los menos dos semanas a intensificarse las consultas previas al Día del Niño. Hay una gran variedad de posibilidades, como así también diferentes precios. Este año en particular, los chicos tendrán su día el domingo 18
A partir de este año se festejará el tercer domingo de agosto en vez del segundo, por iniciativa de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ). Buscan potenciar las ventas nacionales a través de los incentivos al comercio interno.
Las elecciones primarias abiertas y simultáneas, que se realizaron en 2011, postergaron una semana la celebración del Día del Niño y el cambio de fecha llegó para quedarse. La decisión responde a la necesidad de potenciar ventas.
Entre la década del 40 y la del 70 funcionaron 260 fábricas de juguetes en la Argentina con más de 3.000 trabajadores. A partir de 1976 con la dictadura militar y los 90, comenzó la debacle del sector. Hoy hay solo 100 empresas del rubro.
En Paraná hay padres que ya se acercaron a los comercios a pedir algunos juguetes que son publicitados en la televisión, pero les manifestaron que deben esperar hasta la semana que viene para que terminen de entrar todos. De todos modos es posible observar una gran cantidad de opciones, precios, tamaños y calidades que para este mes se ofrecen en las vidrieras.














