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Expertos en el arte de dividir

Lo que sufre la Argentina, son los gobiernos que apuestan a las grietas, a dividir. Proponiendo temas polémicas en los peores momentos

Miércoles 18 de Noviembre de 2020

La Argentina tiene un 2020 pésimo, al igual que gran parte del mundo. Angustiados por la pandemia de coronavirus, por los muertos que a diario caen en este país que tiene casi el 50% de pobres.

La gente tiene millones de problemas en la cabeza, por la falta de trabajo, porque el dinero no les alcanza, o porque la situación social, económica y financiera del país está cada vez peor. ¿Qué les voy a contar? Cómo hace un jubilado para vivir con 18.000 pesos por mes, o un trabajador público o privado con 30.000 o 50.000 pesos. Estamos todos cansados de los problemas, de las desgracias propias y ajenas para llegar no cómo se quiere a esta parte final del año. Pésimo nos fue, el Covid nos partió y la situación puntual en la Argentina fue peor aún que en otros Estados.

La inflación golpea de plano en los bolsillos flacos de los pobres, y en especial fue más impactante en los productos de primera necesidad de los que menos ganan. No es un orgullo para la historia de la Argentina, que los sueldos promedio estén por debajo de lo que cobra una persona en Haití. Sí, así de mal estamos, y obviamente este Gobierno, con 11 meses de gestión, tiene mucha responsabilidad, igual que el macrismo, que fue un espanto.

Alberto Fernández, un experto en contar cosas y acomodarse a las distintas realidades, dijo que llegaba para cerrar las grietas del pasado. La verdad es que no se nota ese objetivo. Desde que llegó, profundizó las divisiones y dejó de lado los consensos para imponer como sea la mayoría que tiene en el Parlamento para avanzar con sus ideas y la de su vicepresidenta Cristina Kirchner. No voy a evaluar quién gobierna. La realidad es muy clara. Lo que sí puedo es describir es lo que no hace el gobierno para no cerrar las grietas. Reforma judicial, Vicentín, Impuesto a la Riqueza, quite de la coparticipación, control de la opinión en los medios de comunicación, extensión de la cuarentena y otros proyectos muy polémicos. Se han peleado con todos los sectores que tienen ideas o proyectos diferentes, pero eso no los convierte en enemigos. Mucha ideología, poco sentido común y por sobre todo un alejamiento llamativo de la realidad. Como si esto fuera poco, en medio de la peor crisis social en plena lucha por copar sectores de la Justicia para ganar impunidad, el gobierno insiste con avanzar con un tema que divide de la peor manera a la sociedad. El aborto.

El debate en sí, es bueno, conocer la postura de por qué es necesario o no el aborto. Pero ¿es el momento?, justo ahora llevar a la comunidad a involucrarse en un tema que liga los sentimientos más profundos, la religión, la salud, la muerte de mujeres y una precaria contención de las víctimas en un sistema de salud.

El derecho a la vida, el derecho a quitar la vida. Recuerdo, que la salud en la Argentina está desbordada por el Coronavirus. Todos los recursos, medios, médicos, enfermeros, equipamiento están puestos para esta pandemia. Y se está lejos de cualquier solución. Es necesario agregarle al sistema de salud más tensión a sus integrantes y medios, ponerlos en discusión de un tema tan profundo y serio. La verdad, que no. Por eso creo que desde el Gobierno no se los ve muy convencidos en cerrar las grietas, cuando en verdad, son los que la fomentan. La Argentina otra vez tendrá las imágenes de dos plazas, para que se enfrenten dos posturas, dos visiones. Espero que no sea cierto, lo que algunos alertan, y hablan de cinismo, donde en medio de ese debate intenso, profundo y muy extremista, se profundicen los ajustes en el país, con un aumento de tarifas, y poniendo límites y topes a mejoras salariales y otra pérdida de beneficios de la comunidad.

Hay que hablar del tema del aborto, buscar consensos para aplicar políticas de concientización y programa de salud sexual, escuchando a los que piensan diferentes, y tratando de llegar a conclusiones, al menos intermedias. Avanzar con las grietas, dividir, con las batallas, cansan a una sociedad cansada de gobiernos impresentables responsables de este presente: de la mayor pobreza, indigencia, inflación, sin tener una moneda, con una población angustiada, sin trabajo, y por sobre todo, sin futuro y con un horizonte horrible y espantoso. Los políticos se darán cuenta quiénes son los que pierden con esta demagogia barata, de los que creen que son los revolucionarios de Sierra Maestra, pero hablando desde Puerto Madero con cajas llenas de dólares que, seguramente consiguieron con poco esfuerzo y trabajo.

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