Derechos Humanos
Miércoles 06 de Febrero de 2019

Se estima que para 2030 unas 68 millones de niñas podrían sufrir mutilación genital femenina

Hoy se recuerda el Día internacional de la tolerancia cero con la mutilación genital femenina. ONU calcula que hay al menos 200 millones de niñas y mujeres mutiladas en todo el mundo y que la aberrante práctica se da en más de 30 países, incluso en Latinomérica.

En el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, ONU-Mujeres, UNICEF y el Fondo de Población de la ONU, reafirmaron en un comunicado su compromiso de poner fin a esta violación de las garantías fundamentales para proteger a las decenas de millones de niñas que todavía corren el riesgo de ser mutiladas de aquí al 2030.


A nivel local, el Instituto de Formación y Perfeccionamiento Judicial Doctor Juan Bautista Alberdi, del Superior Tribunal de Justicia, recordó la fecha y expresó que la MGF refleja una desigualdad entre los sexos muy arraigada y constituye una forma extrema de discriminación contra mujeres y niñas. Esta práctica supone una negación de su dignidad, pone en peligro su salud, causa dolor y sufrimientos innecesarios, y puede incluso provocar la muerte.


Qué es la mutilación genital femenina

La MGF comprende todos los procedimientos consistentes en alterar o dañar los órganos genitales femeninos por razones que nada tienen que ver con decisiones médicas. Está reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas.


Aunque se concentra principalmente en 29 países de África y de Oriente Medio, la MGF es un problema universal y es una práctica común en algunos países asiáticos como la India, Indonesia, Iraq y Paquistán, así como entre algunas comunidades indígenas de Latinoamérica, como la de Emberá en Colombia. Asimismo, persiste en las poblaciones emigrantes que viven en Europa Occidental, en Norte América, Australia y Nueva Zelanda.


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ONU calcula que hay al menos 200 millones de niñas y mujeres mutiladas en todo el mundo y que sin una acción concertada y urgente, para 2030, otros 68 millones de niñas podrían estar expuestas a esta práctica nociva.


Testimonios


“Mary Oloiparuni tenía 13 años cuando la mutilaron. Una mañana, temprano, la sujetaron en el umbral de una puerta de su casa y le practicaron la ablación que le provocó una hemorragia abundante y un dolor insoportable. Las cicatrices de aquel día todavía le causan dolor 19 años más tarde; dar a luz a cada uno de sus cinco hijos ha resultado una experiencia atroz y traumática”, es una historia incluida en la declaración de las agencias para dar un ejemplo de lo que sufren las niñas.


Las cicatrices de aquel día todavía le causan dolor 19 años más tarde; dar a luz a cada uno de sus cinco hijos ha resultado una experiencia atroz y traumática.


La mutilación genital femenina no solo genera consecuencias físicas, sino psicológicas y sociales a largo plazo, sino que vulnera el derecho de las mujeres a la salud sexual y reproductiva, a la integridad física, a no sufrir discriminación y a no ser sometidas a tratos crueles o degradantes. También viola la ética médica y acarrea riesgos, independientemente de quien la lleve a cabo o de la limpieza del espacio donde se practique.


Además, aseguran las agencias de la ONU, dado que este acto es una forma de violencia basada en el género, no es posible hacerle frente al margen de otras, o de prácticas nocivas como el matrimonio infantil y forzado.


“Para poner fin a la mutilación genital femenina debemos de combatir las causas fundamentales de la desigualdad de género y trabajar en aras del empoderamiento social y económico de las mujeres”, asegura el comunicado.



Lo que hace falta para acabar con la mutilación genital femenina

UNICEF, UNFPA y ONU-Mujeres aseguran que se requieren nuevas políticas y leyes que protejan el derecho de las niñas y las mujeres a vivir sin sufrir violencia ni discriminación, y los Gobiernos de países donde la mutilación genital femenina sigue ocurriendo deben elaborar planes de acción nacionales para erradicarla. En estos planes debe incluirse financiación para servicios integrales de salud sexual y reproductiva, educación, asistencia social y jurídica.


También a nivel regional las instituciones y las comunidades deben unir fuerzas para evitar el desplazamiento transfronterizo de niñas y mujeres que se realiza para que sean mutiladas en países con leyes menos restrictivas al respecto.


Además, es preciso que los líderes religiosos derriben el mito de que la mutilación genital se sustenta en la religión.


“Dado que las presiones sociales suelen impulsar la práctica, hay que facilitar más información a las personas y familias acerca de los beneficios de abandonar la mutilación genital femenina”, aseguran las agencias.


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En 2015, mandatarios de todo el mundo apoyaron masivamente la inclusión de la eliminación de la mutilación genital femenina como una de las metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y se trata de un objetivo factible, si se transforman los compromisos políticos en medidas tangibles.


“Los compromisos públicos deben acompañarse de estrategias integrales que cuestionen las normas sociales, que toleran la mutilación genital femenina. El testimonio de sobrevivientes como Mary también contribuye a que se conozca la cruda realidad de esta práctica y sus efectos prolongados en la vida de las mujeres. Las campañas de promoción y las redes sociales pueden difundir el mensaje de que poner fin a la mutilación genital femenina salva y mejora vidas”, explica la declaración.


Aunque la mutilación genital femenina está en declive gracias a la acción colectiva de los Gobiernos, la sociedad civil, las comunidades y las personas, esto no es suficiente, “se debe erradicar” por completo, concluyen las agencias de las Naciones Unidas.


"En este Día de Tolerancia Cero, hago un llamamiento en favor de la adopción de más medidas concertadas e integrales para poner fin a la mutilación genital femenina y asegurar el pleno respeto de los derechos humanos de todas las mujeres y las niñas", expresó António Guterres, haciéndose eco del llamado de las agencias.


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