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La Iglesia católica alemana desafía al Papa con una agenda renovadora

Inició un proceso de debate interno pese a las advertencias del Vaticano. Celibato, consagración de las mujeres y sexualidad, los temas candentes

Lunes 16 de Septiembre de 2019

La Iglesia Católica alemana ha lanzado un desafío de gran alcance al Papa Francisco y al Vaticano. Tras una reunión a puertas cerradas de dos días celebrada el fin de semana, unos 20 obispos alemanes firmaron una carta dirigida al Papa Francisco en la que le dicen que seguirán adelante con su “camino sinodal”, es decir, con el debate interno de reformas profundas que creen urgentes en la Iglesia, sin esperar el permiso del Pontífice ni del Vaticano. El desafío proviene de la progresista Iglesia alemana, que pone a debate temas como el celibato sacerdotal, la consagración de mujeres sacerdotes y la revisión de la moral sexual de la Iglesia. Nada menos. El citado “proceso sinodal” ya fue iniciado y continuará, pese a las objeciones formales llegadas desde Roma.

El fin de semana, a puertas cerradas, los obispos alemanes junto a representantes del Comité Central Católico de Laicos, se reunieron para acordar las normas de votación que tendrá el “Proceso Sinodal”. Este sistema de votación y la fijación de las mayorías para hacer vinculantes las decisiones deberán ser después ratificados por una asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal alemana, tal como le informan al Papa en su carta los obispos germanos. Pero el prefecto de la Congregación para los Obispos, el cardenal Marc Ouellet, ha escrito el pasado 4 de septiembre, una carta al presidente de la Conferencia Episcopal alemana, cardenal Reinhard Marx, advirtiéndole que el borrador del estatuto del proceso sinodal y sus procedimientos de votación “no están en sintonía” con la Iglesia Universal. O sea, con Roma y el derecho canónico.

En el proceso sinodal serán debatidos temas realmente álgidos, por los que muchos católicos han esperado años en vano: el celibato sacerdotal, la consagración de mujeres sacerdotes y la revisión de la moral sexual de la Iglesia. Allí donde el Papa les pedía que no perdieran de vista la unidad de la Iglesia, le responden que no perderán de vista “ni la unidad de la Iglesia ni la realidad sobre el terreno. La Iglesia no está ahí solamente para sí misma”, fueron las palabras de Reinhard Marx, decidido a llevar adelante el camino sinodal como un “proceso espiritual”. Los alemanes presionan por una renovación que salve a la Iglesia de su crisis, desatada por los interminables escándalos de abusos sexuales contra menores. Claramente, no están satisfechos con las medidas que tomó Francisco hasta ahora.

Carta desde Roma

En su carta, el cardenal Marc Ouellet había advertido a los obispos alemanes que “no tienen ningún poder de decisión sobre asuntos” que solo se abordarían a nivel de “la Iglesia universal”, anotando que los procesos de votación que están pensando adoptar no están en sintonía con el derecho canónico.

Esos procesos de votación, sin embargo, fueron mantenidos en la reunión de este fin de semana, pero que deberá todavía ser ratificados por la plenaria de la Conferencia Episcopal de Alemania. “Se trata de recuperar la confianza para hablar con credibilidad de nuestra fe”, ha justificado el presidente del Comité Central Católico de Alemania (ZdK), Thomas Sternberg, asociación laica que toma parte activa en el proceso.

También han sido aprobados los informes de los cuatro foros preparatorios: poder, vida sacerdotal, moral sexual y papel de las mujeres. Excepto el tema de las mujeres, el resto ya fue objeto de estudio por los prelados alemanes en marzo pasado, y ya se hizo evidente entonces que la mayoría de los obispos en Alemania considera insostenible el status quo. A fines de agosto fue votado el estatuto que guía el proceso sinodal en votación secreta, cuyo resultado fue de 21 votos a favor, tres en contra y tres abstenciones. A pesar de que algunos de los obispos alemanes no son partidarios de una reforma del alcance que se está planteando, lo cierto es que la apertura del camino sinodal fue votada por unanimidad de la Conferencia Episcopal. El obispo de Würzburg, Franz Jung, ha mostrado comprensión con la impaciencia de las mujeres con la Iglesia. Se refería a las quejas expresadas por la Asociación de Mujeres Católicas Alemanas (KDFB), que ha exigido que el proceso sinodal aborde claramente los cambios que consideran necesarios y la manera en que “la justicia de género puede mejorar prácticas que no funcionan solamente porque fueron establecidas hace siglos”, en referencia a la consagración de la mujer. Para el arzobispo de Hamburgo, Stefan Hebe, la Iglesia debe “salir de su zona de confort” , a la vez que afirmó que “el camino sinodal no debería contribuir a la división, sino promover la unidad. Que hay discusiones internas en la Iglesia, es algo que ya sabemos y es normal. Es una creencia errónea cuando pensamos que en la Iglesia siempre hay armonía total”, explicó. El presidente del ZdK, Thomas Sternberg, ha restado gravedad al proceso. “Nadie creerá seriamente que las mujeres serán ordenadas sacerdote el próximo año”, ha dicho, pero reconociendo que “ya nadie podrá parar” el debate. “Los tiempos en que los obispos y los laicos eran implacables han terminado”, ha dicho Sternberg.

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