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Una vacuna para disfrazar la estupidez

Quizá esta vacuna nos permita disimular el comportamiento estúpido que, en el peor momento de la pandemia, nos llevó a atentar contra nosotros mismos.

Lunes 11 de Enero de 2021

Vacuna. El día 7 de diciembre se registró el número más bajo de contagios por coronavirus en toda la Argentina: 3.199 personas. Lo que podría haber sido el pie para guardar cierta esperanza en una evolución descendente de la curva, fue solo el punto de apoyo para tomar impulso y comenzar a trepar nuevamente esta ladera, dolorosa por el número de muertos, y tremendamente frustrante ante la inmensa estupidez que no nos permite aprender de los errores.

Fuimos la primera etapa de un test global. Tuvimos a Europa como ejemplo, sabíamos lo que nos podría pasar porque todo se vivió allá primero.

Nosotros aceptamos aquel desafío y nos preparamos para hacer lo que creíamos correcto. No funcionó.

Atravesamos el otoño alcanzando unos 1.500 casos diarios, llegamos al invierno con más de 10.000 contagios por día, y, finalmente, la primavera explotó con un pico de 18.326 contagios aquel tremendo 21 de octubre.

Al fin llegamos al verano. Nos dijeron que el calor disminuiría el ritmo de propagación del virus. Pero para que eso no sucediera aparecimos todos nosotros sin ningún tipo de cuidado.

Marchas, celebraciones, turismo, fiestas de fin de año, playas. Todo lo que no había que hacer, se hizo. Y como sucede siempre en estos casos: cuando todos somos culpables, nadie es culpable.

Pero para quedarnos tranquilos con nosotros mismos, seguramente se buscará a los responsables de semejante barbaridad.

Puede ser el Gobierno que no sabe lo que hace, o también pueden ser los jóvenes que salen de madrugada. Hay varios candidatos a quienes echarles la culpa de esta nueva oleada que se está viniendo. En ningún escenario la responsabilidad propia parece jugar un rol importante.

Y como todos piensan que una acción individual no cambiará el rumbo, todos actúan en manada como si lo estuvieran haciendo en solitario. Resultado: Casi 8.000 contagios diarios nuevamente. Como en el invierno pasado. Sólo la vacunación masiva se vislumbra como esperanza ante nuestra propia ineptitud.

Tal cual sucedió a principios del año pasado, Europa vuelve a ser el espejo que nos devuelve el futuro que se acerca.

La vacunación masiva de la población no es un proceso sencillo de llevar adelante. A modo de ejemplo: Alemania comenzó su operativo de vacunación hace unos 20 días. Lleva administradas 470.000 dosis, y el virus sigue avanzando y los alemanes se quejan por la lentitud del operativo.

Argentina, desde el 29 de diciembre, llevaba 140.000 dosis aplicadas, de las 300.000 que llegaron al país. El operativo de vacunación argentino es el de mayor avance en Latinoamérica, y el número 14 del mundo entre las 45 primeras naciones relevadas que están vacunando a su población.

No es poca cosa. Estamos en marcha hacia la única esperanza que nos podría permitir salir de este caos. En el futuro, quizá esta vacuna también nos permita disimular el comportamiento estúpido que, en el peor momento de la pandemia, nos llevó a atentar contra nosotros mismos.

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