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El descanso que nunca llegó

La ocupación de camas es el parámetro de alerta en la pandemia, pero si el personal especializado sigue trabajando a este ritmo es muy probable que no resista.

Domingo 10 de Enero de 2021

Esa "breve tregua" del verano en el hemisferio norte entre julio y agosto no se replicó en esta zona y los números de la pandemia son elocuentes y el desgaste del personal de salud es traumático. Si bien los especialistas anunciaron, a medida que conocían el virus, que no se trataba de un problema estacional, los países del hemisferio norte que vivían la experiencia con anticipación mostraron un respiro durante más de un mes que significó un bálsamo para la primera línea.

En el país y Entre Ríos la pandemia no dio respiro y se profundizó de tal manera que los números de hoy están muy por encima de lo que fue el pico del año pasado.

En el pico de 2020 de la pandemia, el récord de casos promediados fue el 27 de octubre, con 380 casos. Este sábado 8 de enero, en una semana el promedio llegó a 482 y la curva muy probablemente siga en ascenso explicó la investigadora entrerriana Soledad Retamar, en una entrevista realizada el sábado en UNO por Alfredo Hoffman.

Ante este escenario otra vez se pone en jaque al sistema sanitario y todos los días se suman voces de los profesionales de la salud implorando por el cambio de hábitos para que no suceda lo peor.

Días atrás el prestigioso médico argentino radicado en Londres Héctor Daniel González precisó que en Inglaterra, uno de los países más afectados en la actualidad, “la mayor preocupación es que colapse el sistema, hay poca capacidad en terapia intensiva y se comete el error en medir esto en número de camas. La dificultad más importante no es conseguir camas y respiradores, sino personal entrenado para manejar un paciente en terapia intensiva”.

El médico que estudió en Paraná y Corrientes expresó a UNO que una de las ciudades más importantes del mundo construyó un hospital de campaña con 4.000 camas, pero si no tiene el personal especializado para tratar a personas en terapia intensiva, es en vano. Por tal motivo el primer ministro Boris Johnson tomó la decisión de realizar un confinamiento total.

En la provincia lógicamente la estructura sanitaria es completamente distinta, pero el escenario es semejante. La ocupación de camas es el parámetro de alerta de la situación, pero al mismo tiempo si el personal especializado sigue trabajando a este ritmo es muy probable que no resista.

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El personal de salud no dejó de trabajar al 100 por ciento a lo largo de toda la pandemia.

El personal de salud no dejó de trabajar al 100 por ciento a lo largo de toda la pandemia.

En tal sentido el director general de Segundo y Tercer Nivel de Atención del Ministerio de Salud, Carlos Berbara, coincidió que a diferencia del hemisferio norte los profesionales de la salud no han tenido descanso y remarcó que “una de las variables más complejas tiene que ver con la movilidad social”. “Claramente comunidades que han incrementado sus contactos e interacción y su movilidad social inmediatamente incrementan de manera profusa el número de casos positivos y esto decanta en un incremento de pacientes que llegan a nuestras terapias intensivas y lamentablemente en el número de decesos por la enfermedad”, confió en una entrevista en La Radio de UNO.

Los indicadores de los profesionales proyectan un escenario complejo tal como lo expresó la investigadora. Es por eso que desde Salud de la Provincia manifestaron su apoyo a las medidas del gobierno nacional restringiendo el horario de circulación que se implementó a partir del sábado de 1 a 6.

La medida fue cuestionada por algunos sectores, como el gastronómico y el turístico, interpretando que los limita en sus trabajos luego de un 2020 muy duro donde tuvieron que cerrar sus puertas durante varios meses. El reclamo resulta comprensible, pero es inevitable reaccionar ante el avance acelerado de la pandemia. En mayor o menor medida todos, absolutamente todos los ciudadanos se han visto perjudicados con el coronavirus, pero estamos en una encrucijada que puede ser aún más grave.

Como también es real que el Gobierno debería y debió ir más a fondo con los controles para evitar fiestas clandestinas o grandes aglomeraciones de los irresponsables. En este marco, y más allá de los reclamos justos, debemos detenernos a pensar que todo puede ser peor y que hay un enfermero del otro lado al que el descanso nunca le llegó.

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