Referendum Independentista en Cataluña
Miércoles 18 de Octubre de 2017

España diseña una intervención "quirúrgica" para Cataluña

Hoy vencerá el plazo para que la región dé marcha atrás con su declaración de la independencia

El presidente catalán, Carles Puigdemont, afronta hoy el plazo final que le dio el jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, para desistir de la independencia, pero aunque ambos reafirman su disposición al diálogo, sus puntos de partida son tan distintos que todo apunta a que no habrá marcha atrás en el plan secesionista y se desatará una inédita intervención en la comunidad autónoma de Cataluña.

Puigdemont insiste en que su oferta de diálogo es sincera, aunque quiere hablar únicamente del derecho de autodeterminación de Cataluña que, argumenta, apoya una mayoría de catalanes que a su juicio se expresaron de forma abrumadora a favor de independizarse de España en el referéndum del 1º de octubre, celebrado bajo prohibición de la Justicia española y represión policial ordenada por el Estado español.

Para el gobierno de España, en cambio, el diálogo solo es posible en el marco de la Constitución española, que proclama que la soberanía nacional reside en el pueblo español en su conjunto y, por lo tanto, no reconoce el derecho de autodeterminación para ninguna de sus comunidades con aspiraciones nacionales.

El marco constitucional, acordado en la transición posterior a la dictadura franquista, es el único escenario posible de diálogo para Rajoy, quien cree que fuera de la ley lo que hay es imposición, en este caso de la minoría independentista que llevó adelante un referéndum ilegal, tal como dictaminó el martes el Tribunal Constitucional.

Desde esa posición, el líder conservador desconoce el mandato que dice tener Puigdemont para negociar, cuando se refiere a los 2,8 millones de catalanes, menos del 40% del electorado, que votaron en la consulta del 1º de octubre. Del otro lado, los independentistas remarcan que el referéndum unilateral era el único camino para canalizar las aspiraciones del pueblo catalán ante la negativa del gobierno español a negociar una consulta pactada, posición que consideran "antidemocrática".

La estrategia del movimiento de secesión ha sido precisamente demostrar que los derechos de los catalanes están siendo vulnerados por el Estado español, porque confían en que así forzarán una intervención internacional y una mediación en el conflicto, algo que Rajoy no acepta.

La represión desatada el 1º de octubre fue motivo de condena de autoridades de la Unión Europea, que al mismo tiempo advirtieron a Puigdemont que el diálogo debía encauzarse en el marco de la ley. El gobierno catalán, sin embargo, cree firmemente que el carácter pacífico del movimiento independentista es su principal arma frente a la "tentación represora" del Ejecutivo español en manos del conservador Partido Popular de Rajoy y, en el mediano o largo plazo, este factor terminará decantando la balanza a su favor.

El encarcelamiento de dos líderes independentista, y reconocidos pacifistas, como el presidente de la Asamblea Nacional Catalana, Jordi Sánchez, y de Ómnium Cultural, Jordi Cuixart, por delitos de sedición en relación con el referéndum, no ha hecho más que reforzar esa idea. De ahí que la vía unilateral tiene ahora más razón de ser que nunca. Por eso, de cara al ultimátum que vence a las 10 de la mañana de hoy, nada indica que Puigdemont vaya a dar marcha atrás. Tal como adelantó el vocero del gobierno catalán, Jordi Turull, el mandatario mantendrá su oferta de abrir un diálogo de dos meses.


La instancia de la reflexión

El Ejecutivo central español alberga una mínima esperanza de que Puigdemont recapacite y convoque a elecciones. "Puigdemont está preocupado, porque ha comprobado que las empresas huyen de una posible declaración de independencia, lo que podría llevar a Cataluña a la ruina, además de que también comprobó que existe una contestación social de gente que no quiere la ruptura, y que la comunidad internacional tampoco los respalda", dijo a Télam una alta fuente del Ejecutivo español que mantiene comunicación con el líder catalán.

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