El Mundo
Martes 21 de Noviembre de 2017

En Chile, Piñera y Guillier ajustan sus piezas para la infartante segunda vuelta

El expresidente integrará a su plataforma política a parlamentarios electos. El socialista estuvo en el Palacio La Moneda

Después de digerir las sorpresas que dejó la primera vuelta electoral chilena, el expresidente Sebastián Piñera y el oficialista Alejandro Guillier ajustaban ayer las piezas del rompecabezas para el balotaje que enfrentarán el 17 de diciembre, que se anticipa tendrá una definición de infarto. Tal como se esperaba, Piñera ganó la primera vuelta y disputará el balotaje ante el candidato oficialista. Pero el exmandatario consiguió una votación mucho menor a la prevista y, contra todo pronóstico, la representante de un conglomerado de partidos de izquierda, la periodista Beatriz Sánchez, estuvo cerca de arrebatarle el paso a segunda vuelta a Guillier.

La menor votación obtenida cayó como un balde de agua fría en el comando de Piñera, donde se barajaba incluso la posibilidad de abrochar su reelección en la primera vuelta, en la que se impuso con 36,6% de los sufragios, casi 10 puntos menos de lo previsto. El propio mandatario reconoció el lunes un "exceso de triunfalismo" al interior de su comando, aunque afirmó que él siempre pensó que esta elección se definiría en una segunda vuelta.

En este nuevo escenario, además de revertir el desánimo de sus adherentes, Piñera reordenaba las piezas en su comando de campaña, integrando a parlamentarios electos con alto número de votos, como los senadores Felipe Kast o Juan Antonio Coloma.

Piñera también enfatizaba el mensaje político para esta segunda vuelta: conquistar el "centro moderado" pese a la integración ayer a su campaña del excandidato presidencial ultraderechista, José Antonio Kast, que obtuvo casi 8% de la votación, y aseguró que dejará "todo en la calle para que no salga la izquierda". "Respecto si nuestra candidatura se va a inclinar hacia la derecha o hacia la izquierda, ni lo uno ni lo otro. Vamos a seguir apelando y convocando a lo que se llama el centro social, que no es el tradicional centro político, es la moderación, es el sentido común; son los chilenos que quieren unidad y no división", dijo el exmandatario.

"Todos contra Piñera"
"No da lo mismo quién gobierne los próximos cuatro años. Estamos a menos de un mes de la segunda vuelta; las opciones están abiertas y son ustedes quienes pueden decidir cuál es el camino que queremos siga nuestra patria", dijo ayer la presidenta socialista Michelle Bachelet, tras recibir en el palacio de gobierno a Alejandro Guillier.
Bachelet se cuidó de dar un apoyo explícito al representante del oficialismo, pero defendió con fuerza la continuidad de las reformas sociales que emprendió. "La gran mayoría de los chilenos dijeron que no quieren retroceso ni perder los derechos obtenidos, como la gratuidad (universitaria). La mayoría dijo que quieren consolidar el camino de transformaciones", afirmó Bachelet, que hacia el final de su mandato ha visto subir su popularidad.
En el encuentro, según fuentes oficiales de la Presidencia, se abordaron temas de contingencia, se evaluó la jornada electoral y la agenda legislativa pendiente para lo que resta del mandato de la jefa de Estado. El periodista y postulante oficialista, que se metió en el balotaje al obtener el 22,7% de los votos detrás de Piñera, contó que Bachelet lo felicitó "por el triunfo en esta primera vuelta que obtuvo el progresismo" y aseguró que la mandataria "planea gobernar hasta el último día". "Ella planea gobernar hasta el último día y yo también le he pedido que así sea, para no distraer el esfuerzo del gobierno por sacar adelante su agenda legislativa de transformaciones", señaló.
En esa línea, Guillier también confirmó que no integrará miembros del gabinete de ministros de la mandataria a su comando de campaña con vistas a la segunda vuelta, con la intención de no debilitar el gobierno.
Luego del encuentro, el candidato agradeció a la presidenta también a través de las redes sociales, en donde destacó que la votación del domingo expresó la voluntad de "renovación y cambio" del electorado. "Agradezco la invitación de @mbachelet. El país habló fuerte y claro, por la demanda de renovación y cambio. Necesitamos profundizar el poder de la gente", escribió el candidato del bloque de centroizquierda en su cuenta de Twitter.
Aval de los democristianos Guillier recibió ya el apoyo del partido Demócrata Cristiano (que presentó la candidatura de su presidenta Carolina Goic) y del representante del progresismo Marco Enríquez- Ominami, en su objetivo de crear un frente "todos contra Piñera". Pero todavía la sorpresa de esta elección, el Frente Amplio (FA) (cuya candidata sacó 20% de la votación) no le ha dado su apoyo a Guillier. El joven conglomerado de partidos de izquierda radical reflexionará hasta anunciar una decisión el 29 de noviembre.
"A Chile no le conviene que Piñera sea presidente (...) pero el antipiñerismo no le basta a Guillier para ganar el balotaje", advirtió Giorgio Jackson, uno de los máximos dirigente del Frente Amplio, que renovó su escaño en el Congreso, contra todo pronóstico, con cerca de un millón de votos. Comparado en su estructura con el Podemos español, el Frente Amplio tiene la llave de la segunda vuelta electoral pero también de su futuro como coalición política. Podría sumarse a la candidatura de Guillier o decidir no hacerlo, para consolidarse como oposición de cara a los siguientes comicios de 2021.
El conglomerado, que aumentó su representación en la Cámara de Diputados de 3 a 20 representantes, y eligió por primera vez un senador, se constituyó en la tercera fuerza electoral del país, atrayendo principalmente a los votantes más jóvenes, deseosos de una renovación de la política chilena. "El desafío ahora pasa por saber leer un país nuevo, que no es tan individualista como pretendían los más liberales, ni tan colectivo como lo pretende la izquierda", planteó el sociólogo Eugenio Tironi.
El ganador de la segunda vuelta, que asumirá el 11 de marzo de 2018, se convertirá en el séptimo presidente de Chile desde el fin de la dictadura militar.

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