El glaciar Perito Moreno, uno de los principales atractivos turísticos de Argentina y una de las imágenes más emblemáticas de la Patagonia, registró un retroceso de aproximadamente 910 metros en apenas 100 días. El desplazamiento superó el récord histórico de 750 metros registrado en 1899 y encendió las alertas de los especialistas, que advierten sobre la posibilidad de que el fenómeno se intensifique.
El glaciar Perito Moreno retrocedió 910 metros en 100 días y superó un récord histórico
El desprendimiento de una formación rocosa subacuática aceleró el retroceso del hielo del glaciar Perito Moreno.
El glaciar Perito Moreno retrocedió 910 metros en 100 días y superó un récord histórico.
Luciano Bernacchi, director de Glaciarium, el centro que monitorea el glaciar junto con la Intendencia del Parque Nacional Los Glaciares (PNLG), explicó que esta aceleración está relacionada con la pérdida de contacto del hielo con una formación rocosa subacuática que funcionaba como un punto de apoyo natural.
El especialista señaló que el retroceso podría continuar si el glaciar no encuentra otro sector del lecho rocoso que permita sostener su frente. Se trata de un cambio significativo en el comportamiento de una masa de hielo que durante décadas se caracterizó por su estabilidad, a diferencia de otros glaciares patagónicos.
Una formación rocosa que dejó de sostener el hielo
El proceso de retroceso permitió identificar en el fondo del lago Argentino una morena, una acumulación de rocas y sedimentos transportados por el glaciar que conforma una elevación natural del terreno.
«Cuando se empezó a achicar, se pudo encontrar en el fondo del lago una morena, que es como una montaña de rocas que el glaciar ha empujado», explicó Bernacchi a la agencia EFE.
El lago Argentino alcanza una profundidad aproximada de 160 metros, mientras que en el sector donde se encuentra esa formación rocosa el fondo se eleva hasta unos 60 metros. Esa diferencia de profundidad resulta determinante para comprender el comportamiento del glaciar y el papel que desempeñaba la morena como punto de apoyo.
La pérdida de ese contacto modificó las condiciones de estabilidad del frente de hielo y favoreció un retroceso más acelerado, acompañado por desprendimientos de grandes bloques.
La pérdida de superficie y el monitoreo del glaciar
El seguimiento de la masa de hielo se realiza mediante vuelos periódicos con drones desde mayo de 2025. Los registros permitieron dimensionar la magnitud de los cambios recientes.
Entre el 24 de febrero y el 4 de junio de este año, el Perito Moreno perdió 0,65 kilómetros cuadrados de superficie. Esa reducción se sumó a los 0,81 kilómetros cuadrados registrados durante el verano austral de 2025-2026, lo que representa una pérdida acumulada de 1,46 kilómetros cuadrados en el período analizado.
Para los investigadores, la evolución del glaciar no puede explicarse a partir de un único factor. Las condiciones climáticas, la profundidad del agua y la configuración del lecho rocoso intervienen de manera conjunta en el comportamiento de los glaciares que terminan en lagos o en el mar.
«El retroceso de los glaciares que terminan en el agua responde no solo a la variable climática, sino que también influye la profundidad del agua y la forma del lecho rocoso. Es un conjunto de situaciones topográficas y climáticas», sostuvo Bernacchi.
De la estabilidad al retroceso acelerado
Durante años, el Perito Moreno fue considerado una excepción entre los glaciares de la Patagonia debido a la estabilidad de su frente. Entre 1999 y 2013, su posición varió menos de 50 metros, un comportamiento que lo distinguió de otras masas de hielo de la región, que ya mostraban signos de retroceso.
Sin embargo, el escenario comenzó a modificarse a partir de 2018, cuando el desplazamiento del frente se hizo más evidente.
Estudios recientes indican que la tasa de descenso de la superficie frontal pasó de 0,34 metros anuales durante el período 2000-2019 a 5,5 metros por año entre 2019 y 2024. La diferencia refleja una aceleración considerable en la pérdida de hielo.
«Es de esperar que en los próximos años el glaciar siga en un retroceso muy marcado», advirtió Bernacchi, quien consideró que esa evolución será inevitable si el hielo no encuentra un nuevo punto de apoyo que modifique las condiciones actuales.
La Ley de Glaciares, en el centro del debate
El retroceso del Perito Moreno se produce en un contexto de discusión sobre la protección de los ambientes glaciares y periglaciares en Argentina, luego de la reforma de la Ley de Glaciares aprobada por el Congreso en abril e impulsada por el Gobierno de Javier Milei.
La nueva normativa otorga a las provincias la potestad de definir qué áreas periglaciares quedan comprendidas dentro de los espacios protegidos, lo que abre la posibilidad de autorizar actividades mineras en determinados sectores.
La modificación generó cuestionamientos de organizaciones ambientalistas, protestas, demandas colectivas y presentaciones judiciales. Sus detractores advierten que los cambios podrían debilitar la protección de reservas estratégicas de agua, mientras que el Gobierno nacional sostiene una política de incentivos a las inversiones vinculadas con la explotación de recursos naturales.
El debate adquiere especial relevancia por la función que cumplen los glaciares como reservas de agua dulce y por su influencia en los sistemas hídricos de distintas regiones del país.
Un atractivo turístico bajo observación
El Perito Moreno se encuentra en el Parque Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz, y constituye uno de los principales destinos turísticos de la Patagonia. Cada año recibe entre 500.000 y 700.000 visitantes, atraídos por sus dimensiones, sus desprendimientos de hielo y el paisaje que ofrece desde las pasarelas.
Su ubicación también lo convierte en una referencia para quienes recorren otros puntos de interés de la región, como el monte Fitz Roy y El Chaltén, reconocido como uno de los principales destinos argentinos para la práctica del senderismo.
El retroceso registrado no solo representa un cambio en la dinámica de uno de los glaciares más conocidos del mundo, sino que también plantea nuevos interrogantes sobre su evolución futura. La continuidad del monitoreo permitirá determinar cómo inciden las condiciones climáticas y topográficas en el comportamiento de una masa de hielo que, durante décadas, fue símbolo de estabilidad y hoy muestra señales de una transformación profunda.
















